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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.

viernes, 10 de septiembre de 2010

CAMINANDO POR LA CUERDA FLOJA?.....¿CONFIANZA EN "EL GRAN BLONDIN"?

charles_blondin  Debes aprender confiar en Dios, así como también 
pedirle a Dios que nunca deje de confiar en ti para
cumplir sus planes en tu vida.

Déjame contarte la historia de Charles Blondin 
(28 de febrero de 1824 – 19 de febrero de 1897): 
equilibrista de cuerda floja y acróbata francés. 
  
Su nombre real era Jean-François Gravelet, siendo conocido también por los nombres de Charles Blondin o Jean-François Blondin, o simplemente “El Gran Blondin”. A los cinco años de edad lo enviaron al École de Gymnase en Lyon y, luego de seis meses de entrenamiento como acróbata, realizó su primera aparición en público como “La pequeña Maravilla”. Su consumada destreza y gracia como también su originalidad en la composición de sus actos lo hizo un favorito del público.

Parte de la celebridad y fortuna la logró Blondin gracias a su idea de cruzar las cataratas del Niágara caminando sobre una cuerda a una altura de 50m sobre el agua. El trayecto tenía 335m de largo. Realizó este cruce por primera vez en 1859, y luego varias veces más, siempre con distintas variaciones: con los ojos vendados, dentro de una bolsa, arrastrando una carretilla, con zancos y cargando un hombre sobre su espalda (su agente, Harry Colcord), tomando asiento a mitad de camino para cocinar y comerse un omelet.

Una anécdota de su vida que a mí personalmente me pareció fascinante es sobre la vez que Blondin pasaba las Cataratas del Niágara de lado a lado en una cuerda sobre su monociclo. Su animador gritaba: “¿Cuántos creen que Blondin puede cruzar con una silla equilibrada en su frente?” -“¡Yo, yo, yo, lo creo!”, exclamaban todos.  

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“¿Y cuántos creen que Blondin puede pasar con dos sillas sobre su frente?, -“¡Yo, yo, yo, lo creo!”, exclamabas todos de nuevo.  Luego de varios actos fascinantes, preguntó el animador de nuevo: “¿Cuántos creen que Blondin puede pasar con una persona sobre él?, -“¡Yo, yo, yo!”, gritaban más eufóricamente.   -“¿Y quién quiere ser el voluntario?”…un silencio sepulcral. Todos creían pero ninguno confiaba su vida a él, al final el animador mismo se subía y todos aplaudían.
 
Aprender a confiar es algo que a muchas personas les cuesta hacer. Muchas personas están dispuestas a confiar en que Dios puede hacer cosas fascinantes con otros, pero pocos están dispuestos a atreverse a que Dios los use para cumplir metas increíbles usándolos a ellos también.  Estamos muy acostumbrados a los “controles de riesgo”.  Nos alegra y emociona ver lo que Dios puede hacer con otros, pero no estamos dispuestos a ser exhortados para cumplir tareas más allá de lo que nuestras comodidades nos permiten hacerlo. 
 Yo sé en quién he puesto mi confianza; y estoy seguro de que ÉL tiene poder para guardar hasta aquel día lo que me ha encomendado
  2Timoteo 1:12