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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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lunes, 11 de marzo de 2013

Tres curiosidades insólitas del cuerpo humano

No todo es lo que parece 
 
Tres curiosidades insólitas del cuerpo humano
Por ejemplo, si eliminásemos el espacio vacío de nuestro cuerpo, cabríamos en un espacio 50 veces menor que la cabeza de un alfiler.


Aquí están los tres que hemos encontrado más insólitos o interesantes.

1.- Tu cuerpo es básicamente espacio vacío

Aunque nos parezca lo contrario, los átomos que componen nuestro cuerpo son, esencialmente, espacio vacío.

Los átomos están compuestos por un núcleo central y pequeños electrones que giran en una órbita a su alrededor. Pero el núcleo y los electrones son diminutos y la distancia entre ellos es enorme.

Si imaginamos un átomo del tamaño de un estadio de fútbol, el núcleo tendría aproximadamente las mismas medidas que una mosca. Todo lo demás sería espacio vacío.

Visto de otra forma, si eliminásemos todo el espacio vacío de nuestro cuerpo, cabríamos en un recipiente 50 veces más pequeño que la cabeza de un alfiler.

2.- El cuerpo humano posee más bacterias extrañas que células propias

El cuerpo humano está formado por alrededor de 10 trillones de células, pero tiene 100 trillones de bacterias que viven en su interior. ¡En el cuerpo humano existe muchísima más vida ajena o extraña que la suya propia!

La mayoría de estas bacterias son inocuas que simplemente "conviven" con nosotros. Y muchas incluso beneficiosas, como las que ayudan en la digestión de los alimentos.

3.- El cuerpo tiene mucha más edad que la que marca la fecha de nacimiento.

La mitad de nuestro ADN proviene del óvulo materno. Pero los óvulos de la madre se formaron cuando su cuerpo estaba todavía en una etapa fetal, meses antes de que ella misma naciese.

Si alguien tiene 20 años y su madre le dio a luz con 30, en cierto sentido su ADN tiene 50 años, al menos en gran parte.
 
Fuentes: Editado por: Protestante Digital 2013
 

miércoles, 23 de enero de 2013

Cuando estamos abrumados por la vida

El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos.
Proverbios 13:4
Una imagen de un hombre abrumado por su vida. Foto de archivo - 12963401
  Los estudiosos de la psicología afirman que existen dos tendencias universales que erigen la vida del ser humano: luz y oscuridad, optimismo y pesimismo; estas dos tendencias inciden directamente sobre la felicidad personal. Hay muchas personas que ven la vida como un viaje tenebroso y solitario, y siempre esperan finales catastróficos.
Por otro lado, están los que tienen la capacidad de viajar por la vida interpretando los acontecimientos cotidianos favorablemente, de manera optimista, aunque las circunstancias no sean siempre halagüeñas. Los pesimistas viven rodeados de tinieblas y oscuridad, y hacen de esto un hábito, que además, envuelve a quienes los rodean. Quienes llegan a esta condición no pueden apreciar los agentes generadores de felicidad que tienen al alcance de su mano.
Los optimistas, sin embargo, son capaces de encender la luz cuando las penumbras llegan, porque, evidentemente, ser optimista no elimina de la vida las circunstancias adversas. Y cada vez que se enciende una luz, todo se ilumina para quienes pueden verla. Los pesimistas se autodenominan «realistas» y consideran a los optimistas como soñadores incansables que siempre viven en una quimera.
Nuestro Señor Jesucristo nos dice: «Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo» (Juan 16:32-33). Eso quiere decir que aunque tenemos que vivir en medio de las dos tendencias humanas mencionadas, encontramos en Dios una fuente de alegría permanente que nos permitirá vivir con optimismo.
¿Cómo generar ánimo cuando vivimos la pérdida de un ser amado? ¿O cuando la enfermedad nos afecta? ¿O cuando un revés financiero nos sitúa a las puertas de la miseria? Nunca pensemos que encontrar ánimo en tiempo de aflicción es tarea exclusiva nuestra. Si Dios nos exhorta: «Estén siempre alegres» (1 Tes. 5:16), también nos recuerda que él tiene poder para hacerlo posible si se los pedimos.
«No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza» (Neh. 8:10).  No te quedes en este día atrapada en la bruma de tu tristeza. Mira más allá de tus tinieblas y verás el sol de justicia brillando para ti.