Lectura Bíblica: Proverbios 13:4

Un sueño se acerca a ti, se presenta a veces como una incomodidad y te desafía a responder con una acción al respecto. Los sueños pueden venir de formas tan variadas que nos sorprenden. Un sueño puede nacer contigo, también puedes heredarlo de otro soñador. Lo importante de esto es saber cómo llegar a lograr cumplir esos sueños. Y la Respuesta está en trabajar diligentemente. Muchos Cristianos tenemos sueños, deseos, visiones, ganas de hacer algo por nuestra comunidad, principalmente enfocados en evangelizar. El secreto está en trabajar fervientemente, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance, de acuerdo a la Palabra de Dios, y Él hará aquello que nosotros no podemos hacer. Dios recompensa aquellos que se disponen a servirle con todo lo que tienen, entregando todo a sus pies y permitiendo que Él dirija sus pasos, a fin de lograr que esos Sueños, se transformen en realidad.
Me recuerdo el caso de Nehemías, quien tras una sencilla pregunta, quizá meramente informativa (Nehemías 1:2-3), se enteró de una realidad abrumadora relacionada con el remanente del Pueblo de Israel, que en ese entonces habitaba en Jerusalén. En ese momento, un sueño, un proyecto inmenso logró ocupar el corazón de este copero. Lo que siguió a esto, podemos leerlo en el libro que lleva su nombre, y como dato adicional, podemos decir que en cincuenta y dos días, logró edificar muros que habían estado en el suelo por más de ochenta años.
Nunca dejes de Soñar – Sigue Adelante y Recuerda que el que trabaja disfrutará de sus frutos y será honrado.(Proverbios 27:18)
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