Cabecera

Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.

domingo, 31 de marzo de 2013

Creemos en un Señor vivo, Dios de vivos


 
Creemos en un Señor vivo, Dios de vivos
 Jesús no sólo nos dijo que la muerte no tenía que atemorizarnos, sino que era una puerta hacia la eternidad 
  “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” 1 Corintios 15:20.”Yo soy el primero y el último, y el que vivo y estuve muerto; más he aquí que vivo por los siglos de los siglos”. Apocalipsis 1:17– 18.

Creemos en la resurrección de Jesucristo. Es un aspecto fundamental de nuestra fe, un principio supremo en toda la experiencia cristiana. Creemos en un Señor vivo que es Dios de vivos. Esta realidad envuelve a los creyentes totalmente. Jesucristo es el único que ha recibido la autoridad de Dios Padre y ha sido investido de soberanía, tanto en los cielos como en la tierra. Por ello tiene la preeminencia absoluta sobre todo lo creado. No hay otro nombre dado a los hombres. Jesucristo es el Señor.

Cristo es el Hijo eterno de Dios. En su encarnación como Jesús de Nazaret fue concebido del Espíritu Santo y nacido de la Virgen María. Jesús reveló y cumplió plenamente la voluntad del Padre. Se hizo completamente hombre, mas nunca cometió pecado. Honró la ley divina con su obediencia personal, y con su muerte en la cruz proveyó la redención del hombre. Fue levantado de entre los muertos con un cuerpo glorificado y apareció a sus discípulos como la persona que estaba con ellos antes de ser crucificado. Resucitó y ascendió a los cielos y ahora está exaltado a la diestra de Dios el Padre, siendo el único Mediador entre Dios y los hombres, ya que tiene naturaleza divina y humana. Jesucristo volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y para finalizar su misión redentora.

Se trata de un Alguien que ha condicionado profundamente las conciencias de centenares de millones de personas que han creído y creen en Él y en su mensaje, de Alguien que ha cambiado muchas vidas y les ha dado un nuevo sentido.

Han pasado casi 2000 años y hoy sigue siendo la figura central de la raza humana. Como diría un escritor “si juntáramos todos los ejércitos que han existido, todas las fuerzas navales que han surcado los mares, todos los Parlamentos que han deliberado y todos los reyes que han reinado veríamos que ni siquiera todos ellos juntos afectarían la vida de los hombres y mujeres de este planeta como lo ha hecho Jesucristo”.

La persona y la obra de Jesucristo y su resurrección constituyen el centro del cristianismo y su esencia fundamental.

A diferencias de otras religiones e ideologías, lo más importante del cristianismo no son las enseñanzas (con serlo) del fundador, sino la persona misma, lo que fue, lo que dijo y lo que hizo. Y lo que es.

A ese Jesús que no probó racionalmente cómo es que el dolor y el sufrimiento pueden resultar compatibles con el amor de Dios, sino que tomó sobre sí mismo en la cruz, de manera voluntaria, todo aquello que estaba en oposición al amor de Dios y por medio de su dolor y sufrimiento mostró el amor mismo de Dios.

No sólo nos dijo que la muerte no tenía que atemorizarnos, sino que era una puerta hacia la eternidad. Y Él mismo resucitó de entre los muertos y su tumba vacía refleja una luz de seguridad y esperanza.

Que Jesús sea el centro de esta Iglesia, de cada mujer y hombre que la componen, a fin de renovar nuestro compromiso y fidelidad en proclamar el Evangelio como testigos de Jesucristo, viviendo como es digno y se espera de los discípulos seguidores del Maestro (Colosenses 3: 1-4) en un mundo tan necesitado hoy, como siempre, de Aquel que es la luz del mundo, vida y respuesta de los anhelos del ser humano.

Los métodos y formas podrán cambiar, pero no nuestro mensaje: PREDICAMOS A CRISTO CRUCIFICADO Y RESUCITADO. Autores: Manuel Sarrias

©Protestante Digital 2013

miércoles, 27 de marzo de 2013

Reflexiones sobre la muerte de Jesús


 Es necesario precisar desde un principio, que el Señor Jesús puso su vida voluntariamente en propiciación por nuestros pecados.

Él mismo lo declaro: “...Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar...” Juan 10:17-18

La venida del hijo de Dios en carne (Juan 1:14) estaba ya predestinada desde antes de la fundación del mundo, y su muerte no fue un hecho meramente circunstancial, sino que un designio eterno de Dios.

Lo que Cristo logró en la cruz es verdaderamente extraordinario y no tiene comparación. El tratamiento de nuestros pecados en la cruz, es una obra cuyo diseño es divino y no humano. No fue un hombre simplemente el que murió en la cruz, sino que fue Dios – hombre, el eterno Emmanuel.


No fue un ser creado quien murió en la cruz, sino que uno eterno, destinado desde antes de todas las cosas, tal cual lo declara el apóstol Pedro:

“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” 1 Pedro 1:18-20

Si hubiese sido un hombre quien murió en la cruz, lo ocurrido allí, habría sido un crimen o un martirio, y no una ofrenda en sacrificio voluntario. Cristo quiso morir por nosotros, a él nadie le quitó la vida, él la puso voluntariamente por nosotros.

Por consiguiente, jamás debemos concluir que Jesús fue asesinado porque Poncio Pilato no lo indultó, o porque Judas lo traicionó; Cristo murió porque Él quiso morir y el plan eterno de Dios ya lo había establecido así:

“Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera” Hechos 4:27-28

Es realmente sorprendente observar las profecías mesiánicas y en lo particular, anunciando cientos de años antes que el Mesías vendría a morir.

El profeta Isaías escribe la más intensa y conmovedora de las narraciones que hablan de los padecimientos del Mesías. El capítulo 53 de Isaías es verdaderamente un relato de excelencia, cuya exactitud en cada detalle y descripción de los hechos que acontecieron siglos después, nos confirma indiscutiblemente su inspiración divina.

David inspirado por el Espíritu Santo, escribió el salmo 22, que al igual que la narración de Isaías, se muestra una detallada descripción de los padecimientos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Ya en el Getsemaní (prensa de aceite), el estado de Cristo es de una angustia intensa. No olvidemos que Él era Dios – hombre y padeció como tal. Sus temores y tristezas eran reales y no una ficción. Él necesitaba de sus amados discípulos pero todos le dejaron solo. Todos se durmieron mientras el Autor de la vida oraba.

El evangelio de Lucas presenta un antecedente exclusivo que nos permite entender aún más el grado de angustia que estaba padeciendo Jesús previo a su arresto:

“ Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” Lucas 22: 43-44

Esta condición es conocida en la medicina como “hematohidrosis” (sudor de sangre). Este fenómeno es muy raro, pero perfectamente documentado y que ocurre en condiciones excepcionales. El Dr. LeBec escribe: “Es un agotamiento físico acompañado de un trastorno moral, consecuencia de una emoción profunda, de un miedo atroz” (Le supplice de la Croix, Paris, 1925)

Esta agonía de Jesús no se debía tanto a los padecimientos físicos que pasaría, sino a la realidad de que los pecados y enfermedades de la humanidad vendrían sobre él. En su oración del huerto le dijo al Padre: “si quieres, pasa de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya…” 
Fuente: Tiempo de Esperanza

lunes, 25 de marzo de 2013

Gana un maratón con cáncer incurable y su hija en un carrito

En Texas 
 
Gana un maratón con cáncer incurable y su hija en un carrito
Iram León llega a la meta empujando el carro con su hija.
Iram León, un paciente con tumor cerebral avanzado, ganó un maratón llevando con él en un carrito a su hija de seis años, para que le recuerde así siempre.


Historias como las de Iram León hacen del maratón un deporte no sólo emocionante sino inolvidable.

Y es que Iram, el ganador de la carrera celebrada recientemente en Beaumont, Texas, es un paciente de cáncer que sabe que acabará con su vida, ya que hace dos años y medio los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral sin posibilidad de curación en el lóbulo temporal izquierdo.

Sin embargo, y a pesar de diversas dolencias, su buena condición física le llevó a este padre de 32 años a participar en el evento deportivo, empujando una silla de paseo en la que iba cómodamente sentada su hija Kiara de seis años.

Su meta no era sólo ganar, aunque lo lograse, sino especialmente dejar un recuerdo imborrable en ella. "Espero que esta experiencia quede grabada en su memoria", dijo León.

La ilusión y la firme decisión de hacerla vivir el ser ganadora de la maratón le impulsó para lograr cruzar en primer lugar la meta después de recorrer los 42,195 kilómetros de la prueba en 3 horas y 7 minutos.

MÁS ALLÁ DE LOS LÍMITES
A causa de la grave enfermedad, León sufre problemas de orientación espacial y trastornos de memoria, por lo que tuvo que contar con un ciclista a su lado durante el recorrido.

En esta especie de´carrera contra todo´, Iram cruzó la línea de la meta con la niña cómodamente sentado en una silla de paseo.

Durante la larga carrera, el maratonista llevó consigo los medicamentos para prevenir las posibles convulsiones (que no necesitó), y obtuvo la satisfacción de dejarle a su hija un hermoso recuerdo que la acompañe cuando él ya no esté.
Fuentes: El Mundo
Editado por: Protestante Digital 2013

domingo, 24 de marzo de 2013

Chinos cristianos reciben con gozo y lágrimas por primera vez unas Biblias (Video)


  Chinos cristianos reciben con gozo y lágrimas por primera vez unas Biblias (Video)

 En la China continental, la venta de copias de las Escrituras está prohibido por el gobierno, quien es oficialmente ateo. Hay informes que indican que muchísimas Biblias han sido confiscadas y muchas personas han sido detenidas por portarlas.
| Por Nínro Ruíz Peña | 
    
   
El sitio Christian Headlines, publicó un enlace de Mike Law, un misionero que subió a YouTube, un video casero, donde a un grupo de chinos cristianos, se les hace la entrega de unas de Biblias, las cuales son recibidas con desesperación, lágrimas, alegría y amor.
Si bien es cierto no se revela el lugar, donde se hizo la entrega y tampoco dónde se creó el video debe ser por motivos de seguridad, aunque por lo que se ve, parece que la entrega de estas Biblias se hizo a una célula familiar que posiblemente esté pastoreando Law, quien prefirió omitir detalles y destacar el valor que tienen las Biblias para los chinos cristianos.
Con los avances tecnológicos, miles de copias son llevadas en tarjetas de memoria a China, pero no parecen reemplazar la versión en papel.

Fuente: Noticiascristianas

jueves, 21 de marzo de 2013

Cuando mi Amor se Enfría

clip_image001

Por Tim Challies
 Siempre me ha gustado el Salmo 1, el prólogo perfecto para la colección perfecta de canciones. Aquí David escribe acerca de la bendición del hombre, el hombre feliz, y lo describe como el hombre que se deleita en la ley de Dios y que medita en él de día y de noche. Existen estas dos expresiones de amor: el placer y la meditación, el gozo y el tiempo.
El mismo David fue un hombre que se deleitaba en la ley de Dios y que meditaba en él de día y de noche. En el Salmo 119 el podía decir “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Es mi meditación todo el día.” En el Salmo 63 declararía al Señor “Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.” Él era un hombre que amaba al Señor y por lo tanto un hombre a quien le gustaba pasar tiempo con el Señor, meditando en la Palabra de Dios. Meditar en Dios alimentó su deleite y placer que le llevó a una meditación más y más grande. Qué fue primero y que segundo? Poco importa. Los dos trabajan mano a mano. Amar lo es pasar tiempo con él y pasar tiempo con él es amarlo cada vez más.
Cuando mi amor por el Señor comienza a enfriarse, yo casi siempre encuentro que no he estado pasando tiempo con él en su Palabra. Cuando no he estado pasando tiempo con él en su Palabra, me encuentro con que mi amor se ha enfriado, o entibiado, por lo menos.
No puedo amar a mi esposa sin tener que pasar tiempo con ella y no puedo pasar tiempo con ella sin amarla más. Y casi de la misma manera que meditar en la Palabra de Dios no es sólo el resultado de deleitarse en él, sino también la causa de ese deleite. La lección, la aplicación, es clara: Cuando usted encuentra que su amor se ha enfriado, medite y el deleitar lo seguirá. Deleitese y usted meditara aún más.

miércoles, 20 de marzo de 2013

El pozo oscuro quedó atrás

desierto

Un territorio de dolor(*) donde encontramos el pasado sin remisión, el pozo oscuro del cual hemos sido liberados recibiendo como recompensa una vida bajo el mismo techo que el rey, un refugio en su palacio.
Cuando tullidos fuimos arrastrados hasta allí, creímos que nunca saldríamos de aquel lugar, que seriamos siempre prisioneros en esa árida tierra de incomprensión y tristeza.
Abandonar esa miseria era para cada uno de nosotros una tarea épica, podríamos decir utópica. Pero Dios, es un Dios sorprendente. Tendió su mano y nos invitó a vivir con Él. Fue entonces, al cerrar los ojos y dejarnos guiar por su voz cuando comprendimos que la ventura había llamado a nuestras puertas.
Lo-debar quedó atrás. Nuestro pasado fue sepultado. Una nueva senda colmada de esperanza se abrió ante nosotros. Una vida repleta de oportunidades.
Yo no quiero volver atrás. Miro mis cicatrices y leo en ellas el transcurrir de los días tristes y funestos vividos en soledad.
Veo en esa tierra alejada las marcas difuminadas con lágrimas que en silencio fueron derramadas sin recibir consuelo.
Me encanta mi nueva morada. Me siento príncipe viviendo en palacio. Yo no deseo volver a Lo-debar. ¿Y tú?


(*) En 2 Samuel 9: 1-3 el Rey David llama al lisiado Mefiboset a su presencia para ser tratado como uno de sus hijos. Este Mefiboset había quedado inválido de ambos pies, se estima que a la edad de cinco años. Después que David fue establecido como rey sobre todo Israel, quiso mostrar misericordia hacia todos los que habían quedado de la casa de Saúl, aunque eran potenciales enemigos suyos. Así pues Mefiboset, lisiado y desamparado, incapaz de valerse por sí mismo, fue traido de su lugar de residencia: Lo-debar. El nombre Lo-debar tiene un significado muy curioso: sin pasto, sin frutos, una tierra árida, seca y desértica.

Fuente: revista la odisea

martes, 19 de marzo de 2013

La vida está llena de posibilidades



Un Universo lleno de posibilidades de vida

Te has sentido alguna vez como que tu vida se detuvo? Has pensado que la vida esta llena de posibilidades pero que no es para ti? Hay muchas personas que se encuentran detenidas en la vida, hay personas que no saben que hacer, que han sido abandonados por su pareja, que perdieron el trabajo, que estan endeudados, que todo le sale mal, que no tienen para comer, se sienten desperados lo unico que alcanzan a ver son problemas y mas problemas.
El destacado lider y escritor John C. Maxwell dice: “La gente no necesita cambiar sus problemas, sino sus perspectivas”.
La Biblia dice: “Lo que el impio teme, eso le vendrá; Pero a los justos les será dado lo que desean.” Proverbios 10:24.
Te dare algunas ideas que pueden ayudarte a que tu vida continue:
1. Piense en el fracaso como una enfermedad para la cual existe una vacuna. El hecho de fracasar no significa que eres un fracasado. Si fracasaste en un negocio no significa que no sirves para los negocios, igual se aplica a una relacion. Podemos aprender de los fracasos. Cuando aprendemos de ellos somos fuertes. “Porque siete veces cae el justo y se vuelve a levantar; pero los impios se hunden en la desgracia” Proverbios 24:16.
2. Considere la posibilidad de que aunque tarde en cumplirse el sueño un día va a cumplirse. No te desesperes, llenate de paciencia pero no te quedes quieto, persevera en tu mision de vida. La vida es un proceso y nunca nada grande se logro de inmediato, se requiere trabajo, tiempo, talento y tesoro. La mayoria de las personas quieren que las cosas se les solucione de inmediato cuando el problema lleva tiempo arraigado en su vida, hay que trabajar en nuestra vida primeramente y luego con la gente que me rodea.
3. Quítese la etiqueta de perdedor o perdedora, evite caer en la autocompasion. La realidad es que todos fallamos, caemos, tropezamos y cometemos errores. Lo importante no es la caida sino cuantas veces te levantes. Las caidas son parte de nuestro aprendizaje a caminar, por supuesto que duelen pero no caigas en “pobrecito o pobrecita yo” “Soy un fracaso!” “Nadie me quiere”. “No me vuelvo a enamorar”. Practique el juego.
4. Evite ser una persona reactiva, conviertase en una persona proactiva. La mayoria de las personas en los momentos de crisis su tendencia natural es a reaccionar, desarrollando sentimientos defrustracion y contrariedad, luego pasan a la duda y panico, quedando paralizados. La vida es 90% de como reacciono ante las circunstancias. Antes que reacciones con temor y ansiedad, actua dando pasos alentadores y audaces hacia adelante.
“No podemos dirigir al viento, ni nadie puede hacer que amanezca, pero si podemos ajustar las velas y disfrutar cada despertar.” Stephen Covey
Para ajustar las velas y disfrutar cada despertar haz lo siguiente:
Amate a ti mismo y suelta tu pasado (fracaso). Nada puedes hacer para cambiarlo, el pasado no vuelve. Lo que si puedes hacer es vivir el presente y anticipar el futuro. No vivas pensando en lo que pudo haber sido, valora la vida que tienes.

Fortalecete en las promesas de Dios. No te quejes de la situacion, deja de enfocarte en los problemas y busca las bendiciones que Dios te ha dejado en su Palabra. Adueñate de las promesas de Dios.
 Hazte preguntas tantas veces como quieras hasta que encuentres las respuestas que te ayude a elegir el futuro que deseas. ¿Qué haría Jesús en esta situación? ¿Qué puedo aprender de todo esto?