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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Celebra en la paz del Señor junto a tu familia

la Vírgen, el Niño y los pastores







Celebra en la paz del Señor junto a tu familia, recordando que aquel bebé se hizo hombre y nos dejó las cosas que tenemos que guardar de su evangelio para poder ganar la vida eterna, y murió por nuestros pecados; y ahora está sentado a la derecha del Padre y en cualquier momento viene de nuevo con sus ángeles en las nubes a rescatarnos, para lo cual tenemos que permanecer convertidos a Cristo, velando el cumplimiento de las cosas que nos dejó escritas.
 No vaya a ser que se presente el Señor con sus ángeles un día de navidad justo cuando deleitan de vestido, comida, bailes, y licores; dándose en casamiento en estas fechas, porque así ocurrió en los tiempos de Noé.
 ¡Dios te bendiga y disfruta en la paz del Señor meditando en la palabra de Dios!

Hna Ada Luz Camargo

jueves, 19 de diciembre de 2013

¡Necesitamos paz!


La comunidad de Newtown en Connecticut no volverá a ser la misma. A solo unos días de la Navidad este poblado, que se caracteriza por ser un lugar tranquilo y el más apropiado para levantar una familia, fue estremecido por la violencia, el dolor y la muerte.
El viernes 14 de diciembre Adam Lanza,  joven de 20 años de edad, entró armado a una escuela elemental en Newtown y cometió una de las peores matanzas masivas en la historia reciente de los Estados Unidos. Veintisiete (27) personas perdieron sus vidas, entre ellas veinte (20) niños.
Explicar con palabras una tragedia de esta magnitud es una tarea difícil y altamente compleja. No hay discurso que pueda responder a todas las preguntas que lo ocurrido en la escuela elemental Sandy Hook generan en la mente de muchas personas en la comunidad. Tampoco existen argumentos que aclaren y disipen la confusión que tortura a las familias de las víctimas.
¿Qué o quién realmente provocó que el joven Adam Lanza cometiera tan horrible acto? ¿Odio, rencor, falta de salud mental, ausencia de buenos valores, un ambiente de hogar insano, el divorcio de sus padres o una educación débil e inefectiva? No lo sabemos, y posiblemente nunca lo sabremos con exactitud. Sin embargo, me parece que actos de violencia y agresividad como estos nos recuerdan que nuestra sociedad necesita paz.
Uno de los mensajes sobresalientes de la Biblia y del evangelio de Jesus es precisamente la paz. De igual manera, cuando se habla de la Navidad se menciona la paz como uno de los elementos principales de esta celebración. Esto es así porque el mensaje profético anuncia que uno de los títulos dados al niño Dios es el de Príncipe de Paz (Is. 9.6). Jesús es descrito como agente, portador, y fuente de la paz que el mundo no puede dar. Él es quien provee esa atmósfera interna que no es fácil describir con palabras y que sobrepasa todo entendimiento. El niño que nació en un pesebre nos regala esa calma indescriptible que se hace presente cuando enfrentamos el dolor y nos toca transitar por el valle de la sombra de la muerte.
Ante eventos trágicos e incomprensibles como el ocurrido en la comunidad de Newtown en Connecticut hay que hacer un alto y pedir al Señor de la vida que inunde nuestro ser con la serenidad que viene de Él. ¡Necesitamos Paz!

martes, 21 de mayo de 2013

LA PERSEVERANCIA QUE DA PAZ



God's Purpose... Peace and Life
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. (Isaías 26: 3.).
Persevera en Sus pensamientos y no desconfíes nunca de Él. Aunque lo que anhelas no venga en el momento que quieres, no desesperes ni permitas que la desconfianza entre en tu corazón, porque esa duda te robará la paz. Dios sólo puede guardar en completa paz a quienes siempre piensan bien de Él aunque la circunstancia esa adversa. El Señor no puede bendecir al de doblado ánimo que un día piensa una cosa y otro día cambia de parecer.
Hemos aprendido a pensar por reacción y no proactivamente. Nuestra mente no descansa, todo el día pensamos, tenemos ideas, somos bombardeados por lo que vemos y escuchamos. Esa transacción de pensamientos no se detiene, pero debes hacer tiempo para detenerte y aprender a pensar bien. Muchas veces nos arrepentimos de los que decimos y hacemos porque no pensamos bien las cosas y actuamos por reacción. Entonces debemos pedir perdón por los errores que cometemos.
Cambia tu sistema, reflexiona sobre tu forma de pensar y aprende a hacerlo proactivamente, con calma y viendo hacia el futuro. Detente a pensar, aparta un tiempo para estar a solas con Dios y Su palabra, pídele que te enseñe a hacerlo, que te ayude a hacer tuya Su voluntad buena y perfecta, que te muestre Sus promesas y las aceptes antes que las malas noticias. Él puede ayudarte a entender que está a tu lado, si se cierra una puerta, Él siempre abrirá otra. Con esos pensamientos, sabrás que ante la crisis, no te despedirán y si lo hacen, tendrás otra puerta abierta ante ti. Pensando así podrás enfrentarte a todo. Si llegas al lugar de tu trabajo y el gerente te llama porque tiene una noticia que darte sobre el despido de personal, puedes pensar dos cosas, que te despedirán o que serás de los que se quedan. Si la noticia es que te vas, puedes decir que agradeces la oportunidad y pensar que así como se cierra esta puerta, Dios abrirá nuevas puertas.


miércoles, 31 de octubre de 2012

PROFETAS DE FALSA PAZ


by Verdadera Vida
“Y curan el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo, Paz, paz; y no hay paz.” Jeremías 6.14 
Así como Dios no puede enviar a una nación o pueblo una bendición más grande que la de darle pastores fieles, sinceros y rectos, la maldición más grande que Dios puede enviar a un pueblo de este mundo, es darles guías ciegos, no regenerados, carnales, tibios y no calificados. No obstante, en todas las épocas, encontrarnos que han habido muchos ‘lobos vestidos de ovejas’, muchos que manejaban displicentemente conceptos fundamentales que no habían asimilado en toda su profundidad, que restaban importancia a las profecías, desobedeciendo así a Dios.
Tal como sucedía en el pasado, sucede ahora. Hay muchos que corrompen la Palabra de Dios y la manejan con engaño. Fue así de una manera especial en la época del profeta Jeremías; y él, fiel a su Señor, fiel a ese Dios que lo habla empleado, no dejó de abrir su boca para profetizar en contra de ellos, y para presentar un noble testimonio para honra de aquel Dios en cuyo nombre hablaba.

El profeta presenta un estruendoso mensaje a fin de que se espanten y sientan algo de convicción y se arrepientan; pero parece que los falsos profetas, los falsos sacerdotes, se dedicaron a acallar las convicciones del pueblo, y cuando sufrían y sentían un poco espantados, preferían tapar la herida, diciéndoles que Jeremías no era más que un predicador entusiasta, que era imposible que hubiera guerra entre ellos, diciendo al pueblo: ‘Paz, paz’ cuando el profeta les decía que no habla paz.

¡Cuántos somos los que clamamos: Paz, paz a nuestras almas, cuando no hay paz! Cuántos hay que ahora están sumergidos en sus impurezas, que creen que son cristianos, que se jactan de que se interesan en Jesucristo; pero si fuéramos a examinar sus experiencias, descubriríamos que su paz no es más que una paz proveniente del diablo -no es una paz dada por Dios-  no es un paz que escapa a la comprensión humana. Por lo tanto, mis queridos oyentes, es de suma importancia saber si podemos hablar de paz a nuestro corazón. Todos anhelamos la paz; la paz es una bendición inefable; ¿cómo podemos vivir sin la paz? y, por ello, las personas de cuando en cuando tienen que comprobar lo lejos que deben ir, y qué cosas les tienen que suceder, antes de poder hablar de paz a su corazón.
Esto es lo que anhelo ahora, poder librar mi alma, poder ser libre de la sangre de aquellos a quienes predico, no dejar de declarar todo el consejo de Dios, Procuraré, mostrarles lo que deben sufrir y lo que debe suceder en ustedes antes de que puedan hablar de paz a su corazón.
Fragmento tomado del folleto “El método de la gracia” de George Whitefield.