Cabecera

Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
Mostrando entradas con la etiqueta vivir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vivir. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de agosto de 2013

Vivir como los árboles

¡Qué bella sería la vida si todos pudiéramos ser generosos como los árboles!...
Desde la semilla pequeña emergeríamos hacia el Mundo trayendo impreso en nosotros solamente el deseo de servir.
Observa: el árbol crece y esparce alrededor sombra, perfume y color. Donador.
En su tronco dormitan los insectos, se abrigan los animalitos. Por entre sus ramas los pájaros hacen sus casas.
Nacen flores en sus brotes. El mundo se perfuma alrededor suyo. Acogedor.
Árboles gentiles que esparcen sombras a los que caminan bajo el sol fuerte, que ofrecen frutos a los hambrientos, que alegran la existencia de todos con sus colores.
El árbol no elige a quien regalar sus dádivas. No discrimina, tampoco privilegia. Sirve.
El árbol sigue el curso de la naturaleza. Siempre productivo y útil. No se detiene para mirar lo que hacen los demás, no apunta dificultades. Prosigue.
Sencillo, necesita solamente sol, agua, aire y alimento. Nada exige. Crece.
Cuando sus ramas se alargan en ramajes fuertes, se las ofrece a los juegos y diversiones. En ellas los niños hacen casas para jugar y columpios. Se dona a los más jóvenes. Concede.
El árbol ofrece todo y nada espera a cambio. Hasta se somete a quienes le tiran piedras para recoger a sus frutos maduros. La savia vierte de su tronco herido, pero el... Ah, lo tolera.
El árbol con sus raíces fuertes y profundas se muestra firme, a pesar de la fuerza de las tempestades. Resiste.
Y si el viejo tronco se muestra lleno de nudos indicando edad avanzada, siempre existe el frescor de las ramas nuevas, de los brotes verdes-claros. Se renueva.
Los árboles crecen en todas partes, inclusive en las encuestas de los montes y en los abismos peligrosos. Aun mismo en sitios adversos, el árbol permanece imponente - sin jamás perder la grandiosidad. Fuerte.
Busca en la tierra oscura, entre los gusanos pequeños, lodo y estiércol, el material con el que hace los frutos sabrosos que sacian el hambre de muchos. Transformador.
Si es derribado por el hacha de la impiedad, aún así se transmuta en muebles útiles, casas seguras y calor en las chimeneas encendidas. Perdona.
Silencioso, el árbol cumple su trayectoria. Deberíamos todos buscar en ese ejemplo de generosidad que viene de la naturaleza, un modelo de vida.
Vale la pena vivir así: empeñado en ser útil, sin dejarse abatir por las tempestades emocionales, ofreciendo los dones a todos. Firme, dócil, generoso.
Acuérdate que hoy es un día más en tu vida y surgirán decenas de oportunidades para servir a alguien, perdonar al otro, ser útil y gentil, sencillo y amoroso.
Sé hoy como el árbol que se viste de flores y frutos para hacer felices a los demás.
* * *
En los panoramas vivos de la Tierra,desde su formación, el árbol generoso es la imagen de la Creación.
Es la vida de Dios que nos ama,que nos protege y nos cuida, que hizo la bendición de la noche y la bendición de la luz del día.
Es la santa hermana de Jesús esa planta bendecida:si vive, palpita en Dios;si muere, transmite la vida.

sábado, 17 de agosto de 2013

Vivir y hablar

 
Vivir y hablar
Intentemos hablar de lo que vivimos, en un mundo en el que se tiende a vivir de lo que se habla. Por eso ya nadie se fía de las palabras.
Muchos deportistas intentan engañar a los árbitros, y las “cámaras lentas” muestran cómo a menudo mienten cuando afirman que no han hecho falta. Y lo dicen convencidos, con caras de inocente. Y lo que es peor, sin culpabilidad alguna.

Las excepciones son notorias. Una de ellas es el tenista español Rafael Nadal, capaz de asignarse una “bola fuera” cuando la ve, aunque le llegue en el peor de los momentos del partido.

Ocurre igual en la amistad, en el amor, en la política, en la justicia.

Todos son inocentes. A nadie le consta nada, salvo su inocencia. Y como los deportistas ponen caras de inocencia, lo afirman con vehemencia. Aunque la vida, como las cámaras, demuestren la realidad de la culpabilidad de cada cual.

Incluso quienes deben decidir están bajo sospecha. De presiones personales, políticas, de intereses. Hasta las fuerzas del orden en ocasiones se ve claramente cómo son fuertes con el débil y débiles con el fuerte.

Ni mucho menos puede generalizarse a la totalidad, pero sin duda es frecuente esta situación, y esto produce desconfianza en las palabras, porque las vidas están desalineadas con ellas.

Ante esto, la pregunta es qué ocurre con los creyentes. A nivel personal sin duda existen muchos miles de ejemplos excepcionales, y en estas incluimos padres de familia, esposos fieles, trabajadores honrados. No perfectos, pero sí marcando la diferencia que produce Dios obrando en quienes confían en Él.

Sin embargo, otra cosa son las instituciones. Nuestra impresión es que a medio largo plazo las instituciones tienden a convertirse en un fin en sí mismas, por mucho que se diga lo contrario (de nuevo las palabras y la realidad de la vida).

Para que esto no ocurra es necesario una voluntad permanente de ir contracorriente, aplicando lo que Jesús llamó coger la cruz y negarse a uno mismo. Pero ¿quién hace esto en las instituciones religiosas? ¿Quién se juega su prestigio, no digamos ya su cargo, por la verdad, por lo justo? ¿quién renuncia a sus honores y cuotas de poder? Ustedes mismos.

Sin embargo, Alguien lo consiguió. Por eso era el Verbo (la Palabra de Dios) hecha carne. Donde se alineaban los planetas del ideal y la práctica, la conjunción estelar de la máxima misericordia sin abandonar un ápice la justicia, la galaxia de la luz espiritual sin un miligramo de oscuridad de religiosidad vacía.

Sí, Jesús nos reconcilia vivir y hablar. Por eso pudo decir “escudriñad las Escrituras, porque ellas hablan de mí”. Por eso pudo exclamar en la cruz “¡Consumado es!”. Por eso su tumba estaba vacía al tercer día cumpliendo lo escrito. Y si algo de esto no fuese cierto, vana es nuestra fe.

Porque la fe en Jesús no son valores que defender, una moral que aplicar a los demás, o un estilo de vivir. Es el asombro de experimentar a Alguien que habló y vivió lo mismo; y que nos cautiva para dejar que el nazca en el pesebre que es nuestra vida y corazón. Un milagro, sí, pero que el también prometió y aseguró que vivirían quienes abriesen la puerta de su corazón a Él.

Nunca mintió, ¿por qué no creerle ahora?
 
Editado por: Protestante Digital 2013
 

martes, 2 de abril de 2013

El dia que debemos vivir es el día de hoy.


Image and video hosting by TinyPic

En muchas ocasiones en la Biblia leí…


Los frutos del pecado y de la justicia
6:20 Cuando eran esclavos del pecado, ustedes estaban libres con respecto de la justicia.
6:21 Pero, ¿qué provecho sacaron entonces de las obras que ahora los avergüenzan? El resultado de esas obras es la muerte.
6:22 Ahora, en cambio, ustedes están libres del pecado y sometidos a Dios: el fruto de esto es la santidad y su resultado, la Vida eterna.
6:23 Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Rom. 6:20-23)

Y me cuestione lo siguiente, que ahora te lo cuestiono a ti amigo lector:

¿Usted trabaja por un regalo? No. ¿Usted paga por su propio regalo? No. ¿Esto es algo que usted merece o se ganó? No. Todo lo que usted puede hacer para tomar posesión de un regalo es recibirlo. El regalo de Dios para usted es gratis. Él pagó un alto precio por esto cuando Él envió a Su Hijo a la cruz y murió como su substituto (Rom. 5:6, 8; 2 Cor. 5:21). El regalo de Dios no es barato. Este es el regalo más precioso y caro en el universo entero. Esto demuestra lo mucho que Dios lo ama.

El regalo viene a nosotros por medio de una confianza personal en Jesucristo. Dios nos lo da libremente; todo lo que hacemos es recibirlo. "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dió potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Juan 1:12-13).

¨Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado¨. ¿Esta usted en Jesucristo? ¿Ha recibido usted "el regalo gratis" de la vida eterna? ¿Esta usted confiando solamente en Jesucristo para la vida eterna?

Jesucristo pagó el precio de nuestra redención (1 Cor. 6:20). Él que pagó el precio de nuestro rescate es la misma persona que nos justifica libremente. Este regalo de la vida eterna se concede por Jesucristo y Él también lo ofrece.

Es por eso que más que sufrir una pérdida… celebro que mis seres queridos, Hoy gozan de la paz eterna.

El aprendizaje que recibí es; que el alimento que debemos procurar es el pan de cada dia. El dia que debemos vivir es el día de hoy.

Hoy estoy haciendo un alto, preguntándome ¿A que estoy llamada? ¿A que están llamados mis hijos?

Este alto me permite hacer cambios en mi vida y en mi ser.
Entiendo, que sí la perdida de un ser tan allegado y querido, nos debilita y nos mata; es porque no conocemos el plan de Dios, mucho menos esperamos su Dádiva.
Con esta nota quiero agradecer todas sus atenciones, y dar la Gloria y la Honra a Nuestro Señor Jesús, por las bendiciones que ha derramado en mi familia y en la tuya.

lunes, 4 de febrero de 2013

Sí es posible vivir una vida nueva


La biblia dice que sí es posible vivir una vida nueva, 
que mediante Jesucristo nuestra vida puede ser 
cambiada. No importa lo complicado que esté tu vida, 
aún hay esperanza en Jesucristo.

En primer lugar necesitamos reconocer que no 
podemos seguir viviendo como la de más gente 
falta de entendimiento respecto a que tenemos un Dios
 verdadero, que está atento a sus hijos. Nosotros si
  tenemos un Dios y debemos reconocer su existencia,
 dando honor a su nombre, sabiendo que él
 está atento a nuestras necesidades. De manera que
 no podemos vivir como si Dios no existiera, no podemos
 vivir a espaldas de Dios, aunque acontezcan muchas
 cosas en este mundo nada nos debe apartar de la
 existencia de un único y sabio Dios.
Es necesario cambiar nuestros criterios que proceden de nuestros conceptos aprendidos del mundo, que proceden de lo que aprendimos en la calle o de otras personas que viven en el error y no según la palabra de Dios.
Los cuales perdieron la sensibilidad de Dios, debido a
 la dureza del corazón. El corazón endurecido a
 causa de las malas experiencias de la vida, de los
 conflictos, los sufrimientos y el desánimo
 frecuente por las derrotas, endurece el corazón 
del hombre y lo aleja de Dios, dejando de gozar 
de la vida que proviene de Dios. Esto hace que el
 hombre se entregue a los placeres de este mundo
 en una vida de impurezas y de pecado.

Pero el hombre ha escuchado hablar del evangelio,
 pero no obedece el evangelio. Es necesario volvernos
 a Dios, dejando lo que no le agrada a Dios. 
Desarraiguemos estas cosas de nuestra vida, es 
necesario cambiar de actitud, mirar nuestra vida,
 identificar lo que Dios aborrece en nosotros y 
expulsarlo. Démonos a la tarea de mirar nuestras
 malas actitudes, nuestras cosas negativas, 
identifiquémoslas y saquémosla por siempre de
 nuestra vida.
Es necesario arrancar todo lastre que nos ha 
acompañado por años, lo cual se ha convertido 
en la causa de los malestares que han venido 
como consecuencia. Esto es mentiras, engaños,
 odios, amarguras, envidias, inmundicias, temores, 
pobreza, etc. Dios quiere que desocupemos 
nuestra casa de todos estos artículos de mala 
calidad que nos perjudican. Llenemos nuestra 
casa espiritual de la palabra de Dios, dejemos 
que el Espíritu Santo more a plenitud en nuestra vida.

¿Pero cómo podemos hacerlo?

Quizá tengas  problemas familiares, deudas,
 enfermedades, conflictos. Pero Jesucristo ha
 venido para que tengas una nueva vida.

¿Qué mas oportunidad sino en este tiempo de
 reflexión del fin de año para proyectarnos mejor?

Renunciemos a esa antigua manera de vivir, 
despojémonos ya de todo pecado, vistámonos
 de un hombre nuevo, tomemos la iniciativa de 
un cambio. Jesucristo es nuestra alternativa de 
cambio. En él está la fuerza para tomar la decisión 
de cambio en nuestra vida sí podemos tener
 una vida diferente para este nuevo año que inicia
 y para siempre. Jesús es la fuente.

Empecemos el nuevo año con la propuesta de 
una vida cambiada en Dios.

Solamente debes hacer esta oración y andar en
 sus caminos:
Repite esta oración, de todo corazón:
Señor Jesucristo, en este día reconozco 
todos mis errores, que he vivido a tus espaldas 
en una vida de pecado y desobediencia, perdóname. 
Te lo pido de todo corazón. Cámbiame y
 transfórmame. Necesito que este nuevo año
 me ayudes a sacar todo lo que no te agrada, 
desarraiga de mi vida todo mal, Señor Jesús. 
Hoy te recibo como mi Señor y salvador personal. Amén