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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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martes, 24 de diciembre de 2013

Una zarza ardiendo sin quemarse

Y el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse Moisés, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía. (Éxodo 3:2)


Un líder exiliado que ha optado por una vida tranquila está cuidando las ovejas y mira algo que no es común.
Una zarza ardiendo en fuego pero sin quemarse.
Moisés se encuentra con Dios en un destello de lo extraordinario.
Se detiene,
se acerca,
su vida cambia.
Lee Éxodo 3:1-12
Detente
  • Toma tiempo hoy… para ver. ¿Qué hay en el lugar común donde estás que es a la vez un destello extraordinario de Dios? ¿Belleza? ¿Amor?
  • Haz una pausa para orar…  pide a Dios que abra tus ojos para ver y tus oídos para escuchar. Prepárate para la respuesta. Te puede sorprender.
Actúa
  • Haz tiempo hoy… para hacer algo fuera de lo ordinario aunque nadie lo note.
Fuente: Odisea Cristiana Semanal

viernes, 20 de diciembre de 2013

¿Te estás quedando sin agua?

sed de Dios Biblia

“…DERRAMARÉ AGUA PARA CALMAR TU SED…” (Isaías 44.3 NTV)


Julie Coleman relata: “Me dirigía a una congreso de escritores en Filadelfia cuando me di cuenta de que tenía que parar a repostar… Normalmente soy muy exigente y cuido bien dónde paro… pero mientras circulaba por la carretera solitaria, empecé a desesperarme… en cualquier momento me podía quedar sin combustible, con una temperatura exterior de más de 30º C y ni siquiera llevaba una botella de agua conmigo… Recorrí varias millas más hasta que llegué a un pequeño cruce. Allí había cuatro casas ¡y una gasolinera! En otras circunstancias nunca hubiera repostado en aquel lugar, pero en ese momento, ¡era la vista más hermosa de todo el camino! Es curioso cómo las circunstancias nos dictan los sentimientos”.

Mientras David huía de sus enemigos, oró: “… Tengo sed de ti como la tierra reseca tiene sed de lluvia… Muéstrame por dónde debo andar…” (Salmo 143:6-8 NTV). ¿Habría sido distinta esta plegaria si David hubiera estado viviendo en medio del lujo, rodeado de criados? Sus precarias circunstancias – no saber de dónde vendría la siguiente comida y dormir a la intemperie todas las noches- cambiaron su perspectiva. Cuando todo nos va bien en la vida, nos hacemos autosuficientes y nos olvidamos de Dios. En el ámbito espiritual, vamos con el depósito vacío hasta que una chispa desata una explosión. Si el depósito de tu automóvil está vacío, ¿de quién es la culpa? ¡La gasolinera sigue estando en el mismo sitio!; pero tú eliges no detenerte a repostar. Cuando vives “en la reserva”, acabas hiriendo a los que te rodean, y luego has de vivir con la culpa de haber explotado con ellos. Dios dijo: “…Derramaré agua para calmar tu sed…” (Isaías 44.3 NTV). En este día, toma la Biblia y dale combustible a tu espíritu.

domingo, 23 de enero de 2011

ORAD SIN CESAR, CHARLES SPURGEON

Debe mantenerse el hábito de la oración diaria. Es bueno tener horas regulares para la devoción, y, en la medida de lo posible, acudir al mismo lugar para orar; sin embargo, el espíritu de oración es todavía mejor que el hábito de la oración. Es mejor ser capaz de orar en todo momento que  tener la regla de orar en ciertos momentos y ocasiones.
Un cristiano es más desarrollado en la gracia cuando ora por cada cosa, de lo que sería si sólo orara en ciertas condiciones y circunstancias. Siempre siento que algo anda mal si paso sin orar incluso durante intervalos de media hora en el día. Yo no puedo entender  cómo un cristiano puede pasarse sin orar de la mañana a la noche. No puedo comprender cómo vive y cómo  lucha la batalla de la vida sin pedir el cuidado guardián de Dios, mientras las flechas de la tentación vuelan tan densamente a su alrededor. No puedo imaginar cómo puede decidir qué debe hacer en momentos de perplejidad, cómo  puede ver sus propias imperfecciones o las faltas de los demás, sin sentirse constreñido a decir, a lo largo de todo el día: “¡Oh Señor, guíame; oh Señor, perdóname; oh Señor, bendice a mi amigo!” No puedo entender cómo puede estar recibiendo continuamente misericordias del Señor sin decir: “¡Gracias sean dadas a Dios por esta señal de Su gracia! ¡Bendito sea el nombre del Señor por lo que está haciendo por mí en Su abundante misericordia! ¡Oh Señor, recuérdame todavía con el favor que muestras a Tu pueblo!” No deben quedarse contentos, amados hermanos y hermanas en Cristo, a menos que puedan orar en cualquier parte y en todo tiempo, y obedecer de esta manera el precepto apostólico: “Orad sin cesar.”
Un aparte tomado del Sermón No. 3186, predicado el 2 de Octubre de 1873 bajo el título "La oración más breve de Pedro"