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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Fuego falso


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Había un joven que fue a hablar con su pastor con mucha emoción diciendo “pastor, pastor tengo una nueva relación con Jesús!”, y el pastor le miró y dijo “entonces tengo una pregunta para ti. ¿Tienes una nueva relación con el pecado también? Porque si realmente tienes una nueva relación con Jesús vas a tener una nueva forma de ver tus pecados también.”
Puedo contarles personalmente que he cometido éste mismo error en varias ocasiones de mi vida. Para muchos jóvenes es algo que pasa después de un retiro o aún un domingo en la iglesia. Salen hablando de una experiencia gloriosa con Jesús pero en un par de semanas han regresado al mismo estilo de vida, cometiendo los mismos pecados con la misma frecuencia y en conclusión dando las mismas excusas. ¿Qué fue lo que realmente pasó? ¿Es posible estar cubierto en llamas y no ser cambiado? ¿Es posible tener un encuentro con el Dios del universo y no ser cambiado?
La realidad de la palabra de Dios es que un encuentro con el Señor debe cambiar quien eres y la manera que ves tu propio pecado. Uno de los mejores ejemplos de esto lo podemos ver en el capítulo seis de Isaías cuando Dios le manifiesta su gloria en el templo. Después de ser expuesto a la gloria del Señor, una gloria tan maravillosa que aún los serafines tenían que cubrir sus rostros con sus alas, Isaías clamó: Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Es esa misma luz que vino al mundo (Juan 1:9) que nos enseña con claridad nuestra maldad y pecaminosidad contra un Dios Santo, Santo, Santo. ¿Cómo sabemos que esta experiencia que tuvo Isaías fue genuina? Hay dos factores importantes y sencillos:
1. El se vio a si mismo como pecador sin esperanza en si mismo.
2. El vio a Dios como maravilloso y capaz de limpiar a un pecador como el.
Uno de los problemas más grande en la iglesia de hoy en día es la manera en que ve el pecado. Nuestro estándar de lo que es santidad y justicia ha bajado drásticamente. Vemos muchos pecados como pecados pequeños que no tienen nada que ver con nuestro caminar con Dios y aún los pecados más horribles desde el punto de vista humano, han perdido su gravedad. Sin embargo, Isaías entendió la seriedad de pecar contra un Dios Santo. Te voy a dejar con algunas preguntas para reflexionar sobre ellas. ¿Has sido humillado y avergonzado por tu pecado como en el caso de Isaías? ¿Tienes un odio hacia tus propios pecados? Estás buscando diariamente ver la gloria del Señor y su gracia para la santificación?

Fuente: Trastornando al mundo

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