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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.

martes, 18 de febrero de 2014

Si Es Tu Voluntad

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Por RC Sproul
Cuando nos presentamos ante Dios, debemos recordar dos hechos simples –Quie es Él y quienes somos nosotros. Debemos recordar que estamos hablando con el rey, el soberano, el Creador, pero somos sólo criaturas. Si vamos a guardar esos datos en mente, vamos a orar con cortesía. Vamos a decir: "Con tu permiso", "Como Tú quieras", "Si Te agrada", y así sucesivamente. Esa es la forma en que nos dirigimos ante Dios. Decir que es una manifestación de falta de fe o una debilidad de la fe decir a Dios "si es tu voluntad" es calumniar al mismo Señor de la Oración del Señor.
Fue Jesús, después de todo, que, en Su momento de mayor pasión, oró con respecto a la voluntad de Dios. En su Evangelio, Lucas nos dice que inmediatamente después de la Última Cena:
39 Y saliendo, se encaminó, como de costumbre, hacia el monte de los Olivos; y los discípulos también le siguieron. 40 Cuando llegó al lugar, les dijo: Orad para que no entréis en tentación. 41 Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba, 42 diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Entonces se le apareció un ángel del cielo, fortaleciéndole. 44 Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra. (Lucas 22:39-44)
Es importante ver lo que Jesús ora aquí. Él dice: “No se haga mi voluntad, sino la tuya.” Jesús no estaba diciendo: “Yo no quiero ser obediente” o “me niego a someterme.” Jesús decía: “Padre, si no hay ninguna otra manera, si todo sigue igual, preferiría no tener que hacerlo de esta manera. Lo que has puesto delante de mí es más horrible de lo que puedo contemplar. Estoy entrando en Mi gran pasión y estoy aterrorizado, pero si esto es lo que quieres, eso es lo que haré. No mi voluntad, sino Tu voluntad, sea hecha, porque mi voluntad es hacer Tu voluntad.”
También quiero que se den cuenta lo que sucedió después de que Jesús oró. Lucas nos dice que un ángel vino a él y lo fortaleció. El ángel era un mensajero de Dios. Él vino del cielo con la respuesta del Padre a la oración de Jesús. Esa respuesta fue esta: “Debs beber la copa.”
Esto es lo que significa orar que la voluntad de Dios se haga. Es la más alta expresión de fe a someterse a la soberanía de Dios. La verdadera oración de fe es la oración que confía en Dios, no importa si la respuesta es sí o no. No hace falta fe para "clamar", como un ladrón, algo que no es nuestro. Debemos ir a Dios y decirle lo que queremos, pero tenemos que confiar en El al darnos la respuesta que es mejor para nosotros. Eso es lo que hizo Jesús.
Porque Lucas nos dice que el Padre envió un ángel para fortalecer Su Hijo, yo esperaría que la agonía del alma de Jesús por haber sido aliviada. Parece, sin embargo, que con la llegada de la fuerza del ángel vino un aumento en la agonía de Cristo, un aumento tan profundo que Él empezó a sudar profusamente que era "como grandes gotas de sangre." En un sermón sobre Lucas 22:44, Jonathan Edwards, dijo que este aumento de la agonía de Jesús se debió a la plena realización de la voluntad de Dios para él en su pasión. Había venido al jardín con el temor de que Él tendría que beber la copa. Una vez que él sabía que era de hecho la voluntad de Dios que Él la bebiese, tenía un nuevo temor –que El no fuese capaz de hacerlo. En otras palabras, Jesús ahora estaba en agonía que Él no dejaría de cumplir la obediencia completa y perfecta a la voluntad de Dios.
Pero lo hizo. El bebió la copa hasta la última gota. Y en ese momento, Jesús no nos dio palabras para enseñarnos a orar, Él nos dio Su vida como un ejemplo de orar para que la voluntad de Dios se haga en la tierra como en el cielo.

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