- 2. ¿Por qué cambiar? Somos templo de DiosDios nos ordena a ser santosNuestra relación con Dios se interrumpe cuando pecamos, y sin él, no podemos dar fruto. Juan 15:1b No podríamos dar testimonioNo experimentaríamos la vida abundante
- 3. ¿Por qué me comporto así?
- 4. Factor personal Nuestros pensamientos pueden:Bloquearnos Desencadenar comportamientos Desencadenar emociones, Filipenses 4:8. ¿Qué tipo de mente tengo? Mente ansiosa y preocupada, mente dubitativa, mente confundida, mente crítica, mente pasiva, la mente de Cristo (1 Corintios 2:16) Nuestros esquemas mentales guían nuestro comportamiento y a veces no somos conscientes de ellos.Meditar en la Palabra de Dios nos permite conocerlo y entender su ley, no podemos desmontar esquemas mentales si no tenemos otros con qué reemplazarlos.
- 5. Factor social Las normas: Las situaciones donde interactuamos con otras personas suelen estar reguladas por un conjunto de reglas o normas que nos indican los límites del comportamiento adecuado. Por tanto, las normas se aprenden socialmente.Hábitos: comportamiento que por una ejecución repetida se automatizan Tradición: comportamientos imitados y repetidos a lo largo del tiempoFenómeno de la conformidad: un individuo, ante el juicio unánime del grupo que le rodea, decide plegarse a la opinión mayoritaria.Ejemplos en la Biblia.Por la importancia este factor, Pablo motiva a no dejar de congregarnos.
- 6. Ambiente y estado físico El ambiente físico puede hacer más fácil o difícil la aparición de ciertos comportamientos.TemperaturaHambre, sed y sueñoRuidoEspacio físicoCuando Jesús iba a orar, normalmente buscaba estar en las mismas condiciones. Nuestro estado físico, facilita la aparición de pensamientos y emociones.
- 7. Interacción.- Buena parte de nuestros comportamientos se explican por la interacción entre estos factores.Factor personal:Mi actitud de rechazo o aceptación hacia esa conductaFactor social:Lo que yo creo que los otros piensan acerca de esa conductaEn caso de discrepancia, la persona tendrá que ponderar qué factor es más importante. No os conforméis a este mundo…En la Biblia tenemos ejemplos de personas que tuvieron este conflicto pero tomaron decisiones diferentes.
- 8. AplicaciónTenemos que hacer cambios a nivel personal y en nuestro entorno para así cambiar nuestra manera de pensar y de vivir, recordando siempre que la obra la hace Dios.
Cabecera
Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Cómo Cambiar Mi Forma De Pensar
¡Necesitamos paz!
POR Pst. JORGE COTTO
El viernes 14 de diciembre Adam Lanza, joven de 20 años de edad, entró armado a una escuela elemental en Newtown y cometió una de las peores matanzas masivas en la historia reciente de los Estados Unidos. Veintisiete (27) personas perdieron sus vidas, entre ellas veinte (20) niños.
Explicar con palabras una tragedia de esta magnitud es una tarea difícil y altamente compleja. No hay discurso que pueda responder a todas las preguntas que lo ocurrido en la escuela elemental Sandy Hook generan en la mente de muchas personas en la comunidad. Tampoco existen argumentos que aclaren y disipen la confusión que tortura a las familias de las víctimas.
¿Qué o quién realmente provocó que el joven Adam Lanza cometiera tan horrible acto? ¿Odio, rencor, falta de salud mental, ausencia de buenos valores, un ambiente de hogar insano, el divorcio de sus padres o una educación débil e inefectiva? No lo sabemos, y posiblemente nunca lo sabremos con exactitud. Sin embargo, me parece que actos de violencia y agresividad como estos nos recuerdan que nuestra sociedad necesita paz.
Uno de los mensajes sobresalientes de la Biblia y del evangelio de Jesus es precisamente la paz. De igual manera, cuando se habla de la Navidad se menciona la paz como uno de los elementos principales de esta celebración. Esto es así porque el mensaje profético anuncia que uno de los títulos dados al niño Dios es el de Príncipe de Paz (Is. 9.6). Jesús es descrito como agente, portador, y fuente de la paz que el mundo no puede dar. Él es quien provee esa atmósfera interna que no es fácil describir con palabras y que sobrepasa todo entendimiento. El niño que nació en un pesebre nos regala esa calma indescriptible que se hace presente cuando enfrentamos el dolor y nos toca transitar por el valle de la sombra de la muerte.
Ante eventos trágicos e incomprensibles como el ocurrido en la comunidad de Newtown en Connecticut hay que hacer un alto y pedir al Señor de la vida que inunde nuestro ser con la serenidad que viene de Él. ¡Necesitamos Paz!
Etiquetas:
Diciembre,
mensaje,
Necesitamos,
paz
miércoles, 18 de diciembre de 2013
¿Cristiano, Estás honrando a Dios?
“SI, PUES, YO SOY PADRE, ¿DÓNDE ESTÁ MI HONRA?…” (Malaquías 1:6b)
Cuando los israelitas preguntaron a Dios: “¿En qué hemos menospreciado tu Nombre?”(Malaquías 1:6b), Él les contestó por medio de Malaquías:
(a) Engañándome con trampas en vuestras finanzas, llevando vuestros animales de primera clase al mercado por el precio más alto pero llevando animales ciegos, cojos y medio-muertos a mi altar (ver Malaquías 1:7,8).
(b) Engañando a vuestro prójimo, pagando salarios absurdamente bajos, haciendo la vida económicamente imposible para las viudas, y tratando injustamente a los inmigrantes (ver Malaquías 3:5).
(c) Engañando a vuestra pareja. El divorcio era desenfrenado. Escucha: “Cubrís el altar… de lágrimas… así que no miraré más la ofrenda… Mas diréis: ‘¿Por qué?’. Porque… has sido desleal, aunque ella era tu compañera y la mujer de tu pacto” (Malaquías 2:13,14).
En esencia, el Señor les dijo: “Os rebeláis contra Mí, y después esperáis que no estoy afectado. Pues bien, ‘disculpadme’, pero estoy profundamente afectado. Vuestros pecados rompen mi corazón. Es traición. Las barreras que levantasteis tienen que ser derribadas. No podemos tener comunión de verdad si no estáis dispuestos a obedecerme – totalmente”.
Lo asombroso es que Dios mismo quiere ayudar a derrumbar esas barreras. Hoy, Él extiende sus brazos hacia nosotros: “Venid…, dice el Señor, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean… rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). La buena noticia es que ahora mismo puedes volver a tener una relación con Dios. Todo lo que debes hacer es orar: “Padre, perdóname. Quiero dejar de pecar y reconstruir mi relación contigo”. En el momento que ores así de corazón, Él te restaurará, y de nuevo estarás “encarrilado”.
martes, 17 de diciembre de 2013
Pídete algo... ¡que te haga feliz!
La Navidad, tal y como la conocemos hoy en nuestro mundo occidental, se ha convertido en algo más que extravagante. Nada tiene que ver con los humildes orígenes del niño Jesús en Belén, con todo el recorrido de lo que fue Su vida, constantemente orientada a cumplir en Su propia carne el plan de salvación del Padre para un mundo perdido, para ti y para mí en definitiva. El camino, la verdad y la vida se encontraban en aquel niño y sigue siendo así, por más que prefiramos mirar para otro lado. La Navidad ha dejado de ser una fiesta en la que hemos dejado de recordarle a Él y sólo nos miramos a nosotros, intentando “pedirnos” permanentemente cantidad de inutilidades con el interés de llenarnos la vida. Eso, simplemente, nunca pasará, porque la felicidad no se encuentra ahí. Sólo la profunda insatisfacción de comprobar una y otra vez que por más que se posea, los medios materiales no dan la felicidad y, a veces, en contra de la creencia popular tan extendida, ni siquiera ayudan a acercarse a ella.
Conocer a Jesús, creer en Su plan de salvación para nosotros y ponerle como centro de nuestras vidas tiene un coste, pero también trae verdadera felicidad en momentos duros y críticos como muchos viven también en esas fechas. Un mundo cuya felicidad se debe a lo que puedes comprar y poseer, a lo que puedes “pedirte” en definitiva, será siempre un mundo de desigualdades que quizá haga creer a unos pocos que son felices, pero que tendrá que reconocer que buena parte de su población por esos medios no podrá serlo. Pero es que, en el fondo, la parte más privilegiada económicamente tampoco lo es por esa misma razón. Si no, ¿cómo es posible que males como la depresión o la ansiedad sean característicos, principalmente, de este primer mundo nuestro, en el que tanta abundancia tenemos en comparación con el tercer mundo?
Piénsalo bien. Si vas a pedirte algo esta Navidad, asegúrate de que sea algo que te haga feliz. Acude al catálogo de promesas que Dios trae a tu vida y vívelas intensamente. Hazlas tuyas, independientemente de cuáles sean tus circunstancias personales, económicas, laborales… Porque a tantos, incluso estando en aflicción, en dolor de espíritu, en enfermedad, en persecución o hasta en la cárcel, esas promesas y Su dador les llenaron el corazón de calidez y felicidad en los momentos más duros.
Autores: Lidia Martín Torralba
domingo, 15 de diciembre de 2013
La Biblia y la Visión 4 Cosas Esenciales en nuestra vida diaria
“DONDE NO HAY VISIÓN, EL PUEBLO SE DESENFRENA…” (Proverbios 29:18 La Biblia de las Américas)
Todos terminamos en algún lugar. Unos llegan al destino deseado; son los que tenían visión. Lavisión clara, con el coraje necesario, aumenta con mucha fuerza las probabilidades de terminar tu vida mirando hacia atrás con satisfacción, y pensando: Tuve éxito; terminé bien. Mi vida ha tenido importancia y he marcado la diferencia. Pero sin una visión clara, lo más
probable es que llegarás al final preguntándote si tu vida realmente ha valido la pena. Lo que da significado a los detalles es la visión; sin ella serían insignificantes. Aceptémoslo; mucho de lo que hacemos cada día no parece importar demasiado al analizarlo fuera de contexto. Pero cuando tomamos las pequeñas cosas de cualquier día, las metemos en “la olla” de una visión que Dios nos ha dado y las “removemos”, ¡de repente vemos que hay un propósito para ellas! ¡Tienen valor! ¡Hay “adrenalina”!
probable es que llegarás al final preguntándote si tu vida realmente ha valido la pena. Lo que da significado a los detalles es la visión; sin ella serían insignificantes. Aceptémoslo; mucho de lo que hacemos cada día no parece importar demasiado al analizarlo fuera de contexto. Pero cuando tomamos las pequeñas cosas de cualquier día, las metemos en “la olla” de una visión que Dios nos ha dado y las “removemos”, ¡de repente vemos que hay un propósito para ellas! ¡Tienen valor! ¡Hay “adrenalina”!
Es como la diferencia entre llenar sacos con arena y construir un dique para que no se inunde la ciudad. No hay nada glamoroso en el hecho de llenar sacos de arena,¡pero salvar la ciudad es algo totalmente distinto! Construir un dique le da significado a la tarea aburrida de llenar sacos con arena. Lo mismo ocurre cuando tenemos visión. Muchas veces, las rutinas de la vida comienzan a parecer como el excavar tierra. Pero cuando miramos esas mismas rutinas a través de “la lente” del propósito del Señor, de pronto todo parece diferente. La visión pone nuestro mundo en perspectiva, pone orden en el caos, y nos permite ver todo de una manera distinta. Así que, ¿tienes una visión clara acerca de tu vida?
“DONDE NO HAY VISIÓN, EL PUEBLO SE DESENFRENA…” (Proverbios 29:18 LBLA)
La visión combina 4 cosas esenciales en nuestra vida diaria:
(1) Pasión.
Una visión clara y centrada te ayuda a experimentar anticipadamente las emociones asociadas con un futuro esperado. Estas emociones te sirven para reforzar tu compromiso con la visión. ¿Que cómo? Mostrándote una vista previa de las cosas venideras.
(2) Motivación.
La visión es la razón por la que terminaste tu educación. Piensa en todas aquellas horas de estudios que parecían malgastadas: en los laboratorios de ciencia, historia, exámenes Mucho de lo que memorizaste parecía una perdida de tiempo y esfuerzo, pero
de todos modos lo hiciste. ¿Por que? Por la visión del futuro: el diploma, y todavía más allá: un sueño realizado.
de todos modos lo hiciste. ¿Por que? Por la visión del futuro: el diploma, y todavía más allá: un sueño realizado.
(3) Dirección.
La visión te sirve como guía. Simplifica el proceso de tomar decisiones. Todo lo que nos acerca más a nuestra visión recibe “luz verde”; todo lo demás lo tratamos con cautela. La visión nos ayuda a identificar las prioridades y marca lo que verdaderamente es importante, para deshacernos de cualquier cosa que sea un obstáculo. Sin visión, algunas cosas buenas nos impiden alcanzar cosas
grandiosas. Cuando no hay una visión clara, es fácil distraerse. Hay una tendencia a ir “flotando” de una cosa a otra. No hay una brújula espiritual, financiera o moral; entonces, tomamos decisiones que nos impiden alcanzar nuestros sueños.
grandiosas. Cuando no hay una visión clara, es fácil distraerse. Hay una tendencia a ir “flotando” de una cosa a otra. No hay una brújula espiritual, financiera o moral; entonces, tomamos decisiones que nos impiden alcanzar nuestros sueños.
(4) Propósito.
La visión nos da una razón por la que levantarnos cada mañana. Sin tu presencia, ciertas cosas importantes no currirán. De pronto, ¡tu vida tiene mucha trascendencia! Sin tu presencia, lo que podría ser, no será. Por lo tanto, ¡necesitas proteger tu visión!
“DONDE NO HAY VISIÓN, EL PUEBLO SE DESENFRENA…” (Proverbios 29:18 LBLA)
En una democracia, todas las personas tienen el derecho de soñar sus propios sueños sobre el futuro. Pero en la Cruz, los que hemos dado nuestra vida a Cristo, hemos renunciado a ese derecho. Escucha: “¿…que no sois vuestros?, pues habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios…” (1 Corintios 6:19b,20). ¿Glorificar a Dios? ¿Qué significa eso? Quiere decir, descubrir su propósito para tu vida y vivir de acuerdo a él y no a otro.
Con esto en mente, consideremos estas palabras: “…pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas” (Efesios 2:10). Tu vida ha sido planeada de antemano. No puedes simplemente tomar todos tus talentos, experiencias, oportunidades y educación e “ir corriendo” en cualquier dirección que te plazca. No, ese derecho lo perdiste en el Calvario. Pero de todas formas, ¿por qué soñarías en hacer algo semejante? ¿Qué podría dar más satisfacción que cumplir el propósito de Dios para tu vida? ¿Y qué seria más trágico que perder esa oportunidad?
Tal vez -hasta el momento- tu visión ha sido el hacer dinero, pero este tipo devisión te deja al final de tu vida preguntándote qué es lo que podrías haber hecho -lo que deberías haber hecho- durante tu corta estancia en este planeta. Es imposible sacar bastante significado de los logros seculares para poder satisfacer tu alma. El vacío que tratas de llenar, tiene una dimensión eterna que sólo Cristo puede satisfacer. Por esto, es de gran importancia que ores así: “Señor, ayúdame a descubrir y cumplir tu visión para mi vida”.
Etiquetas:
Biblia,
diaria,
Esenciales,
vida,
Visión
viernes, 13 de diciembre de 2013
Cambia tu manera de pensar para que cambie tu manera de vivir.
Cambia tu manera de pensar para
que cambie tu manera de vivir. - San Pablo [Rm 12,2]
que cambie tu manera de vivir. - San Pablo [Rm 12,2]
Cambia tu piloto automático. Para cambiar tu vida debes cambiar tu manera de pensar. Detrás de todo lo que haces hay pensamientos. Toda conducta es motivada por una creencia y toda acción es incitada por una actitud. Dios reveló esto miles de años antes de que los psicólogos lo entendieran: “Tengan cuidado de cómo piensan; la vida es modelada por sus pensamientos”.
Imagina un paseo en un bote con motor en un lago, con el piloto automático puesto en dirección hacia el este. Si decides dar vuelta atrás y dirigirte al oeste, tienes dos posibles maneras de cambiar el rumbo del barco. Una es tomar el timón y físicamente obligarlo a que se dirija en la dirección opuesta a la que señala el programa del piloto automático. A pura fuerza de voluntad podrías vencer al piloto automático, pero sentirías la resistencia todo el tiempo. Finalmente tus brazos se cansarían de la tensión, soltarías el timón y el barco retomaría inmediatamente el rumbo en dirección al este, de acuerdo con su programación interna.
Esto es lo que sucede cuando tratas de cambiar tu vida a fuerza de voluntad. Dices: “Me obligaré a comer menos... haré más ejercicio. Dejaré de ser desorganizado y de ser impuntual”. Sí, tu fuerza de voluntad puede producir un cambio a corto plazo, pero crea una tensión interior constante porque no has tratado la causa desde su raíz. El cambio no se siente como algo natural, así que finalmente te rendirás, abandonarás la dieta, y dejarás de hacer ejercicios. Rápidamente volverás a tus viejos patrones.
Hay una mejor y más fácil manera. Cambia el piloto automático: tu manera de pensar. La Biblia dice: “Dejen que Dios los transforme en una nueva persona, cambiando su forma de pensar”. El primer paso en el crecimiento espiritual es empezar por cambiar la manera de pensar. El cambio siempre comienza en la mente. La manera en que pienses determinará cómo te sientes, y cómo te sientes influirá en cómo actúas. Pablo dijo: “Debe haber una renovación espiritual de sus pensamientos y actitudes”.
Para ser como Cristo debes desarrollar en ti su mente. El Nuevo Testamento llama a este cambio mental arrepentimiento, que en el griego literalmente significa “cambiar tu mentalidad”. Te arrepientes siempre que cambias tu manera de pensar y adoptas la manera de pensar de Dios: con respecto a ti mismo, al pecado, a Dios, a otras personas, a la vida, a tu futuro, y a todo lo demás. Asumes la actitud de Cristo y su perspectiva.
Se nos manda que pensemos “del mismo modo en que pensaba Cristo Jesús”. Este mandamiento tiene dos facetas. La primera faceta de este cambio mental consiste en dejar de los pensamientos inmaduros, que son egoístas. La Biblia dice: “Dejen de pensar como los niños. Sean niños en la malicia, pero sean adultos en su forma de pensar”. Los niños son por naturaleza completamente egoístas. Sólo piensan en sí mismos y en sus propias necesidades. Son incapaces de dar; sólo pueden recibir. Tienen una manera de pensar inmadura. Por desgracia, muchas personas nunca de desarrollan más allá de ese nivel. La Biblia dice que esta manera egoísta de pensar es el origen de conductas pecaminosas: “Los que viven siguiendo sus egos pecaminosos sólo piensan en las cosas que su ego pecaminoso desea”.
La segunda faceta para pensar como Jesús consiste en que empieces a meditar con madurez, enfocándote en otros, no en ti mismo. En su gran capítulo sobre el amor verdadero, Pablo concluyó que pensar en los demás era la señal de madurez: “Cuando yo era un niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño”.
En la actualidad, muchos suponen que la madurez espiritual se mide por la cantidad de información bíblica y doctrina que uno sepa. Si bien el conocimiento es una medida de la madurez, no es todo lo que se necesita. La vida cristiana es mucho más que credos y convicciones; incluye conducta y carácter. Nuestros hechos deben ser congruentes con nuestros credos, y nuestras creencias deben ser respaldadas con una conducta semejante a la de Cristo.
Etiquetas:
Cambia,
maner vivir.,
manera,
pensar
jueves, 12 de diciembre de 2013
¿Cuán grande es tu Dios?
“DIOS ES GRANDE Y NOSOTROS NO LO CONOCEMOS” (Job 36:26)
Tu respuesta a esa pregunta determinará cómo vives tu vida. A no ser que creas que tu Dios es todopoderoso, omnipotente y que puedes acercarte a Él:
(a) vivirás en ansiedad, creyendo que todas las cosas dependen de ti.
(b) no compartirás tu fe por si acaso te ridiculizan o por no encontrar las palabras adecuadas.
(c) fallarás en ser generoso, pues la fuente de tu seguridad eres tú, no el Señor.
(d) procurarás no confrontarte con aquellos que lo necesitan, porque si no tienes seguridad de que eres aceptado por Dios, te vuelves esclavo de la opinión de los demás.
Vivimos en una era que va en contra de las sorpresas. Sabemos el sexo del bebé antes de su nacimiento. Tenemos identificado al que nos llama. ¡Aun sabemos quién saldrá electo antes de votar! Hemos disminuido la maravilla, el prodigio y el temor reverencial; sin embargo, lo sentimos en el alma. Cuando disminuyes tu concepto del Eterno para encajar tu propio entendimiento, oras sin fe, trabajas sin pasión, sirves sin gozo, y sufres sin esperanza. El resultado es temor, retirada y pérdida de visión.
Pero hay una cosa garantizada para que se restaure nuestro entendimiento de cuán grande es Dios: la adoración. Él nos ha creado de tal manera que cuando experimentamos algo que inspire temor reverencial, sentimos la necesidad de alabarlo, ¡de “envolver” palabras a su alrededor! No adoramos al Señor porque Él lo necesita, sino porque ¡nosotros lo necesitamos! Sin adoración, nuestra percepción de Dios es incompleta: (1) Olvidamos cuán grande es Él realmente; (2) No vemos nuestro llamamiento y nos involucramos en nosotros mismos; (3) Perdemos nuestro sentido de asombro y gratitud, andando por la vida con los ojos vendados; (4) Nos volvemos autosuficientes, tercos, y orgullosos. Así que, ¿has adorado a Dios hoy?
Etiquetas:
Dios,
fe,
grande,
todopoderoso
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
