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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.

jueves, 18 de agosto de 2011

Él escucha


Uno de los temas más tratados y mencionados entre los creyentes es el de la oración. Por lo general, desde el momento en que somos transformados al creer en Cristo, iniciamos nuestra vida de oración la cual dista de ser perfecta y tiene sus momentos altos y bajos. La lucha en la oración no es un problema de nuestra época, pues en la Biblia encontramos varios pasajes que nos animan a tener constancia y perseverancia en la oración (Mateo 26:41; Romanos 12:12; Colosenses 4:2). Y son pasajes que necesitamos recordar con frecuencia.
Es imprescindible que nos mantengamos perseverando en la oración y recordando textos bíblicos que nos animen a ello porque tendemos a desmayar. Llega un momento en que, al orar, nos sentimos como si estuviéramos hablando por teléfono y no hay nadie del otro lado de la línea. Nos preguntamos si realmente tiene sentido, si Dios en verdad escucha, y si lo hace, por qué no recibimos respuesta. Entonces somos tentados a tirar la toalla, dejar de orar por esa petición por la que tanto hemos rogado y seguir con nuestra vida.
¿Escucha Dios las oraciones de sus hijos? ¿Cómo podemos saberlo? La única manera en que podemos responder a estas preguntas es yendo a la Biblia, la Palabra revelada del Señor.


Fuente: Trastornando al Mundo

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