Cabecera

Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
Mostrando entradas con la etiqueta feliz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta feliz. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de diciembre de 2013

Pídete algo... ¡que te haga feliz!



La Navidad, tal y como la conocemos hoy en nuestro mundo occidental, se ha convertido en algo más que extravagante. Nada tiene que ver con los humildes orígenes del niño Jesús en Belén, con todo el recorrido de lo que fue Su vida, constantemente orientada a cumplir en Su propia carne el plan de salvación del Padre para un mundo perdido, para ti y para mí en definitiva. El camino, la verdad y la vida se encontraban en aquel niño y sigue siendo así, por más que prefiramos mirar para otro lado. La Navidad ha dejado de ser una fiesta en la que hemos dejado de recordarle a Él y sólo nos miramos a nosotros, intentando “pedirnos” permanentemente cantidad de inutilidades con el interés de llenarnos la vida. Eso, simplemente, nunca pasará, porque la felicidad no se encuentra ahí. Sólo la profunda insatisfacción de comprobar una y otra vez que por más que se posea, los medios materiales no dan la felicidad y, a veces, en contra de la creencia popular tan extendida, ni siquiera ayudan a acercarse a ella.

Conocer a Jesús, creer en Su plan de salvación para nosotros y ponerle como centro de nuestras vidas tiene un coste, pero también trae verdadera felicidad en momentos duros y críticos como muchos viven también en esas fechas. Un mundo cuya felicidad se debe a lo que puedes comprar y poseer, a lo que puedes “pedirte” en definitiva, será siempre un mundo de desigualdades que quizá haga creer a unos pocos que son felices, pero que tendrá que reconocer que buena parte de su población por esos medios no podrá serlo. Pero es que, en el fondo, la parte más privilegiada económicamente tampoco lo es por esa misma razón. Si no, ¿cómo es posible que males como la depresión o la ansiedad sean característicos, principalmente, de este primer mundo nuestro, en el que tanta abundancia tenemos en comparación con el tercer mundo?

Piénsalo bien. Si vas a pedirte algo esta Navidad, asegúrate de que sea algo que te haga feliz. Acude al catálogo de promesas que Dios trae a tu vida y vívelas intensamente. Hazlas tuyas, independientemente de cuáles sean tus circunstancias personales, económicas, laborales… Porque a tantos, incluso estando en aflicción, en dolor de espíritu, en enfermedad, en persecución o hasta en la cárcel, esas promesas y Su dador les llenaron el corazón de calidez y felicidad en los momentos más duros.

lunes, 8 de abril de 2013

Reglas para ser feliz



Es fantástico en la cama pero... ¿te hace feliz?
Cuentan que un hombre de negocios, después de largos años de arduo trabajo, consiguió reunir una gran fortuna.
Sin embargo, el gran empresario, a pesar de todo el dinero que tenía, se sentía infeliz. Deseaba la felicidad, pero un gran vacío le perturbaba el alma y las tribulaciones de las horas le robaban la paz.
Un día, escuchó hablar de la existencia de un viejo sabio conocedor de reglas eficientes para quienes desean ser felices.
El ejecutivo no tuvo ninguna duda. Se apertrechó de los recursos necesarios y salió a buscarlo.
Después de una larga y exhaustiva búsqueda, llegó al lugarejo donde vivía el tal sabio.
Algunas informaciones más, y allá estaba él, frente a frente con el anciano.
La expectativa era tanta que fue directamente al asunto.
"Oí decir que usted sabe la receta para conquistar la felicidad, y lo que más deseo es ser feliz, ¿puede ayudarme?" le preguntó ansioso.
Bueno, respondió el sabio, en realidad las reglas son muy sencillas. La primera de ellas es prestar atención; la segunda, es prestar atención; y la tercera y última es prestar mucha atención.
El ejecutivo pensó que sólo podía estar bromeando, pero después de oír algunas consideraciones, fue cambiando de idea.
El anciano dijo con sabiduría: "quien presta atención en todo lo que sucede en los minutos de su vida, consigue ser feliz."
- Preste atención en lo que las personas le dicen. Sepa escucharlas con serenidad, buscando ayudar en la medida de lo posible.
- Al degustar una comida, aproveche bien el momento. Preste atención en los alimentos que ingiere, sienta su sabor.
- Preste atención en todo a su alrededor...
- Mire con atención una noche iluminada de luna llena, un amanecer de oro...
- Contemple, con atención, un jardín que explota en perfumes y colores...
- Una cascada estirada sobre la montaña rocosa...
- Observe con atención un bando multicolor de aves cruzando los cielos... Oiga atentamente el canto de un pájaro solitario...
- Preste atención en la lluvia que cae bendiciendo el suelo. Imagine los depósitos de agua en el subsuelo, distribuyendo fertilidad y vida...
- Deténgase a observar el trabajo de las hormigas, su organización, su perseverancia.
- Aprecie con atención el desabrochar de una rosa... sienta su perfume.
- En fin, observe atentamente los pequeños "nadas" a su alrededor.
- En poco tiempo percibirá que son muchas más las cosas buenas que las cosas malas, y eso lo hará feliz.
Después de oír atentamente los consejos del viejo sabio, el empresario ya se estaba sintiendo más alegre y dispuesto a luchar por la felicidad tan deseada. 
¡Piensa en esto! 
Las horas son benditas oportunidades de aprendizaje y alegría.
Pero, aunque ellas se repitan incesantemente, los minutos ya no son los mismos y las circunstancias cambian cada segundo.
De esa forma, cada hora tenemos sesenta minutos para encontrar motivos de felicidad, basta que prestemos mucha atención en cada uno de ellos, sin olvidar que nuestra atención debe dirigirse hacia las cosas realmente positivas.
¡Pensemos en eso!

martes, 20 de noviembre de 2012

UN AGRADECIDO FELIZ


 









 ¿ Has leído la historia en Lucas 17, acerca de los diez leprosos marginados que vinieron a Jesús pidiendo un milagro? Ellos sufrían de una enfermedad incurable; desde lejos llamaron a Jesús con miedo: "¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!" Jesús les habló compasivamente, y estos harapientos pacientes fueron milagrosamente sanados,  rápidamente se alejaron llenos de felicidad y asombro. Uno de ellos se detuvo  y volvió a Jesús para expresar reverentemente su gratitud. Jesús le preguntó: "¿Dónde están los otros nueve?" Sólo este regresó y su gratitud fue la evidencia de su fe, a través de la cual dio la gloria a Dios.

Fuente: BBN

sábado, 10 de septiembre de 2011

Soy Felíz! Cristo vive en mí!

Soy feliz porque Cristo vive en mi=):


 “Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Y murió Job viejo y lleno de días”. (Job 42:16,17).
 
Job dice la Biblia que “vivió”... siguió activo y estoy seguro que disfrutó cada día las bendiciones de Dios. Me pregunto ¿por qué a veces no vivimos así?  Por qué no disfrutamos cada día que Dios nos da con esperanza, gozo y amor, después de todo somos hijos de Dios. Mi amigo debemos gozarnos más porque tenemos muchas razones para vivir y disfrutar la vida, no nos volvamos viejos aunque se vaya desgastando nuestro hombre exterior. Me gustaría darle varios consejos que recibí del pastor Swindoll en cuanto a cómo mantenerse joven:
Número uno: Su mente no está vieja, siga cultivándola. Vea menos televisión y lea más. Pase tiempo con personas que hablen de sucesos e ideas, en vez de hacerlo sólo con aquellas que hablan de la gente y de lo mala que se ha vuelto esta generación joven. Nadie quiere estar cerca de una persona que tiene actitud negativa, que sólo crítica y habla del mal tiempo. 
Número dos: Su humor no se ha terminado, siga disfrutándolo. Me encanta rodearme de personas ya mayores que siguen viendo el lado bueno de la vida. Se dan cuenta de las cosas divertidas que suceden. Pueden contar historias excelentes y disfrutan reír a pleno pulmón. Usted se sentirá fabuloso riéndose con ellos y además se hace un tratamiento de belleza porque la risa le quita años a su cara. 
Número tres: Sus fuerzas no se han acabado, siga utilizándolas. No pierda su silueta. Manténgase activo, coma bien, vigile su peso, evite el aislamiento y la inercia, y deje de hablar de todos sus dolores y achaques. No se queje tanto, deje de hablar de lo débil que se está volviendo y de cómo los demás tendrán que hacer esto o aquello por usted. Desafíese a hacer cosas, sobre todo sirva a Dios con todo su corazón. Siga activo.
Aquí está el cuarto: Sus oportunidades no se han acabado, siga buscándolas. A su alrededor hay personas que pudieran estar necesitando de una palabra de estímulo, de una nota de apoyo, de una llamada telefónica que les diga: “Te amo y creo en ti, y estoy orando por ti”. Por tanto, hágalo, las oportunidades de ayudar a los demás no se han acabado.
El quinto es obvio: Su Dios no ha muerto, siga sirviéndole y buscándole. El Dios vivo es eterno. El Señor Jesucristo es inmortal y siempre soberano. Siga disfrutando de un tiempo a solas con su Señor, el cual todos necesitamos. ¡Esto es muy importante! Usted ha vivido lo suficiente para saber que nadie es tan digno de confianza como el Señor. Siga cultivando una relación vital con Él, búsquelo con tesón y a menudo. Piense que no tendríamos muchos salmos si David no hubiera estado a solas con Dios. Deseo que tenga una vida abundante, como la de Job, caracterizada, no por la ausencia de problemas (esto es imposible), sino que sea una vida verdaderamente placentera, realizada, útil, piadosa, equilibrada y gozosa. ¡Sí, en verdad gozosa! Y no lo olvide, que sea razonablemente dulce.
Recuerdo ahora aquello que me dijo un pastor: “Nos podemos retirar de una vocación, trabajo, profesión u organización, pero jamás nos podemos retirar de la Vida”.

Fuente: Instituto Bíblico BBN