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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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jueves, 16 de enero de 2014

¿Cristiano te sientes muy inseguro?

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“NO TEMAS DELANTE DE ELLOS, PORQUE CONTIGO ESTOY.” (Jeremías 1:8)

Jeremías escribe: “Vino, pues, palabra del Señor a mí, diciendo: ‘Antes que te formara en el vientre, te conocí, y antes que nacieras, te santifiqué [te aparté del resto], te di por profeta a las naciones’. Yo dije: ‘¡Ah, ah, Señor! ¡Yo no sé hablar, porque soy un muchacho!’. Me dijo el Señor: ‘No digas: “Soy un muchacho”, porque a todo lo que te envíe irás, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte’, dice el Señor. Extendió el Señor su mano y tocó mi boca, y me dijo…: ‘He puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y destruir, para arruinar y derribar, para edificar y plantar… yo vigilo sobre mi palabra para ponerla por obra” (Jeremías 1:4-12).
¿Piensas que te queda grande el trabajo que se te ha encomendado? Lo es si lo haces solo, pero no cuando involucras a Dios; no trabajas solo porque Él está contigo. Ya se trate de derribar o de construir, Aquel que te llamó te preparará, te capacitará y hará que lo logres. Él no se equivocó al escogerte. A lo mejor dices: ‘Si hubiera tenido la formación, el talento y la experiencia de Fulanito…’. Si Dios quisiera a Fulanito, lo habría elegido, pero te eligió a ti. Sé tú mismo, confía en Dios y todo te irá bien.
“…¡PREPÁRATE! VE Y DILES TODO LO QUE YO TE ORDENE.” (Jeremías 1:17 NVI)
¿Te avergüenzas de tus comienzos, como Jeremías? El profeta comienza su libro enumerando la gente buena y la mala de su entorno. ¿Sabes una cosa? Todos venimos con una carga genética nada perfecta. Todos somos una especie de mezcla. ¿Qué hacer, entonces con todo ese trasfondo? Aprende de los que actuaron mal e imita a los que actuaron bien. Descubre el propósito para el que Dios te puso en la Tierra y cúmplelo. Mantén la antorcha encendida y bien brillante, y luego pásasela al siguiente corredor. Esfuérzate por terminar bien y oír el “Bien, buen siervo y fiel” de Dios. ¡Y cuida lo que dices! Tus palabras no sólo influyen en los demás, sino que también te influyen a ti.
Cuando Jeremías le alegó a Dios que no tenía la edad adecuada, Dios le contestó: ‘¡No digas eso!’. Cuando se quejó porque no era un gran orador, Dios replicó: ‘¡Tampoco digas eso!’. Cuando vio lo grande que era la oposición, le temblaron las rodillas, pero Dios le animó: “‘…¡Prepárate! Ve y diles todo lo que yo te ordene. No temas ante ellos, pues de lo contrario yo haré que sí les temas. Hoy te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro y muro de bronce, contra todo el país, contra los reyes de Judá, contra sus autoridades y sus sacerdotes, y contra la gente del país. Pelearán contra ti, pero no te podrán vencer,porque yo estoy contigo para librarte’ afirma el Señor” (Jeremías 1:17-19 NVI). Y Dios prometió estar no solamente con Jeremías, sino que ha prometido estar también contigo.
“EL SEÑOR. ME DIJO: ‘HE PUESTO EN TU BOCA MIS PALABRAS’” (Jeremías 1:19 NVI)
Por lo general, la gente a la que Dios llama empieza pensando que está mal preparada y sintiéndose insegura. Si saltaras a la primera y dijeras: ‘Tranquilo, Señor, que yo me las apaño’, Él ni siquiera te llamaría. O quizás digas: ‘He cometido demasiados errores’. Todo el mundo cae, sin embargo, los ganadores son los que se levantan de nuevo. “El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano” (Salmos 37:23-24 NVI).
Cuando Jeremías le dijo a Dios que ni se veía capaz ni con la confianza necesaria para hacer lo encomendado, Dios le dijo lo que nos dice a nosotros también:
1) No vas en tu propia autoridad: “…Vas a ir a dondequiera que yo te envíe…” (Jeremías 1:7 NVI). ¿Quién te envía, te respalda y te sostiene? ¡Dios! ¿Qué más necesitas?
2) El mensaje no es nuestro: “…Vas a decir todo lo que yo te ordene” (v. 7 NVI). No te angusties, no renuncies, no razones ni te disculpes. Solamente habla lo que Dios te ha pedido y Él hará el resto “…porque yo estoy alerta para que se cumpla mi palabra” (v. 12 NVI).
3) Cuando Dios te toca, ya estás capacitado: “Luego extendió el Señor la mano y, tocándome la boca, me dijo: ‘ He puesto en tu boca mis palabras’” (v. 9 NVI). Sé tú mismo, porque no puedes ser nadie más. No eres quien los demás dicen que eres, sino quien Dios dice que eres. Por eso puedes hacer lo que Él te encomienda. Sólo tienes que ponerte de acuerdo con Él.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿Cristiano, Estás honrando a Dios?

honrar Dios Biblia



“SI, PUES, YO SOY PADRE, ¿DÓNDE ESTÁ MI HONRA?…” (Malaquías 1:6b)
Cuando los israelitas preguntaron a Dios: “¿En qué hemos menospreciado tu Nombre?”(Malaquías 1:6b), Él les contestó por medio de Malaquías:
(a) Engañándome con trampas en vuestras finanzas, llevando vuestros animales de primera clase al mercado por el precio más alto pero llevando animales ciegos, cojos y medio-muertos a mi altar (ver Malaquías 1:7,8).
(b) Engañando a vuestro prójimo, pagando salarios absurdamente bajos, haciendo la vida económicamente imposible para las viudas, y tratando injustamente a los inmigrantes (ver Malaquías 3:5).
(c) Engañando a vuestra pareja. El divorcio era desenfrenado. Escucha: “Cubrís el altar… de lágrimas… así que no miraré más la ofrenda… Mas diréis: ‘¿Por qué?’. Porque… has sido desleal, aunque ella era tu compañera y la mujer de tu pacto” (Malaquías 2:13,14).
En esencia, el Señor les dijo: “Os rebeláis contra Mí, y después esperáis que no estoy afectado. Pues bien, ‘disculpadme’, pero estoy profundamente afectado. Vuestros pecados rompen mi corazón. Es traición. Las barreras que levantasteis tienen que ser derribadas. No podemos tener comunión de verdad si no estáis dispuestos a obedecerme – totalmente”.
Lo asombroso es que Dios mismo quiere ayudar a derrumbar esas barreras. Hoy, Él extiende sus brazos hacia nosotros: “Venid…, dice el Señor, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean… rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). La buena noticia es que ahora mismo puedes volver a tener una relación con Dios. Todo lo que debes hacer es orar: “Padre, perdóname. Quiero dejar de pecar y reconstruir mi relación contigo”. En el momento que ores así de corazón, Él te restaurará, y de nuevo estarás “encarrilado”.

sábado, 16 de noviembre de 2013

La Defensa del Cristiano: La Palabra de Dios

Versículo Base: Mateo 4: 1-11 (La tentacion de Jesus)
Quizas son varias veces las que hemos oido esta historia, especificamente esta escena en la que se describe una lucha de “grandes ligas”, donde es el Mesías el que sale victorioso. Aunque algunos traten de calificar este enfrentamiento, como una batalla sobrenatural, lo cierto es que por lo menos uno de los contrincantes no recurrió a ningún arma sobrenatural. Jesus se defendió con la Palabra, únicamente con ella. También es relevante reconocer que previo a este encuentro, Jesus tuvo un tiempo de ayuno importante (v. 2), por lo cual estaba en excelentes condiciones espirituales para una correcta defensa. Pero su escudo y espada fue La Palabra de Dios.
Esto nos da un claro ejemplo de como debemos comportarnos ante las asechanzas del enemigo, tal como se describe en efesios (6:17) con el arma espiritual mas efectiva “La Palabra de Dios“. Aunque claramente Jesús estaba protegido con toda la armadura. Ahora bien, ¿Cuál es nuestra armadura? Consiste del cinturón de la verdad (no meramente conocer la verdad, sino estar comprometido con ella), la coraza de justicia, el calzado del evangelio de la paz (la confianza por haber hecho las paces con Dios), el escudo de la fe, el yelmo de la salvación (confianza en nuestra seguridad en Cristo), y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Ninguna de estas partes de la armadura apunta a alguna técnica secreta. Más bien hablan de un entendimiento claro y un compromise sólido con la verdad bíblica y la santidad.
Cuando resistimos a Satanás al permanecer firmes con la armadura de la verdad de Dios, él huye. Santiago 4:7 dice, “resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Pedro dijo, “al cual resistid firmes en la fe” (1 Pedro 5:9)—firmes en la fe cristiana, la cual es la verdad revelada. Esta es verdad objetiva, no alguna fuerza cósmica invisible. Debido a que Satanás es un engañador y mentiroso, podemos resistirlo exitosamente solo mediante conocer y obedecer la verdad.
Pablo dijo, “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5). De nuevo, no luchamos contra Satanás con palabras mágicas y fuerzas imaginarias; nos apoyamos en el poder de Su verdad conforme ella trae aún nuestros pensamientos cautivos a nuestro Señor. Esa es victoria genuina y definitiva sobre las fuerzas satánicas.
No importa cómo ataque Satanás, la solución es la misma. Estamos firmes en la verdad. No necesitamos aprender estrategias escondidas para pelear contra Satanás. La verdad de Dios es el arma suprema contra el padre de mentiras ( Juan 8:44). Solo cuando conocemos la verdad y nos comprometemos a obedecerla, podemos resistir con fuerza.
Jesús nos dejó ese ejemplo en ese enfrentamiento para que nosotros también tengamos antecendentes de cómo resistir las asechanzas del diablo. Aprendamos de ella.
Dios les bendiga.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Como Cristiano acepta bien los cambios

acepta-los-cambios-biblia“…CON VUESTROS PIES CALZADOS Y CON EL BASTÓN EN LA MANO…” (Éxodo 12:11)


El lema de los Boys Scouts es “siempre preparado”, y es un buen lema. En Éxodo, Dios les dijo a los israelitas: “…Comer así: ceñidos con un cinto, con vuestros pies calzados y con el bastón en la mano…” (Éxodo 12:11). En otras palabras: ‘Estad listos para moveros en cuanto yo os lo pida’. A lo mejor hay un área de tu vida en la que Dios te está diciendo que ha llegado la hora de moverse, pero el temor te está deteniendo. ¡No te quedes donde estás! El cambio es indicio de crecimiento; lo que funcionó ayer podría ser la fórmula de desastre para mañana. Nunca llegarás a cumplir tu destino si te quedas estancado. John Patterson dijo: “Los únicos que no cambian son los necios y los muertos… Los necios no quieren y los muertos no pueden”. No consideres los cambios como enemigos. Cuando te veas a ti mismo como alguien en un proceso de aprendizaje que busca formas de crecer y mejorar, los cambios serán tus aliados.
Aprende de las personas que te rodean, embárcate en nuevas avenidas, estrategias y fórmulas que te hagan salir de lo conocido y familiar. Según Jim Penner:
“Nuestros cuerpos cambian, por mucho ejercicio que hagamos… nuestras casas cambias a medida que nuestras necesidades se modifican; nuestros lugares de trabajo cambian forzados por las tendencias económicas, las cuales conllevan nuevas oportunidades… las amistades cambian conforme las necesidades familiares o el trabajo nos separan de algunos… Aunque muchos cambios son muy agradables… otros son dolorosos. No importa en qué etapa de cambio te encuentres ahora… siempre encontrarás alivio en las palabras de Malaquías 3:6: “…Yo, el Señor, no cambio…” Sus misericordias duran para siempre… y te da gran seguridad saber que Él te ama y te dirige, así como dirigió a miles de personas antes de ti”.

miércoles, 17 de julio de 2013

Cristiano nunca dejes de cambiar

"Nunca dejes de soñar y si vas a cambiar haslo por ti mismo..."


El mayor error que puedes cometer es tener miedo a cometer errores.
Es trágico cuando el éxito se te sube a la cabeza, pero es peor aún cuando se te mete en ella el sentimiento de ser un fracasado.
Larry Anderson, ex-jugador del equipo de baloncesto de San Diego Padres,solía decir: “Si no tienes éxito al principio, tal vez vas a fracasar. Posiblemente esto te haga sonreír, pero muchos de nosotros, temiendo al fracaso, nos aferramos a cualquier cosa con la que nos sintamos cómodos, incluso aunque ésta no funcione.
Si bien no lo expresamos con tantas palabras, nuestra actitud es: No mires, no sea que veas, no escuches, no sea que te enteres, no pienses, no sea que aprendas, no tomes una decisión, no sea que te equivoques, no camines, pues podrías tropezar, no corras; te puedes caer, no vivas; te puedes morir, no cambies; ¡podrías crecer!
En los años 1940, el 80% de los relojes de pulsera se fabricaban en Suiza. A finales de los años 50, el reloj digital fue presentado a los suizos, pero lo rechazaron porque ya tenían los mejores relojes y los mejores relojeros. Entonces, el hombre que desarrolló la idea se la vendió a Seiko... y lo demás ¡ya es historia! En 1940, las compañías de relojes suizas empleaban a unas ochenta mil personas. Hoy, emplean a dieciocho mil. En 1940, fabricaban el 80% de todos los relojes del mercado, hoy, el 20%, ¡y la mayoría son digitales! Esta historia demuestra lo que ocurre cuando una organización o un individuo decide morir antes que
cambiar.
Ora hoy: “Señor, que esté siempre abierto al cambio.”

sábado, 20 de abril de 2013

El cristiano público

“Quedaron desiertos los caminos, Y los viajeros andaban por sendas tortuosas. Se habían terminado los campesinos, se habían terminado en Israel, Hasta que yo, Débora, me levanté, Hasta que me levanté, como madre en Israel. Habían escogido nuevos dioses; Entonces la guerra estaba a las puertas. No se veía escudo ni lanza Entre 40,000 en Israel.”  – Jueces 5:6-8
Se trata de una imagen de un hombre sosteniendo una Biblia predicando el Evangelio. Foto de archivo - 9425131 


Este debate ha estado sucediendo entre los cristianos durante siglos. ¿Debemos participar en la vida pública? Algunos pueden decir que sí, incluso hasta el punto de ser militante de ello. Otros pueden decir que, porque nosotros no somos de este mundo, no debemos estar activos en sus asuntos.
La escritura anterior muestra cómo las cosas se habían puesto difíciles en Israel. Las carreteras estaban mal cuidadas y algunos no estaban seguros. Los que deberían haber llevado la sociedad a una mejor condición se pusieron primero a sí mismos en lugar de servir a la nación. Muchos estaban visiblemente obesos y descuidados en su vida personal. Parecían derrotados incluso antes de empezar. A la deriva, luchando entre ellos, mientras los líderes estaban dirigiendo a la gente a ninguna parte.
En esta situación, Dios envió a una mujer notable: Débora. Ella no tenía miedo de agitar las aguas para desbloquear la situación. Tú puedes leer la historia completa en el libro de Jueces capítulos 4 y 5. El punto es que su fe no se vio comprometida por su participación en la vida de la nación y de la comunidad.
De acuerdo con el Nuevo Testamento, los cristianos ayudan siempre que pueden, por ejemplo, Dorcas. Su trabajo caritativo era bien conocido, y cuando murió Dorcas, muchos lloraron por ella al recordar el impacto que había hecho en su vida (Hechos 9:39).
Nuestros actos de servicio público muestran el amor de Jesús en las cosas que hacemos. Ya se trate de mantener una puerta abierta para otra persona o servir en un puesto oficial, se trata de cómo Jesús nos ha transformado para amar y cuidar a las personas.
Algunos dicen que la religión debe ser algo privado, y algunos van tan lejos como para decir que estamos en el error porque creemos en Dios. La Biblia no estaría de acuerdo. La nuestra es una fe pública, una expresión externa de nuestra confesión interior que Jesús es el Señor de nuestras vidas.
“Vive una vida tan buena”, escribió Pedro, para que los demás, “aunque los acusen de hacer el mal… vean las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios” (1 Pedro 2:12).
Padre, ayúdanos a demostrar públicamente el amor de tu Hijo para con los demás haciendo buenas obras dondequiera que nos lleves. En el nombre de Jesús. Amén
Fuente: Revista Odisea Cristiana

martes, 23 de octubre de 2012

EQUILIBRIO

El portugués es pura confianza y está convencido de que podrán vencer al equipo de Dunga.. Foto: Reuters Mi mensaje para los que se encuentran en el ministerio puede decirse en cuatro palabras: mantenga un equilibrio sano.
Si enseña, también continúe siendo un buen estudiante.  Sea enseñable.  Lea.  Escuche.  Aprenda.  Observe.  Esté listo para cambiar. Y entonces. . . ¡cambie!  Admítalo cuando se equivoque.  Manténgase firme cuando sabe que está en lo correcto.  Siendo que fue llamado a ser un líder, asegúrese de que también sea un buen seguidor.  No puede hacerlo todo, así que delegue y deliberadamente permita que otros le ayuden.  Y cuando lo hagan, déles el crédito por su trabajo. Nuestro llamado es serio, así que cultive un buen sentido de humor.
Ríase a menudo, y ¡no tema reírse de si mismo!  ¡Yo lo hago por lo menos una vez a la semana!  Y una vez al año me siento y me río a carcajadas.  Esta es la razón.  Se graban mis mensajes, lo cual es un poco aterrador en si.  Al finalizar el año los que hacen el trabajo de poner mis mensajes en la radio me dan un CD de todas las cosas que sacaron al editar mis mensajes durante el año. Es como un “regalo de Navidad.”   Algunos hasta han tenido la audacia de poner el CD durante un convivio navideño del ministerio para que otros lo oigan y lo disfruten. ¡No puedo creer algunas de las cosas tontas que he dicho!  Es suficiente como para reducirlo a uno al tamaño de una hormiga. Y una hormiga muy pequeñita.
Me gusta decirles a otros pastores lo que muchas veces me digo a mí miso: A Dios tómelo en serio, pero a usted mismo no se tome muy en serio.  Esto nos ayuda a mantener un buen equilibrio.

jueves, 23 de febrero de 2012

No se nace Cristiano, pero se llega a Serlo














Por admin -
En otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia. – Romanos 11:30.
(Jesús dijo:) De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. – Juan 3:3.
Escuchelo aquí… en su dispositivo Móvil [iPod, iPhone, iPad, Androide ó Celular]
¿Cómo se llega a ser cristiano? Algunos creen que son cristianos porque tienen un conocimiento aproximado de las verdades cristianas: fueron bautizados y siguieron una enseñanza religiosa. Otros reconocen la existencia de un Dios creador; otros nunca faltan a los oficios religiosos y siguen ritos y tradiciones, sin hacerse demasiadas preguntas.
Sin embargo, no se nace cristiano porque los padres son cristianos. Tampoco se llega a serlo por medio de estudios teológicos en un seminario o en un instituto bíblico, ni por haber recibido una instrucción religiosa. Entonces, ¿cómo se llega a ser cristiano?
La Palabra de Dios nos dice que para llegar a ser “hijo de Dios” es necesario el “nuevo nacimiento”, es decir, arrepentirse y, por la fe, aceptar a Jesús como Salvador. Estoy perdido, lejos de Dios, soy pecador. Por eso necesito ser salvo y tener una relación con Dios, cosa que sólo Dios puede darme si confío en él.
Depositar su fe en Jesucristo, creer y confiar en él, es algo muy distinto de lo que es una religión, pues la religión no salva, pero Jesús sí. “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
“El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).