Cabecera

Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
Mostrando entradas con la etiqueta agua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta agua. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de diciembre de 2013

¿Te estás quedando sin agua?

sed de Dios Biblia

“…DERRAMARÉ AGUA PARA CALMAR TU SED…” (Isaías 44.3 NTV)


Julie Coleman relata: “Me dirigía a una congreso de escritores en Filadelfia cuando me di cuenta de que tenía que parar a repostar… Normalmente soy muy exigente y cuido bien dónde paro… pero mientras circulaba por la carretera solitaria, empecé a desesperarme… en cualquier momento me podía quedar sin combustible, con una temperatura exterior de más de 30º C y ni siquiera llevaba una botella de agua conmigo… Recorrí varias millas más hasta que llegué a un pequeño cruce. Allí había cuatro casas ¡y una gasolinera! En otras circunstancias nunca hubiera repostado en aquel lugar, pero en ese momento, ¡era la vista más hermosa de todo el camino! Es curioso cómo las circunstancias nos dictan los sentimientos”.

Mientras David huía de sus enemigos, oró: “… Tengo sed de ti como la tierra reseca tiene sed de lluvia… Muéstrame por dónde debo andar…” (Salmo 143:6-8 NTV). ¿Habría sido distinta esta plegaria si David hubiera estado viviendo en medio del lujo, rodeado de criados? Sus precarias circunstancias – no saber de dónde vendría la siguiente comida y dormir a la intemperie todas las noches- cambiaron su perspectiva. Cuando todo nos va bien en la vida, nos hacemos autosuficientes y nos olvidamos de Dios. En el ámbito espiritual, vamos con el depósito vacío hasta que una chispa desata una explosión. Si el depósito de tu automóvil está vacío, ¿de quién es la culpa? ¡La gasolinera sigue estando en el mismo sitio!; pero tú eliges no detenerte a repostar. Cuando vives “en la reserva”, acabas hiriendo a los que te rodean, y luego has de vivir con la culpa de haber explotado con ellos. Dios dijo: “…Derramaré agua para calmar tu sed…” (Isaías 44.3 NTV). En este día, toma la Biblia y dale combustible a tu espíritu.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Permite que el agua viva brote de tu vida

Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, humildad, templanza: son fuerzas poderosas que la Biblia llama el fruto del Espíritu. Son las cualidades de la naturaleza de Dios, y cuando el Espíritu Santo entró en nosotros, trajo esas cualidades consigo para impartirlas a nuestra vida. Son cualidades que tienen la particularidad de borbotear dentro de nosotros, de brotar como un manantial que constantemente nos protege y limpia de adentro hacia fuera.

¿Alguna vez ha notado que no se puede echar basura en una fuente de agua? El chorro de agua que brota con fuerza desde su interior la mantiene limpia y la protege de impurezas externas. De la misma manera trabaja la fuente espiritual dentro de usted. Cuando usted deja que el amor, el gozo, la paz, la benignidad y las otras fuerzas espirituales broten de su interior, el diablo no podrá echar su basura dentro de usted.

¿Qué hay que hacer para que el Espíritu esté fluyendo? Hay que llenar el corazón con la Palabra de Dios hasta que las fuerzas de vida eterna empiecen a borbotear. Un poco al principio, y después más fuerte y más alto. Decida mantener esas fuerzas brotando constantemente de la fuente de su corazón. No permita que el egoísmo y el pecado detengan la corriente. Dentro de usted hay un manantial imparable de fuerzas vivas, ¡déjelas brotar!

Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eternal. – Juan 4:14

Verso Bíblico para Meditar: Jeremías 17:7-13

martes, 13 de diciembre de 2011

LA BOLSA DE AGUA CALIENTE

 
"Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe y que lo hace"
 
                                       
Isaías 65:24
 
Esta es la historia de un medico que trabajó en África.
 
Una noche trabajé duro con una madre en su parto, pero a pesar de todo lo que pudimos hacer, ella falleció dejándonos un pequeño y prematuro bebé y una niña de dos años que lloraba desconsoladamente. Tuvimos grandes problemas para mantener vivo al bebé, no teníamos incubadora ni electricidad para hacer funcionar una.
bebé prematuro

 Tampoco teníamos alimento especial para estos casos. Aunque estábamos sobre la línea del Ecuador, las noches a menudo eran frías con peligrosos vientos. Una estudiante que me ayudaba fue a buscar una cobija de lana que teníamos para los bebés. 
 
Otra fue a atizar el fuego y a cargar una bolsa con agua caliente. Ella volvió casi inmediatamente muy preocupada para decirme que la bolsa se rompió al llenarla. (las bolsas de agua caliente se rompen fácilmente en climas tropicales). ¡Y era nuestra última bolsa!, exclamó. Como se acostumbra en Occidente, no hay que llorar sobre la leche derramada, de modo que en África central se puede considerar no llorar sobre bolsas de agua caliente rotas. Éstas no crecen en los árboles, y no hay farmacias en los bosques donde comprarlas.
 
Bebé prematuro.

“Muy bien” dije, “pon al bebé lo más cerca posible del fuego y acuéstate entre el bebé y la puerta para evitar las corrientes de aire frío. Tu trabajo es mantener con calor al bebé.”
 
  
Al mediodía, como hacía todos los días, fui a orar con los chicos del orfanato que querrían reunirse conmigo. Les daba sugerencias sobre cosas por las cuales orar, y también les conté del pequeño bebé. Les expliqué nuestro problema de mantener al bebé con calor suficiente, la bolsa de agua caliente que se había roto, y que el bebé podía fácilmente morir si se enfriaba. También les conté de su hermana de 2 años, que lloraba porque su madre había muerto.
 
Mientras orábamos, una de las niñas, de nombre Ruth, hizo la usual sincera oración que los niños hacen en África. “Dios, por favor, envíanos una bolsa de agua caliente hoy, mañana será demasiado tarde porque el bebé habrá fallecido, por favor envíala esta tarde”.
 


Mientras trataba de contenerme por la audacia de su oración, ella añadió: “y también ¿podrías por favor enviarnos una muñeca de juguete para la niña, así ella puede ver que Tú realmente la amas?”
 
Como sucede a menudo con las oraciones de los niños, yo fui sacudido. ¿Podría yo decir amén honestamente? ¡Yo no creía que Dios podría hacer esto!
 
Oh sí, yo sé que Él puede hacer todo; la Biblia dice así. Pero hay límites, ¿no es cierto? La única forma en que Dios podía contestar esta oración en particular, sería si alguien enviaba una encomienda desde el exterior. Hacía ya casi 4 años que estaba en África y nunca había recibido una encomienda.
 
Y si alguien enviaba una ¿podría ser que incluya una bolsa de agua caliente? ¡Yo vivía sobre el Ecuador!
 
A media tarde mientras estaba dando clases al grupo de enfermería, me llegó el mensaje de que un vehículo había llegado a mi casa. Para cuando llegué a mi casa el vehículo ya se había ido, pero en la puerta había una caja de unos 11 kilos. Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas, no pude abrir la caja yo solo, llamé a los niños del orfanato para que me ayuden. Con mucho cuidado sacamos los precintos y empezamos a desempacar con mucha emoción. Había unos 15 chicos observando la gran caja. Comencé a sacar yerseis de colores muy brillantes. Los ojos de los chicos estaban iluminados. Había vendas para los leprosos. También había pasas de uva que serían de utilidad para el fin de semana.

 
 Luego puse mi mano nuevamente en la caja y sentí… ¿podía esto ser cierto? Lo tomé y lo saqué. Sí. ¡Una bolsa de agua caliente nueva!  Lloré, yo no había pedido a Dios que nos la mande; yo no creí verdaderamente que Él podía.
 
Ruth estaba en primera fila. Ella se adelantó y en alta voz  dijo, “si Dios envió una bolsa de agua caliente, también debe haber enviado la muñeca”.


 Escarbando hacia el fondo de la caja, ella sacó una hermosa muñeca con un vestido de colores. ¡Sus ojos brillaban, ella nunca había dudado!
 
Mirándome me preguntó, ¿ “puedo ir contigo y darle la muñeca a la niña, así ella sabrá que Jesús realmente la ama”? “Por supuesto”, respondí.
 
Aquella encomienda había estado de viaje durante 5 meses, la habían enviado mis compañeros de escuela que tuvieron la impresión de obedecer a Dios e incluir una bolsa de agua caliente, aún para la línea del Ecuador.
 
Y una chica había puesto la muñeca para una niña Africana 5 meses antes, en respuesta a la oración de fe de una niña de 10 años, y traerla esa misma tarde.
 
“Antes que clamen, responderé yo… Isaías 65:24
 
Cuando recibas este mail, di esta oración. Es todo lo que te pido. No hay cosas adjuntas. Tan solo envíaselo a quien tú quieras- solo envíalo. La oración es el mayor regalo que podemos recibir. No tiene costo, es gratis pero tiene muchas recompensas. Continuemos orando los unos por los otros.
 
Esta magnífica oración toma menos de un minuto.
 
Padre Celestial, te ruego que bendigas a mis amigos que leen este mail. Te pido que tu Espíritu los consuele. Donde hay dolor, dales Tu paz y Tu misericordia. Donde hay dudas, renueva la confianza en ellos y alivia su cansancio, te pido que les des entendimiento y fuerza. Donde hay temor, revela nuestro amor y dales Tu coraje… bendice sus finanzas, dales una visión más amplia, y provee amigos y personas que los apoyen y consuelen. Te pido esto en el nombre de Jesús, Amén.