Cabecera

Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
Mostrando entradas con la etiqueta ser. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ser. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de abril de 2013

Reglas para ser feliz



Es fantástico en la cama pero... ¿te hace feliz?
Cuentan que un hombre de negocios, después de largos años de arduo trabajo, consiguió reunir una gran fortuna.
Sin embargo, el gran empresario, a pesar de todo el dinero que tenía, se sentía infeliz. Deseaba la felicidad, pero un gran vacío le perturbaba el alma y las tribulaciones de las horas le robaban la paz.
Un día, escuchó hablar de la existencia de un viejo sabio conocedor de reglas eficientes para quienes desean ser felices.
El ejecutivo no tuvo ninguna duda. Se apertrechó de los recursos necesarios y salió a buscarlo.
Después de una larga y exhaustiva búsqueda, llegó al lugarejo donde vivía el tal sabio.
Algunas informaciones más, y allá estaba él, frente a frente con el anciano.
La expectativa era tanta que fue directamente al asunto.
"Oí decir que usted sabe la receta para conquistar la felicidad, y lo que más deseo es ser feliz, ¿puede ayudarme?" le preguntó ansioso.
Bueno, respondió el sabio, en realidad las reglas son muy sencillas. La primera de ellas es prestar atención; la segunda, es prestar atención; y la tercera y última es prestar mucha atención.
El ejecutivo pensó que sólo podía estar bromeando, pero después de oír algunas consideraciones, fue cambiando de idea.
El anciano dijo con sabiduría: "quien presta atención en todo lo que sucede en los minutos de su vida, consigue ser feliz."
- Preste atención en lo que las personas le dicen. Sepa escucharlas con serenidad, buscando ayudar en la medida de lo posible.
- Al degustar una comida, aproveche bien el momento. Preste atención en los alimentos que ingiere, sienta su sabor.
- Preste atención en todo a su alrededor...
- Mire con atención una noche iluminada de luna llena, un amanecer de oro...
- Contemple, con atención, un jardín que explota en perfumes y colores...
- Una cascada estirada sobre la montaña rocosa...
- Observe con atención un bando multicolor de aves cruzando los cielos... Oiga atentamente el canto de un pájaro solitario...
- Preste atención en la lluvia que cae bendiciendo el suelo. Imagine los depósitos de agua en el subsuelo, distribuyendo fertilidad y vida...
- Deténgase a observar el trabajo de las hormigas, su organización, su perseverancia.
- Aprecie con atención el desabrochar de una rosa... sienta su perfume.
- En fin, observe atentamente los pequeños "nadas" a su alrededor.
- En poco tiempo percibirá que son muchas más las cosas buenas que las cosas malas, y eso lo hará feliz.
Después de oír atentamente los consejos del viejo sabio, el empresario ya se estaba sintiendo más alegre y dispuesto a luchar por la felicidad tan deseada. 
¡Piensa en esto! 
Las horas son benditas oportunidades de aprendizaje y alegría.
Pero, aunque ellas se repitan incesantemente, los minutos ya no son los mismos y las circunstancias cambian cada segundo.
De esa forma, cada hora tenemos sesenta minutos para encontrar motivos de felicidad, basta que prestemos mucha atención en cada uno de ellos, sin olvidar que nuestra atención debe dirigirse hacia las cosas realmente positivas.
¡Pensemos en eso!

miércoles, 23 de enero de 2013

Cuando estamos abrumados por la vida

El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos.
Proverbios 13:4
Una imagen de un hombre abrumado por su vida. Foto de archivo - 12963401
  Los estudiosos de la psicología afirman que existen dos tendencias universales que erigen la vida del ser humano: luz y oscuridad, optimismo y pesimismo; estas dos tendencias inciden directamente sobre la felicidad personal. Hay muchas personas que ven la vida como un viaje tenebroso y solitario, y siempre esperan finales catastróficos.
Por otro lado, están los que tienen la capacidad de viajar por la vida interpretando los acontecimientos cotidianos favorablemente, de manera optimista, aunque las circunstancias no sean siempre halagüeñas. Los pesimistas viven rodeados de tinieblas y oscuridad, y hacen de esto un hábito, que además, envuelve a quienes los rodean. Quienes llegan a esta condición no pueden apreciar los agentes generadores de felicidad que tienen al alcance de su mano.
Los optimistas, sin embargo, son capaces de encender la luz cuando las penumbras llegan, porque, evidentemente, ser optimista no elimina de la vida las circunstancias adversas. Y cada vez que se enciende una luz, todo se ilumina para quienes pueden verla. Los pesimistas se autodenominan «realistas» y consideran a los optimistas como soñadores incansables que siempre viven en una quimera.
Nuestro Señor Jesucristo nos dice: «Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo» (Juan 16:32-33). Eso quiere decir que aunque tenemos que vivir en medio de las dos tendencias humanas mencionadas, encontramos en Dios una fuente de alegría permanente que nos permitirá vivir con optimismo.
¿Cómo generar ánimo cuando vivimos la pérdida de un ser amado? ¿O cuando la enfermedad nos afecta? ¿O cuando un revés financiero nos sitúa a las puertas de la miseria? Nunca pensemos que encontrar ánimo en tiempo de aflicción es tarea exclusiva nuestra. Si Dios nos exhorta: «Estén siempre alegres» (1 Tes. 5:16), también nos recuerda que él tiene poder para hacerlo posible si se los pedimos.
«No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza» (Neh. 8:10).  No te quedes en este día atrapada en la bruma de tu tristeza. Mira más allá de tus tinieblas y verás el sol de justicia brillando para ti.

martes, 14 de agosto de 2012

PROBADOS PARA SER DEPENDIENTES

 

  

 
Un área de nuestras vidas en la que Dios tiene que trabajar constantemente, es en nuestra tendencia a depender de nosotros mismos y no de Él. Jesús dijo: ..."porque separados de mí nada podéis hacer" (Jn. 15:5). Lejos de nuestra unión con Cristo y sin una total dependencia de Él, no podemos hacer nada que glorifique a Dios.
Vivimos en un mundo que rinde culto a la independencia y la autosuficiencia. "Soy el dueño de mi destino: Soy el capitán de mi alma" es el lema de la sociedad a nuestro alrededor. Podemos caer fácilmente en el patrón de pensamiento del mundo, debido a nuestra propia naturaleza pecaminosa. Tendemos a confiar en nuestro conocimiento de la Escritura, nuestra habilidad comercial, nuestra experiencia en el ministerio, e incluso en nuestra bondad y moralidad. Dios debe enseñarnos, a través de la adversidad, a confiar en Él, y no en nosotros mismos. Incluso, el apóstol Pablo dijo que sus dificultades, las que describió como "más allá de nuestras fuerzas" se dieron..."para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos" (2 Corintios 1:8-9). Dios permitió que Pablo y sus colaboradores llegaran a una situación tan desesperada, que perdieron la esperanza de la misma vida. No tenían nadie más a quien acudir sino a Dios.
Pablo tuvo que aprender dependencia de Dios tanto en la parte espiritual como en la física. Cualquiera fuera el aguijón en su carne, era una adversidad de la que él desesperadamente quería deshacerse. Pero Dios hizo que ésta permaneciera, no sólo para reprimir cualquier asomo de orgullo en su corazón, sino también para enseñarle a confiar en su poder. Pablo tuvo que aprender que debía depender de la gracia de Dios, el poder de Dios que nos da capacidad, y no de su fuerza; él fue uno de los hombres más brillantes en la historia, más de un teólogo ha dicho que si no se hubiera convertido en cristiano y tal vez hubiese sido filósofo, habría superado a Platón. Dios le dio mucha inteligencia, le hizo revelaciones divinas, algunas de las cuales fueron tan gloriosas que no se le permitió hablar de ellas. Pero Dios nunca le dejó depender de su intelecto o de sus revelaciones, sino de la gracia divina, igual que usted y yo debemos hacerlo. Y lo aprendió a través de grandes adversidades.
No importa si usted tiene muchas debilidades o fortalezas. Puede ser el más competente en su campo, pero puede estar seguro de que si Dios va a usarle, hará que sienta dependencia total de Él. A menudo frustrará cualquier cosa en la que se sienta confiado, para que aprenda a depender de Él, y no de usted mismo. Según Esteban..."Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras" (Hch. 7:22). Además..."él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya"... (v. 25). Pero cuando Moisés intentó tomar el control de las cosas, Dios frustró sus esfuerzos a tal punto que tuvo que huir para salvar su vida, y cuarenta años después, aún no podía confiar en sus propias habilidades e incluso tenía dificultad en creer que lo usaría.
Pablo experimentó un aguijón en la carne. Moisés vio sus esfuerzos de hacer algo para Dios completamente frustrados y convertidos en un desastre. Cada uno de estos dos hombres de Dios, experimentó una dificultad que le hizo darse cuenta de su propia debilidad y total dependencia de Él. Cada adversidad fue diferente, pero tenían el objetivo común de llevar a estos hombres a un nivel de mayor dependencia de Dios. Si Él va a usarnos a usted y a mí, traerá adversidad a nuestras vidas para que, también aprendamos en la práctica a depender de Él.
Fragmento tomado del libro “Confiando en Dios aunque la vida duela” de Jerry Bridges

jueves, 23 de febrero de 2012

No se nace Cristiano, pero se llega a Serlo














Por admin -
En otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia. – Romanos 11:30.
(Jesús dijo:) De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. – Juan 3:3.
Escuchelo aquí… en su dispositivo Móvil [iPod, iPhone, iPad, Androide ó Celular]
¿Cómo se llega a ser cristiano? Algunos creen que son cristianos porque tienen un conocimiento aproximado de las verdades cristianas: fueron bautizados y siguieron una enseñanza religiosa. Otros reconocen la existencia de un Dios creador; otros nunca faltan a los oficios religiosos y siguen ritos y tradiciones, sin hacerse demasiadas preguntas.
Sin embargo, no se nace cristiano porque los padres son cristianos. Tampoco se llega a serlo por medio de estudios teológicos en un seminario o en un instituto bíblico, ni por haber recibido una instrucción religiosa. Entonces, ¿cómo se llega a ser cristiano?
La Palabra de Dios nos dice que para llegar a ser “hijo de Dios” es necesario el “nuevo nacimiento”, es decir, arrepentirse y, por la fe, aceptar a Jesús como Salvador. Estoy perdido, lejos de Dios, soy pecador. Por eso necesito ser salvo y tener una relación con Dios, cosa que sólo Dios puede darme si confío en él.
Depositar su fe en Jesucristo, creer y confiar en él, es algo muy distinto de lo que es una religión, pues la religión no salva, pero Jesús sí. “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
“El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

sábado, 10 de septiembre de 2011

Soy Felíz! Cristo vive en mí!

Soy feliz porque Cristo vive en mi=):


 “Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Y murió Job viejo y lleno de días”. (Job 42:16,17).
 
Job dice la Biblia que “vivió”... siguió activo y estoy seguro que disfrutó cada día las bendiciones de Dios. Me pregunto ¿por qué a veces no vivimos así?  Por qué no disfrutamos cada día que Dios nos da con esperanza, gozo y amor, después de todo somos hijos de Dios. Mi amigo debemos gozarnos más porque tenemos muchas razones para vivir y disfrutar la vida, no nos volvamos viejos aunque se vaya desgastando nuestro hombre exterior. Me gustaría darle varios consejos que recibí del pastor Swindoll en cuanto a cómo mantenerse joven:
Número uno: Su mente no está vieja, siga cultivándola. Vea menos televisión y lea más. Pase tiempo con personas que hablen de sucesos e ideas, en vez de hacerlo sólo con aquellas que hablan de la gente y de lo mala que se ha vuelto esta generación joven. Nadie quiere estar cerca de una persona que tiene actitud negativa, que sólo crítica y habla del mal tiempo. 
Número dos: Su humor no se ha terminado, siga disfrutándolo. Me encanta rodearme de personas ya mayores que siguen viendo el lado bueno de la vida. Se dan cuenta de las cosas divertidas que suceden. Pueden contar historias excelentes y disfrutan reír a pleno pulmón. Usted se sentirá fabuloso riéndose con ellos y además se hace un tratamiento de belleza porque la risa le quita años a su cara. 
Número tres: Sus fuerzas no se han acabado, siga utilizándolas. No pierda su silueta. Manténgase activo, coma bien, vigile su peso, evite el aislamiento y la inercia, y deje de hablar de todos sus dolores y achaques. No se queje tanto, deje de hablar de lo débil que se está volviendo y de cómo los demás tendrán que hacer esto o aquello por usted. Desafíese a hacer cosas, sobre todo sirva a Dios con todo su corazón. Siga activo.
Aquí está el cuarto: Sus oportunidades no se han acabado, siga buscándolas. A su alrededor hay personas que pudieran estar necesitando de una palabra de estímulo, de una nota de apoyo, de una llamada telefónica que les diga: “Te amo y creo en ti, y estoy orando por ti”. Por tanto, hágalo, las oportunidades de ayudar a los demás no se han acabado.
El quinto es obvio: Su Dios no ha muerto, siga sirviéndole y buscándole. El Dios vivo es eterno. El Señor Jesucristo es inmortal y siempre soberano. Siga disfrutando de un tiempo a solas con su Señor, el cual todos necesitamos. ¡Esto es muy importante! Usted ha vivido lo suficiente para saber que nadie es tan digno de confianza como el Señor. Siga cultivando una relación vital con Él, búsquelo con tesón y a menudo. Piense que no tendríamos muchos salmos si David no hubiera estado a solas con Dios. Deseo que tenga una vida abundante, como la de Job, caracterizada, no por la ausencia de problemas (esto es imposible), sino que sea una vida verdaderamente placentera, realizada, útil, piadosa, equilibrada y gozosa. ¡Sí, en verdad gozosa! Y no lo olvide, que sea razonablemente dulce.
Recuerdo ahora aquello que me dijo un pastor: “Nos podemos retirar de una vocación, trabajo, profesión u organización, pero jamás nos podemos retirar de la Vida”.

Fuente: Instituto Bíblico BBN