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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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sábado, 15 de marzo de 2014

Creciendo en los niveles de la fe

Fe
Con ayuda de Dios experimentamos crecimiento en la fe

Base Bíblica: Hebreos 11:1; Romanos 10:9, 10
Introducción:
¿Por qué los cristianos no recibimos milagros? Es una de las preguntas que se formulan millares de personas  con mayor frecuencia. Y sin duda el interrogante está mal formulado. Debería ser: ¿Qué impide que recibamos milagros? Y el eje central para responder ese cuestionamiento, está en la fe. Pero más allá, la definición que tenemos de la fe, que muchas veces está mal orientada. El propósito hoy es que comprendamos de qué manera la fe está íntimamente unida a los milagros.
I. El problema del cristiano: no tener definido qué es fe
1. La fe está íntimamente ligada a la certeza y la convicción, y deja de lado toda sombra de duda(Hebreos 11:1)
            a. La certeza y la convicción toman forma y se fortalece en nuestro corazón
            b. Tener la certeza y la convicción no depende de Dios sino de nosotros
            b.1. La fe no es simplemente esperanza. El que espera no tiene certeza ni convicción
            b.2. La fe es del presente. No es mera expectativa. Es convicción de que se recibe ahora      mismo
            b.3. La fe no es simplemente visualizar lo que anhelamos
2. La fe debe ir acompañada de creer con el corazón y confesar con los labios (Romanos 10:9, 10; Cf. Romanos 10:13)
3. La duda impide que Dios pueda obrar milagros (Marcos 6:2-6)
            a. Hay fe que duda: “De pronto ocurre algo en mi vida…”
            b. Hay fe negativa: “¿Será que Dios puede obrar ese milagro…?”
II. Conforme depositamos nuestra confianza, crecemos en la fe
1. Si clamamos por un milagro, la fe debe movernos a creer que recibiremos el milagro (Marcos 11:24)
            a. Pedir orando
            b. Creer que recibiremos
2. El Señor Jesús enseñó que, para el que cree, todo es posible (Marcos 9:23 Cf. Marcos 11:20-24)
3. El Señor Jesús enseñó que la fe es dinámicacrece como un grano de mostaza (Mateo 17:20)
III. La fe, las señales y los milagros acompañan a los cristianos
1. Si tenemos fe en el Señor Jesús y en las obras que hizo, podemos llegar a nuevos niveles (Juan 14:12-14)
2. El Señor Jesús enseñó que las señales acompañarán a sus seguidores (Marcos 16:15-18)
3. Es necesario revisar, ¿Cómo anda nuestra fe?¿En qué nivel nos encontramos?
Conclusión:
Cuando tenemos certeza y convicción en nuestro corazón, podemos afirmar que hay una fe dinámica, que crece. Una fe que cree a pesar de que todo esté en contra. Creer por encima de las circunstancias. Y todos podemos llegar a ese nivel. Basta que renunciemos a nuestra lógica, a los convencimientos en los que nos enmarca una sociedad incrédula. Los milagros son posibles para todos, ahora.
© Fernando Alexis Jiménez

miércoles, 19 de febrero de 2014

Creciendo en los niveles de la fe


Fe
Con ayuda de Dios experimentamos crecimiento en la fe

Base Bíblica: Hebreos 11:1; Romanos 10:9, 10
Introducción:
Escrito por: © Fernando Alexis Jiménez
¿Por qué los cristianos no recibimos milagros? Es una de las preguntas que se formulan millares de personas  con mayor frecuencia. Y sin duda el interrogante está mal formulado. Debería ser: ¿Qué impide que recibamos milagros? Y el eje central para responder ese cuestionamiento, está en la fe. Pero más allá, la definición que tenemos de la fe, que muchas veces está mal orientada. El propósito hoy es que comprendamos de qué manera la fe está íntimamente unida a los milagros.
I. El problema del cristiano: no tener definido qué es fe
1. La fe está íntimamente ligada a la certeza y la convicción, y deja de lado toda sombra de duda(Hebreos 11:1)
            a. La certeza y la convicción toman forma y se fortalece en nuestro corazón
            b. Tener la certeza y la convicción no depende de Dios sino de nosotros
            b.1. La fe no es simplemente esperanza. El que espera no tiene certeza ni convicción
            b.2. La fe es del presente. No es mera expectativa. Es convicción de que se recibe ahora      mismo
            b.3. La fe no es simplemente visualizar lo que anhelamos
2. La fe debe ir acompañada de creer con el corazón y confesar con los labios (Romanos 10:9, 10; Cf. Romanos 10:13)
3. La duda impide que Dios pueda obrar milagros (Marcos 6:2-6)
            a. Hay fe que duda: “De pronto ocurre algo en mi vida…”
            b. Hay fe negativa: “¿Será que Dios puede obrar ese milagro…?”
II. Conforme depositamos nuestra confianza, crecemos en la fe
1. Si clamamos por un milagro, la fe debe movernos a creer que recibiremos el milagro (Marcos 11:24)
            a. Pedir orando
            b. Creer que recibiremos
2. El Señor Jesús enseñó que, para el que cree, todo es posible (Marcos 9:23 Cf. Marcos 11:20-24)
3. El Señor Jesús enseñó que la fe es dinámicacrece como un grano de mostaza (Mateo 17:20)
III. La fe, las señales y los milagros acompañan a los cristianos
1. Si tenemos fe en el Señor Jesús y en las obras que hizo, podemos llegar a nuevos niveles (Juan 14:12-14)
2. El Señor Jesús enseñó que las señales acompañarán a sus seguidores (Marcos 16:15-18)
3. Es necesario revisar, ¿Cómo anda nuestra fe?¿En qué nivel nos encontramos?
Conclusión:
Cuando tenemos certeza y convicción en nuestro corazón, podemos afirmar que hay una fe dinámica, que crece. Una fe que cree a pesar de que todo esté en contra. Creer por encima de las circunstancias. Y todos podemos llegar a ese nivel. Basta que renunciemos a nuestra lógica, a los convencimientos en los que nos enmarca una sociedad incrédula. Los milagros son posibles para todos, ahora.
© Fernando Alexis Jiménez

jueves, 12 de diciembre de 2013

¿Cuán grande es tu Dios?

Dios-es-grande“DIOS ES GRANDE Y NOSOTROS NO LO CONOCEMOS” (Job 36:26)


Tu respuesta a esa pregunta determinará cómo vives tu vida. A no ser que creas que tu Dios es todopoderoso, omnipotente y que puedes acercarte a Él:
(a) vivirás en ansiedad, creyendo que todas las cosas dependen de ti.
(b) no compartirás tu fe por si acaso te ridiculizan o por no encontrar las palabras adecuadas.
(c) fallarás en ser generoso, pues la fuente de tu seguridad eres tú, no el Señor.
(d) procurarás no confrontarte con aquellos que lo necesitan, porque si no tienes seguridad de que eres aceptado por Dios, te vuelves esclavo de la opinión de los demás.
Vivimos en una era que va en contra de las sorpresas. Sabemos el sexo del bebé antes de su nacimiento. Tenemos identificado al que nos llama. ¡Aun sabemos quién saldrá electo antes de votar! Hemos disminuido la maravilla, el prodigio y el temor reverencial; sin embargo, lo sentimos en el alma. Cuando disminuyes tu concepto del Eterno para encajar tu propio entendimiento, oras sin fe, trabajas sin pasión, sirves sin gozo, y sufres sin esperanza. El resultado es temor, retirada y pérdida de visión.
Pero hay una cosa garantizada para que se restaure nuestro entendimiento de cuán grande es Dios: la adoración. Él nos ha creado de tal manera que cuando experimentamos algo que inspire temor reverencial, sentimos la necesidad de alabarlo, ¡de “envolver” palabras a su alrededor! No adoramos al Señor porque Él lo necesita, sino porque ¡nosotros lo necesitamos! Sin adoración, nuestra percepción de Dios es incompleta: (1) Olvidamos cuán grande es Él realmente; (2) No vemos nuestro llamamiento y nos involucramos en nosotros mismos; (3) Perdemos nuestro sentido de asombro y gratitud, andando por la vida con los ojos vendados; (4) Nos volvemos autosuficientes, tercos, y orgullosos. Así que, ¿has adorado a Dios hoy?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

LA FE MUEVE LA MANO DE DIOS

Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? (Marcos 4: 35, 40.).
La necesidad no mueve a Dios, solo la fe mueve la mano de Dios.
Voy a contarte un secreto. A Dios no lo mueve la necesidad. Oíste eso? 
Es inútil que cuando trates de orar, quejándote,  te duelan las rodillas, o le digas que ya no soportas más, o que no mereces vivir esta situación o que llores hasta que no te queden lágrimas.

A Dios lo mueve tu fe.

La nave de los discípulos parece que va a darse vuelta como una frágil cáscara de nuez. Las olas sobrepasan el barco y el mar se ve más enfurecido que de costumbre. Los hombres tienen pánico, pero Jesús descansa plácidamente en el camarote.

Uno de ellos, se harta de esperar que el Maestro deje de roncar. Y lo despierta de un sacudón.

Maestro! No ves que perecemos? No te da un poco de lástima que nos estamos por ahogar? Cómo se te ocurre dormir a bordo del Titanic? No podrías tener un poco de consideración con tus apóstoles?

Será mejor que los discípulos sepan, desde ya, que este día no figurará en ningún cuadro de honor. Esta no será el tipo de historia con las que futuros ministros armarán sus mensajes. Si querían aparecer retratados en la historia grande de los valientes de la fe, tengo que comunicarles que han errado el camino. De este modo, no se llega a Dios.

No conmoverán al Maestro con un sacudón y gritos desaforados. La histeria no enorgullece al Señor Jesús. Puedo asegurarles que Pedro, Juan y otros tantos querrán olvidarse de este episodio, y jamás les mencionarán a sus nietos que esto ocurrió alguna vez.

Pese a lo que hayas creído todos estos años, la necesidad, tus quejas, insisto, no mueve la mano de Dios.

El Señor se levanta un tanto molesto. Este es su único momento para descansar en su atareada vida ministerial. Y estos mismos hombres que presenciaron como resucitó muertos y sanó enfermos, lo despiertan de un descanso reparador, por una simple tormenta en el mar. Se restriega los ojos, mientras trata de calmar a quien lo acaba de despertar de un buen sueño profundo.

-No tengan miedo –dice, mientras bosteza.

El Señor sale del camarote y ordena a los vientos que enmudezcan. Y al mar que se calme.

Hombres de poca fe –dice, antes de regresar a la cama.
 Uy. Eso si que sonó feo. 
No quisiera irme a dormir con esas últimas palabras del Señor acerca de mi persona.
Pensaron que les daría unas palabras de aliento. O que les diría que la próxima vez no esperen tanto para despertarlo. Quizá que mencionaría que para el próximo viaje, se aseguren una mejor embarcación, o que chequeen si hay suficientes botes salvavidas. Pero sólo les dijo que fallaron en la fe.
Alguno de ellos, cualquiera, debió haberse parado en la próxima y decir:

-Viento! Mar! Enmudezcan en el nombre del Señor Jesús que está durmiendo y que necesita descansar!

Esa sí hubiese sido una buena historia. Los ministros hubieran aprovechado ese final para sus mejores sermones.
Es que, sólo la fe es la que mueve la mano de nuestro señor y salvador Jesús.

sábado, 17 de agosto de 2013

Vivir y hablar

 
Vivir y hablar
Intentemos hablar de lo que vivimos, en un mundo en el que se tiende a vivir de lo que se habla. Por eso ya nadie se fía de las palabras.
Muchos deportistas intentan engañar a los árbitros, y las “cámaras lentas” muestran cómo a menudo mienten cuando afirman que no han hecho falta. Y lo dicen convencidos, con caras de inocente. Y lo que es peor, sin culpabilidad alguna.

Las excepciones son notorias. Una de ellas es el tenista español Rafael Nadal, capaz de asignarse una “bola fuera” cuando la ve, aunque le llegue en el peor de los momentos del partido.

Ocurre igual en la amistad, en el amor, en la política, en la justicia.

Todos son inocentes. A nadie le consta nada, salvo su inocencia. Y como los deportistas ponen caras de inocencia, lo afirman con vehemencia. Aunque la vida, como las cámaras, demuestren la realidad de la culpabilidad de cada cual.

Incluso quienes deben decidir están bajo sospecha. De presiones personales, políticas, de intereses. Hasta las fuerzas del orden en ocasiones se ve claramente cómo son fuertes con el débil y débiles con el fuerte.

Ni mucho menos puede generalizarse a la totalidad, pero sin duda es frecuente esta situación, y esto produce desconfianza en las palabras, porque las vidas están desalineadas con ellas.

Ante esto, la pregunta es qué ocurre con los creyentes. A nivel personal sin duda existen muchos miles de ejemplos excepcionales, y en estas incluimos padres de familia, esposos fieles, trabajadores honrados. No perfectos, pero sí marcando la diferencia que produce Dios obrando en quienes confían en Él.

Sin embargo, otra cosa son las instituciones. Nuestra impresión es que a medio largo plazo las instituciones tienden a convertirse en un fin en sí mismas, por mucho que se diga lo contrario (de nuevo las palabras y la realidad de la vida).

Para que esto no ocurra es necesario una voluntad permanente de ir contracorriente, aplicando lo que Jesús llamó coger la cruz y negarse a uno mismo. Pero ¿quién hace esto en las instituciones religiosas? ¿Quién se juega su prestigio, no digamos ya su cargo, por la verdad, por lo justo? ¿quién renuncia a sus honores y cuotas de poder? Ustedes mismos.

Sin embargo, Alguien lo consiguió. Por eso era el Verbo (la Palabra de Dios) hecha carne. Donde se alineaban los planetas del ideal y la práctica, la conjunción estelar de la máxima misericordia sin abandonar un ápice la justicia, la galaxia de la luz espiritual sin un miligramo de oscuridad de religiosidad vacía.

Sí, Jesús nos reconcilia vivir y hablar. Por eso pudo decir “escudriñad las Escrituras, porque ellas hablan de mí”. Por eso pudo exclamar en la cruz “¡Consumado es!”. Por eso su tumba estaba vacía al tercer día cumpliendo lo escrito. Y si algo de esto no fuese cierto, vana es nuestra fe.

Porque la fe en Jesús no son valores que defender, una moral que aplicar a los demás, o un estilo de vivir. Es el asombro de experimentar a Alguien que habló y vivió lo mismo; y que nos cautiva para dejar que el nazca en el pesebre que es nuestra vida y corazón. Un milagro, sí, pero que el también prometió y aseguró que vivirían quienes abriesen la puerta de su corazón a Él.

Nunca mintió, ¿por qué no creerle ahora?
 
Editado por: Protestante Digital 2013
 

sábado, 9 de marzo de 2013

Lleva todas tus peticiones al trono de la Gracia




¡Te damos la bienvenida a nuestra Página de Oración con Fe! A través de ella queremos exhortarte a que lleves todas tus peticiones al trono de la gracia. Puede que haya sido la curiosidad o tal vez la necesidad lo que te ha movido a aventurarte en el mundo de la FE, pero, ten la certeza de que no ha sido casualidad; estaba en la agenda divina que llegaras a este lugar. Espero que el tiempo que permanezcas en este Sitio sea de mucha bendición para tu vida ... Si te deleitas en el Señor, todas las peticiones de tu corazón serán contestadas.
¡Cuánto nos cuesta, en ciertas circunstancias, creer que Dios puede! ¡Cuánto batallamos con nuestros razonamientos o los de otros cuando de creer a Dios se trata! ¡Cuánto se tambalea nuestra fe cuando pedimos y esperamos y seguimos esperando y nuestra petición no es contestada! Hay infinidad de razones por lo cual eso sucede, pero, de algo estoy completamente segura, y es que, "Nada hay imposible para Dios" y "Para el que cree, TODO es posible."
No dudes por razón de las experiencias de otros, ni permitas que el afán y la ansiedad te conduzcan al laberinto de la incredulidad. Recuerda: "Sin FE es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay,  y que es galardonador de los que le buscan." Hebreos 11:6

Orar es ... Hablar con Dios, y ... para hablar con Dios es necesario que creas que Él es y que está para galardonar a los que le buscan. En otras palabras ... Tienes que tener Fe en el Dios de amor. "Sin fe es imposible agradar a Dios ..." (Hebreos 11:6)
Nuestra Fe es probada cuando hablamos con Dios, porque, estamos dirigiéndonos a alguien a quien nuestros ojos físicos no ven. Locura ... para el incrédulo, pero, para el creyente, es una necesidad y un deleite. Tú no ves al viento con tus ojos, pero sabes que existe porque lo sientes, ¿verdad? Lo mismo es con Dios, no lo vemos, pero, porque creemos en Él, lo sentimos. "Fe es ... la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1)
Solo podemos establecer esa relación de amistad con Dios a través de Jesucristo, quien tomó nuestro lugar en la cruz para que pudiéramos tener paz con Dios.("Nadie viene al Padre ... sino por mí." Juan 14:6) Por eso, oramos al Padre en el nombre de Jesús. Y como no sabemos pedir como conviene, necesitamos la asistencia del Espíritu Santo, quien nos ayuda en nuestra debilidad intercediendo por nosotros conforme a la voluntad de Dios. (Romanos 6:26-27)
La oración del justo es el gozo de Dios, por lo que Él espera que le alabemos, lo adoremos, le demos gracias por las bendiciones que cada día derrama sobre nuestras vidas y ... también espera que le pidamos. Se agrada cuando le confiamos todos nuestros asuntos y creemos de todo corazón que Él puede suplir todas nuestras necesidades ... espirituales, físicas y materiales.
Cuando oramos afirmamos nuestra fe, confirmamos lo que somos en Cristo, reconocemos nuestra debilidad, dependencia y necesidad de Él y fortalecemos los lazos de amistad con nuestro amado Salvador. Los resultados de ese encuentro: una paz que sobrepasa todo entendimiento y una gratitud inmensa hacia nuestro Padre celestial por su gran e inefable amor.

No menosprecies el amor de Dios ni tengas en poco su amistad. Toma hoy la decisión de restaurar tu vida de oración y mejorar tu relación con Aquél que su vida dio por ti. Con sus brazos bien abiertos y su mirada tierna llena de amor ... Él te está esperando. Acude cada día a la cita más importante y ... vivirás la diferencia.

viernes, 8 de febrero de 2013

La fe evangélica: ¿Moda o crecimiento real?


Conmemoración del Día de la Biblia
Miguel Núñez
Hace un tiempo alguien me preguntó la razón detrás del auge que la fe cristiana ha estado teniendo en ciertos grupos de la población dominicana, y quizás en toda Latinoamérica. La pregunta hacía referencia específicamente a un grupo significativo de personas conocidas de los medios de comunicación y artistas, que han estado abrazando la fe evangélica de una forma muy natural y pública. ¿Se trata este fenómeno simplemente de una moda, o es un fenómeno real?
Esta fue mi respuesta: por un lado, entiendo que estamos frente a una búsqueda espiritual genuina; la población en general se ha cansado de probar el placer en sus diferentes manifestaciones como lo son las drogas, el alcohol, el sexo, el poder y el dinero. Esa población que se ha quedado vacía ha estado abrazando “algo” que no necesariamente corresponde al evangelio de la Biblia, pero luce de esa manera. Ese vacío existencial y esa búsqueda real ha encontrado, lamentablemente, una oferta de un evangelio ofrecido a un precio muy barato.
Cuando estamos hablando de una oferta barata del evangelio nos referimos a que, con frecuencia, la fe evangélica ha sido “vendida” al público con la idea de que puedes incorporar a Cristo dentro de la vida que venías llevando hasta este momento, invitándolo a entrar a tu corazón. Ya con eso te puedes considerar cristiano y por tanto salvo. A la luz de la Palabra, esto dista mucho de lo que Cristo y los apóstoles predicaron a la Iglesia Primitiva. El evangelio es ciertamente una oferta gratuita de parte de Dios, pero esa oferta demanda todo mi ser y toda mi vida. Por definición, el evangelio que Cristo vino a ofrecer al mundo requiere, en primer, lugar un arrepentimiento de mis pecados y, por consiguiente, un cambio del estilo de vida que yo había venido llevando hasta ese momento. La palabra arrepentimiento, shub en el hebreo, implica volverse en dirección contraria, y en el griego el vocablo es metanoia que implica un cambio de mente. Por tanto, se supone que el día en que yo me arrepiento de mis pecados y recibo el perdón por parte del Señor Jesucristo a través de su sacrificio en la cruz, mi vida debe moverse y dirigirse en una dirección opuesta al curso que yo venía llevando, y mi forma de pensar debe cambiar. El evangelio, apropiadamente entendido y aceptado, termina produciendo un cambio radical que incluye la manera de pensar, sentir, ver el mundo, vivir en ese mundo, y la manera como obedecemos las normas de nuestro Dios.
El congreso de evangelismo de Lousanne discutió años atrás que es posible ser cristiano solo en nombre, y mencionó 5 categorías diferentes de cómo una persona pudiera considerarse cristiana sin serlo:
1)Alguien que asiste regularmente a la iglesia, adora devotamente, pero no tiene una relación personal con Jesucristo.
2) Asiste a la iglesia regularmente, pero sólo por razones culturales.
3) Asiste a la iglesia, pero sólo en ocasiones especiales como en semana santa, navidad o a ceremonias como bautismos, bodas, etc.
4) Raramente asiste a la iglesia, pero mantiene una cierta relación con alguna iglesia por razones de seguridad, razones emocionales o lazos familiares.
5) No tiene relación con ninguna iglesia y nunca asiste, pero dice creer en el Dios de la Biblia.

La primera categoría es la más peligrosa: “Alguien que asiste regularmente a la iglesia, adora devotamente, pero no tiene una relación personal con Jesucristo”. Y ahí están muchas personas en el día de hoy.
La conversión real requiere un arrepentimiento de mis pecados cometidos contra un Dios que es infinitamente santo, y la obtención de un perdón de esos pecados en base al sacrificio de Cristo en la cruz, quien después de morir por el perdón de nuestros pecados, resucitó al tercer día garantizando así nuestra resurrección y vida eterna en la presencia de Dios para siempre. En resumen, El Señor Jesucristo dejó la Gloria, vino, se encarnó, se hizo siervo, vivió una vida perfecta, cumplió la ley a cabalidad, y después de haber hecho esto se ofreció como sacrificio perfecto para el perdón de los pecados de aquellos que le recibieran en un futuro.
Su sangre sirvió para el perdón de los pecados de aquellos que han trascendido la ley de Dios, y luego resucitó para garantizar sus promesas. Ese es en esencia el corazón del evangelio; pero si escribir el evangelio le costó a Cristo su propia vida, no puede ser que a aquellos que hemos sido salvados nos cueste tan poco. Los verdaderos culpables no son aquellos que abrazan un evangelio barato sino los que lo ofertan de esta manera. Esta es la razón por la que muchos se sorprenderán en aquél día final cuando escuchen las palabras de Mateo 7:21-23:
No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD”.
Por tanto, es nuestra responsabilidad presentar el evangelio en toda la extensión de la palabra, de una manera sencilla y concisa, pero a la vez invitar a aquellos que están considerando abrazarlo a conocer el costo de seguir a Cristo, como Él nos enseñó en Lucas 14:25-35:

sábado, 12 de enero de 2013

ORACIONES DE FORMA Y ORACIONES DE FE

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. Mateo 6:7.
Como orar correctamente
Hay dos tipos de oración: la oración de forma y la oración de fe. La repetición de frases fijas y acostumbradas cuando el corazón no siente la necesidad de Dios es una oración formal... Debemos ser extremadamente cuidadosos en nuestras oraciones de manera que hablemos los deseos del corazón y digamos únicamente lo que queremos decir. Todas las palabras floridas que tengamos a nuestra disposición no equivalen a un solo deseo santo.
Las oraciones más elocuentes son palabrería vana si no expresan los sentimientos sinceros del corazón. La oración que brota del corazón ferviente, que expresa con sencillez las necesidades del alma así como pediríamos un favor a un amigo terrenal esperando que lo haga, esa es la oración de fe. El publicano que subió al templo para orar es un buen ejemplo de un adorador sincero y devoto. Sentía que era un pecador, y su gran necesidad lo llevó a un arranque de deseo apasionado: "Señor, sé propicio a mí, pecador"...
Para comulgar con Dios debemos tener algo que decirle sobre nuestra vida actual. La larga y negra lista de nuestros delitos está ante los ojos del Infinito. El registro está completo; ninguna de nuestras ofensas ha sido olvidada. Pero el que oyó las súplicas de sus siervos en lo pasado, oirá la oración de fe y perdonará nuestras transgresiones. Lo ha prometido, y cumplirá su palabra...
Después que hemos ofrecido nuestras peticiones, hemos de responderlas nosotros mismos tanto como podamos, y no esperar que Dios haga por nosotros lo que podemos hacer por nosotros mismos... La ayuda divina ha de combinarse con el esfuerzo, la aspiración y la energía humanos... No podemos ser sostenidos por las oraciones ajenas cuando nosotros mismos descuidamos la oración, porque Dios no ha hecho provisión tal para nosotros. Ni siquiera el poder divino puede elevar a una sola alma al cielo que no esté dispuesta a hacer esfuerzos por sí misma...
A medida que paso a paso ascendamos la escalera iluminada que lleva a la ciudad de Dios, cuántas veces nos desanimaremos y vendremos a llorar a los pies de Jesús por nuestros fracasos y derrotas... Pero no cesemos nuestros esfuerzos. Cada uno de nosotros puede alcanzar el cielo si luchamos lealmente, haciendo la voluntad de Jesús y creciendo a su imagen. El fracaso momentáneo debiera hacernos depender más de lleno en Cristo, y debemos proseguir con corazones valientes, voluntad firme y propósito inquebrantable.—

sábado, 13 de octubre de 2012

Lucía Duque, una fe llena de color


"A través de mis ojos" es el testimonio de Lucía, que a través de la pintura refleja la importancia de Jesús en su experiencia personal.
"A través de mis ojos", un vídeo de apenas tres minutos de duración que cuenta la historia en primera persona de Lucía Duque, una joven pintora que expresa con cada pincelada los momentos más importantes de su vida. Cedido su uso por (c) Vealidad.

martes, 18 de septiembre de 2012

LOS DIEZ INGREDIENTES DE LA FE!!!



LOS DIEZ INGREDIENTES DE LA FE!!!
-
"Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible."
 Marcos 9:23
 #1- No hablarás de temor
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2 Timoteo 1:7
 #2- No dirás soy débil
“Forjad espadas de vuestras azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte Soy” Joel 3:10
 #3- No hablarás de incapacidad
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13
 #4- No hablarás de enfermedad ni de síntomas de enfermedad
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.” Isaías 53:4
“ Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Éxodo 15:26
 #5- No te preocuparás ni estarás ansioso
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7
 #6- No temerás la pobreza, ni la falta de cosas materiales
“Mi Dios, pues, suplirá, todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19
“Jehová es mi pastor; nada me faltará.” Salmo 23:1
“Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.” Salmo 37:25
 #7- No temerás los problemas ni ningún mal
“Caerán a tu lado mil, y diez miel a tu diestra; mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.” Salmo 91:7-8
“No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.”
Salmo 91:10-11
“Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” 2 Timoteo 4:18
 #8- No temerás la persecución ni el fracaso
“Estando persuadido de esto; que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6
“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Salmo 34:19
 #9- No tendrás temor del hombre ni de los demonios
“He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerzas del enemigo, y nada os dañara.” Lucas 10:19
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” 1 Juan 4:4
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Romanos 8:37
“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.” 2 Corintios 2:14

#10- No te preocuparás del futuro ni le temerás
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.” Salmo 37:5
“Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.” Salmo 37:23

Fuente: radio jóvenes para Cristo

viernes, 4 de mayo de 2012

Bethany Hamilton: Surf, fe y una historia de cine



Bethany Hamilton: Surf, fe y una historia de cine
Para esta profesional sin brazo izquierdo tras un ataque de tiburón, “Cristo lo signfica todo”.


 Bethany Hamilton, una surfista atípica, es la protagonista de una de las historias deportivas más interesantes de los últimos años. Marcada desde que era adolescente por un grave accidente decidió seguir adelante poniendo todo su futuro y sus esperanzas en Dios. Ahora es profesional y Hollywood ha hecho una película sobre su vida. “Soul Surfer” se estrena en los cines españoles este fin de sema.

Bethany Hamilton es conocida en el ambiente del surf por su historia peculiar. Nacida en Hawai en una familia de aficionados a las tablas, pronto destacó por su habilidad sobre las olas. Con ocho años se presentó a su primera competición y se llevó los dos premios en juego. Antes de los 12 años, varias marcas deportivas ya les esponsorizaban.

Sin embargo, el momento que ha marcado su vida llegó cuando, con trece años,  fue atacada por un tiburón mientras practicaba en la isla más al norte de Hawai, Kauai.  Su brazo izquierdo quedó destrozado, perdió el 60% de sangre de su cuerpo y tuvo que pasar por varias operaciones consecutivas para salvar la vida. Un mes después volvía entrar al agua, con un brazo amputado y con el objetivo de convertirse en surfista profesional.

 UNA HISTORIA QUE CONTAR


En 2004 salía su libro autobiográfico “Soul Surfer”, en el que explicaba su punto de vista sobre lo vivido hasta el momento, el impacto que la pérdida de un brazo significó para ella y cómo su confianza en un Dios soberano marcó todo. Los premios seguían llegando, por parte de canales de televisión deportivos como ESPIN DE MTV.









 A LA GRAN PANTALLA
 Tras publicar varios otras publicaciones , el libro autobiográfico de Hamilton se convertía en película en 2011, y  “Soul surfer”  pasaba a ser el principal apodo de Bethany. La surfista, que ahora tiene 22 años, no dejó la competición. Después de ganar numerosas competiciones en categorías inferiores, su palmarés incluye ya varios puestos de mérito en las máximas competiciones de surf femenino. Entre ellos, un tercer lugar en la Rio Surf International (2010), otro tercer puesto en la Roxy Pro Surf Festival en Australia y un  segundo lugar en la Billabong ASP World Junior Championship en 2009.

 “CRISTO LO SINGIFICA TODO”

 Hamilton explica en una  página web personal  cómo vive su fe.  “Creo en Dios, nadie me ha obligado a ello y creo que nadie puede ni debería intentar forzar a alguien a creer. Poner tu fe en Dios es algo a lo que cada persona tiene que llegar por sí misma”.

De su experiencia y conversaciones con mucha gente a lo largo de los últimos años, Hamilton saca la conclusión de que “mucha gente no piensa en este tipo de cosas hasta que les pasa algo realmente terrible, o como en el caso de mis padres, hasta que se hacen mayores. Pero recuerdo haber puesto mi confianza en Jesús cuando era un niña”.

“Cuando la gente me pregunta sobre lo que mi fe en Cristo significa, respondo: ‘Todo’. Y esto era una realidad tanto antes del ataque del tiburón como después. Creo realmente que esta fe es una gran parte de lo que me ha conseguido superarlo”.  “Es un tremendo alivio”, explica, “el poder poner tu confianza en Dios y quitarte las cargas de encima”.

Simple y directa en su forma de ver su vida espiritual, Hamilton es sincera: “Mis planes de ser una surfista profesional recibieron un duro golpe esa mañana de Halloween. Fue como mi tsunami personal”. Pero añade que ha “trabajado duro desde entonces y ahora estoy compitiendo con las mejores surfistas del mundo”.

 “Para mí, saber que Dios me ama y que tiene un plan para mi vida que ningún tiburón puede quitarme ni ningún resultado deportivo puede cambiar, es como tener una roca sólida debajo de mí”. Y añade: "Situaciones difíciles pueden sucederle a cualquier persona. Esto es la vida. Y este es mi consejo: no pongas todas tus esperanzas y tu fe en algo que fácilmente podría desaparecer de golpe. Sinceramente, esto puede ser casi cualquier cosa”.

Concluye asegurando que “lo único que no te fallará nunca es Dios y tu fe en Él. Sólo puedo decir que Él me da una base realmente fuerte para todo lo que hago en mi vida”.

 IMPACTANDO EN OTRAS VIDAS
 En los últimos años, Hamilton ha creado  “Bethany’s friends” , una  fundación dedicada a ayudar a otras personas que como ella han sufrido ataques de tiburones.  También participa activamente con la organización cristiana World Vision.

Más específicamente en el mundo del surf, está vinculada a las organizaciones Walking on Water y  Christian Surfers, que también existe en España . Además, se puede ver una entrevista en vídeo con ella en el proyecto  “I am Second” , una plataforma desde la que todo tipo de deportistas, actores y músicos cristianos explican su visión de la vida.

 INCERTIDUMBRE RESUELTA
“Soul Surfer” se estrenó en Estados Unidos hace exactamente un año y varias informaciones habían anunciado su estreno en España, pero el lanzamiento oficial se fue retrasando hasta aparecer, ahora sí, en las carteleras de la mayoría de cines.  Los cines españoles la estrenan el 20 de abril.

 Puede ver una noticia y el tráiler de la película "Soul Surfer" aquí.   Más sobre Bethany Hamilton, su trayectoria, trofeos y su fe en  su web oficial .  

Autores: Joel Forster
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