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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.

sábado, 14 de abril de 2012

Charles Spurgeon Sobre el Calvinismo – La Gracia Irresistible


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Por Nathan W. Bingham
Hoy descubrimos lo que Charles Spurgeon creía acerca de la doctrina de la gracia irresistible.

Charles Spurgeon afirmó la doctrina de la gracia irresistible. Esta es la obra soberana del Espíritu Santo, que convence, llama, atrae, y regenera a los pecadores elegidos. Esta obra indefectiblemente se traduce en la fe de todos los elegidos. Todo lo que el Padre eligió en la eternidad pasada y todos aquellos por quienes murió el Hijo son aquellos a quienes el Espíritu lleva a la fe en Jesucristo. Ninguno a quien el Padre eligió y por quien Cristo murió fallará en creer. El Espíritu Santo concede el arrepentimiento y la fe a estos pecadores elegidos y asegura su conversión.

Este llamado irresistible es distinto al llamado general del evangelio. El primero se extiende sólo a los elegidos y no puede ser resistido. Este último se extiende a todos los que escuchan el evangelio y es resistido además aparte del llamamiento eficaz del Espíritu. Spurgeon explicó: “El llamado general del Evangelio es como el común “cacarear” de la gallina que siempre da cuando los pollos están a su alrededor. Pero si hay algún peligro inminente, entonces ella le hace un llamado muy peculiar, muy diferente del ordinario, y los pollitos vienen corriendo tan rápido como pueden, y se esconden buscando seguridad debajo de sus alas. Ese es la llamado que queremos, el llamado peculiar y eficaz de Dios a los suyos.” Este llamamiento eficaz siempre mantiene su efecto deseado –la salvación de los que son de Dios.
Dificultad no es una palabra que se encuentra en el diccionario de los cielos. Nada puede ser imposible para Dios. —Charles Spurgeon
El llamado soberana de Dios, Spurgeon afirmó, es mucho más poderoso que la resistencia de cualquier hombre: “Un hombre no es salvado contra su voluntad, sino que se le hace dispuesto por la operación del Espíritu Santo. Una gracia poderosa que no desea resistirse a la entrada en el hombre, lo desarma, hace una nueva criatura de él, y él se salva.” Esto significa que nadie está más allá del poder salvador de Dios: “Dificultad no es una palabra que se encuentra en el diccionario de los cielos. Nada puede ser imposible para Dios. Los reprobados que juran, cuya boca se ennegrece con blasfemia, cuyo corazón es un infierno mismo, y su vida como las llamas hediondas de una fosa sin fondo –tal hombre, si el Señor pone sus ojos en él y extiende su brazo de la gracia irresistible, sin embargo, alabará a Dios y bendecirá Su nombre y vivirá para Su honra.” En resumen, no hay corazón humano que sea tan obstinado que el Espíritu no pueda conquistar y convertir.
Ningún corazón humano es tan obstinado que el Espíritu no pueda conquistar y convertir. —Steven Lawson
Spurgeon describe cómo el Espíritu había conquistado su propio corazón obstinado: Sí, cuando Él vino a mí por primera vez, ¿acaso yo no lo menosprecié? Cuando Él tocó a la puerta y solicitó entrar ¿no lo corrí y lo agravié a pesar de Su gracia? Ah, puedo recordar que muy a menudo hice eso hasta que finalmente, por el poder de Su gracia eficaz, Él dijo: "Debo entrar, voy a entrar." Y luego Él cambió mi corazón y me hizo amarlo.” Así como el Espíritu Santo hizo vlver el corazón de Spurgeon, así El lo hace en todos los elegidos por el Padre, haciéndoles creer en el Hijo.
Spurgeon se gloriaba en este triunfo de la gracia soberana de Dios. La inmutable voluntad de Dios, proclamó, es mucho mayor que la terca voluntad del hombre:
¡Oh, yo amo los "yo haré" y por consiguiente los "ellos harán," de Dios! No hay nada comparable a esas expresiones. Si el hombre dice: "se hará," ¿qué hay con ello? "Yo voy a" dice un hombre, pero nunca lo cumple; "yo haré," dice, pero quebranta su promesa. Pero no ocurre lo mismo con los "Yo haré" de Dios. Si Él dice "será," así será; cuando Él dice "sucederá," así será. Ahora Él ha dicho aquí, "muchos vendrán, muchos van a venir." El diablo dice, "no vendrán;" pero "ellos vendrán." Sus pecados dicen: "ustedes no pueden venir;" Dios dice: "ustedes van a venir." Ustedes mismos dicen: "no vendremos;" Dios dice: "ustedes van a venir." ¡Sí!, hay algunas personas aquí que se están riendo de la salvación, que se burlan de Cristo y ridiculizan el Evangelio; pero yo les digo que inclusive algunos de ustedes vendrán. "¡Cómo!, responden, "¿puede Dios conducirme a ser cristiano?" Les digo que sí, pues allí radica el poder del Evangelio. No les pide su consentimiento; lo obtiene. Él no dice, ¿quieres recibirlo?, pero hace que ustedes quieran en el día del poder de Dios..
Por otra parte, Spurgeon declaró que la gracia irresistible hace receptivos incluso a los corazones más resistentes a la oferta de salvación. Escuche la enorme confianza en su predicación del evangelio:
Si Jesucristo subiera a esta plataforma esta tarde, ¿qué haría con Él mucha gente? "¡Oh!", dirá alguien, "lo haríamos un Rey." No lo creo. Lo crucificarían de nuevo si tuvieran la oportunidad. Si Él viniera y dijera: "Aquí estoy, yo los amo, ¿quieren que Yo los salve?" Nadie de ustedes daría su consentimiento si fueran dejados a su voluntad. Si Él los mirara con esos ojos ante cuyo poder el león se habría encogido; si Él hablara con esa voz que derramó cataratas de elocuencia como un arroyo de néctar vertido desde los acantilados, ni una sola persona vendría para ser Su discípulo; no, se requiere el poder del Espíritu para hacer que los hombres vengan a Jesucristo. Él mismo dijo: "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere." ¡Ah!, necesitamos eso; y aquí lo tenemos. ¡Ellos vendrán! ¡Ellos vendrán! Ustedes podrán reírse, podrán despreciarnos; pero Jesucristo no morirá en vano. Si algunos de ustedes lo rechazan, habrá otros que no lo rechazarán. Si hay algunos que no son salvados, otros lo serán. Cristo verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Algunos creen que Cristo murió pero que algunas de las personas por quienes murió, se perderán. Yo no podría entender nunca esa doctrina. Si Jesús, mi garantía, llevó mis dolores y cargó con mis aflicciones, yo me considero tan seguro como los ángeles en el cielo. Dios no puede pedir el pago dos veces. Si Cristo pagó mi deuda, ¿tendré que pagarla yo otra vez? No. ¡Vendrán! ¡Vendrán! Y nada en el cielo, ni en la tierra, ni en el infierno, puede impedir que vengan.
Spurgeon era tan valiente como un león en la proclamación del mensaje salvador de Cristo. Señaló que el valor de su creencia de que el Espíritu Santo hará volver el corazón de los elegidos para creer en Cristo. En pocas palabras, Spurgeon sabía que el Espíritu garantiza que la Palabra de Dios no volverá a Él vacía. La gracia irresistible es la gracia triunfante.

Extracto adaptado del libro de Steven Lawson The Gospel Focus of Charles Spurgeon. Disponible ahora en ReformationTrust.com.

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