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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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sábado, 4 de enero de 2014

Dos Iglesias Cristianas…La Perseguida y la Divertida

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Autor: Sergio A. Perelli



John L. Allen en su libro titulado“The Global War On Christians” (La Guerra Mundial En Contra De Los Cristianos), informa de que en la primera década del Siglo XXI, más de 100,000 Cristianos fueron martirizados a causa de su fe; un promedio de 11 personas cada hora.
Asimismo, la Organización Mundial de los Derechos Humanos, una entidad de carácter secular; asevera de que el 80% de las violaciones a la libertad religiosa, son perpetuadas en contra de los seguidores de Jesús.
Corea del Norte encabeza la lista de las 10 naciones cuyo gobierno persigue acérrimamente a la Iglesia de Cristo, a la cual le siguen Afganistán, Arabia Saudí, Somalia, Irán, Maldivas, Uzbekistán, Yemen, Irak Pakistán.
A excepción de Corea del Norte, el resto de los países tienen como religión oficial el Islam, cuyo único objetivo es erradicar aJudíos y Cristianos de la faz del globo terráqueo; aunque algunos exponentes del Cristianismo Evangélico, están siendo usados por el padre de la mentira para hacerle creer a sus seguidores que los musulmanes son nuestros ‘hermanos en la fe’.
En artículos anteriores he compartido acerca de la problemática de la Iglesia perseguida en varias regiones del mundo; en opuesto contraste con la iglesia de la ‘dolce vita’ seducida por Seminarios de Motivación Personal y Prosperidad Material.
A este tipo de iglesia, que ha desvirtuado el sacrificio de Jesús en el Calvario con un evangelio enfocado en la superación del yo, Satanás no tiene que perseguirla; hoy ya está abrazando las manipulaciones de aquellos que preceden al Anticristo, quien después del Rapto de la Iglesia verdadera, se presentará como un experto en los temas que atraen a las multitudes de religiosos y mundanos por igual.
Miles de profesos creyentes al final de sus días se llevarán una gran desilusión porque creyendo estar siguiendo las enseñanzas de verdaderos pastores, apóstoles, profetas, salmistas y evangelistas; decidieron cambiar la sana doctrina y quizás la vida eterna, por unos manuales impresos o de audio, de cómo llegar a ser ‘dioses’ y vivir como ‘reyes’ acumulando tesoros en la tierra.
JESUS nunca dijo: “En el mundo tendréis diversión…”; por el contrario El les prometio a Sus discípulos que tendrían “AFLICCION” (Juan 16:33).




Autor: Sergio A. Perelli

miércoles, 20 de febrero de 2013

¿Cuánto Dinero Voy a Dar?


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Por Tim Challies
Es una cuestión que cada pastor enfrenta regularmente. Es una pregunta que cada conferencista enfrenta en mesas redondas o sesiones de P y R: ¿Cuánto de mi dinero doy a la iglesia?¿Cuánto debo dar a la iglesia?
Mi respuesta es corta: Suficiente que importe. Voy a explicar lo que quiero decir con eso.
En Corintios 16:2 Pablo instruye a la iglesia a tomar una colecta semanal en la que cada persona debe dar “según haya prosperado.” Esto nos dice que habrá diferentes niveles de donación. Algunos dan más y algunos se dan menos. Dios nos ha prosperado de manera diferente –que nos ha dado a todos los diferentes niveles de ingreso y de riqueza y con ello diferentes cantidades para devolverle.

(Aparte: Por varias razones no creo que se nos instruya o se nos obligue a dar el diezmo, el único del 10% de que era una expectativa mínima en el Antiguo Testamento. Aquellos que exigen el diezmo hoy en día por lo general no comprenden el contexto del Antiguo Testamento donde el diezmo era un impuesto tanto como una donación, que era un medio de proporcionar estructuras civiles y religiosas en la sociedad puesto que ya no estamos en una teocracia, el diezmo ya no es operativo. Puede ser un poco útil incluir información en la discusión, pero no es el lugar para comenzar.)
Cuando digo que vamos a dar lo suficiente que importe, me refiero a que debemos dar suficiente que haga una diferencia en nuestras vidas, para nuestras formas de vida. Erwin Lutzer dice así: “Los que dan mucho sin sacrificio son considerados como habiendo dado poco.” Estamos destinados a dar bastante que hay cosas que no podemos hacer y no podemos tener a causa de nuestra dedicación a la obra del Señor. Que quede claro que no me refiero a que debemos hacerlo sin comida ni debemos hacerlo sin tener que pagar nuestras cuentas. El sacrificio ha de ser nuestro y no del banco o del propietario. Dar “según haya prosperado” no nos llama a dar más allá de las formas en que el Señor nos ha prosperado. Hay tradiciones teológicas que insisten en el endeudamiento con el fin de que “plantar una semilla” asegurará la provisión de Dios a cambio. Dios puede optar por hacer eso, pero la sabiduría dicta que nos aseguremos de que estamos en condiciones de pagar nuestras cuentas y alimentar a nuestros hijos. Debemos ser generosos, pero vamos a ser sabios también.
Para algunas personas, entregar un 10% puede significar que están dando bastante que importa. Tal vez ellos no pueden tener las vacaciones que de otro modo tendrían, tal vez están comprando un auto usado en lugar de uno nuevo, tal vez ellos están ahorrando para un extra par de años antes de arreglar la cocina o dar el pago inicial de esa casa. Para otros esto puede venir cuando se les da un 2% de sus ingresos. Para otros, puede venir cuando se les da un 75%. Mi ánimo es seguir aumentando la cantidad que dé hasta que lo sienta, hasta que realmente importe.
Estar dando de manera que no tenga impacto en nuestras vidas en todo, no es un sacrificio y, por lo tanto, no es suficiente. CS Lewis lo expresa de una manera útil: “Si nuestros gastos en comodidades, lujos, diversiones, etc, están por encima de la norma común entre los de mismos ingresos que el nuestro, probablemente estamos dando demasiado poco. Si nuestras obras de caridad no hacen en absoluto un pellizco o no nos dificultan, debo decir que son demasiado pocos. Tiene que haber cosas que nos gustaría hacer y no podemos porque nuestros gastos caritativos los excluyen.”
¿Cuánto debo dar? Suficiente para que importe. Basta que este sacrificando algunas comodidades y experiencias que de otro modo algunos disfrutaría. Lo que el Señor enseña a los que dan esta manera es el gozo de dar, ahora y eternamente, porque pesa más que lo que podría haber tenido en su lugar. No damos porque Dios necesita nuestro dinero, no damos para mostrar nuestra gratitud y nuestra dependencia, y a cambio él lo vuelve en gozo. Así que muchos cristianos pueden dar fe de que hay una poderoso, humillante y de gran alcance tipo de gozo en añadir durante un año previo y dar gracias al Señor por permitir que tanto sea dado. Ese coche o cocina o casas palidece en comparación con la alegría de hacer un sacrificio tan pequeño a Aquel que sacrificó todo por nosotros.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Iglesias al gusto del consumidor.


“El ministerio cristiano se ha enlazado con la filosofía del mercadeo y esta revolución ha sido la prole monstruosa de tal unión”. El argumento racionalista y mundano es que: “Uno tiene que presentarles la religión de una manera creativa y visual”. Según esta premisa pragmática, “casi todo es considerado apropiado: clásicos de rock and roll, rock pesado, rap, música bailable y discoteca, comedia, payasos, mimos y hasta actos de magia son cosas que se han convertido en parte del repertorio ministerial evangélico”, enfatiza MacArthur. [25]
De hecho, una de las cosas que se juzga fuera de lugar en la Iglesia en estos días es la predicación clara y vehemente. “Las personas son soberanas y no el mensaje. Hoy se está ofreciendo entretenimiento, se está rindiendo tributo al gran dios del entretenimiento”, sigue diciendo MacArthur.
Ésta es la situación de la Iglesia Cristiana Evangélica, una iglesia en la que se toma en cuenta los números, pero no la calidad. “Puede ser Cristiandad en expansión pero no cristianismo en transformación…En muchos sentidos la expansión de la Cristiandad se ha dado a costa de la pureza del Evangelio y del orden y la vida de verdaderos cristianos. La Iglesia quedó infestada de creencias y prácticas paganas, y su teología se caracteriza por el sincretismo… grandes segmentos de población han aceptado una mezcla peligrosa de Cristianismo y paganismo”, dice George Peters. [26]
Existen muchos “profetas” que preconizan que la Iglesia Cristiana está disfrutando de un gran avivamiento espiritual; pero por lo que sentimos y nuestros ojos ven, admitimos más bien que la Iglesia se encuentra en una desastrosa mundanalidad. ¿Qué vamos hacer los cristianos que por la gracia y misericordia de Dios percibimos esta lamentable situación? ¿Cuál es el rol de la Iglesia fiel frente a esta real apostasía?

II. EL ROL DE LA IGLESIA FIEL

Las Sagradas Escrituras, como revelación de Dios, han de ser siempre la autoridad suprema de fe y conducta. Ante el afán desleal y osado de los apóstatas por restarle autoridad, la Iglesia fiel ha de mantenerse firme en su defensa (Judas 3). Ante la flagrante tergiversación de la Biblia por los liberales y “ungidos” de este tiempo es ineludible que la Iglesia se mantenga asida de la Palabra de Vida . Posisionada de la Palabra de Dios, la Iglesia fiel puede advertir y rescatar. La Iglesia, para cumplir su rol evangelizador, edificador y de defensa tiene que depender totalmente del poder del Espíritu Santo y la autoridad de la Palabra de Dios. Sus ministros jamás deben inclinarse por el uso de las fórmulas de la “mercadotecnia” que hoy están de moda, la oferta de un “evangelio fácil y barato”. y no necesita de ninguna estrategia carnal para su efectividad. Como bien dijera MacArthur: “Después de todo, el “poder de Dios para salvación” no está en nuestras anécdotas, aplicaciones, fórmulas, chistes, títulos llamativos, bosquejos ingeniosos u otros dispositivos que inventemos, sino que La apostasía está alcanzando dimensiones alarmantes, la Iglesia profesante ha caído victima del sopor maligno del engaño de Satanás. Está dormitando, no percibe ni se da cuenta de su trágica situación. Sus líderes se precian de ser los “conquistadores de este mundo”, y por la algarabía de un avivamiento falso no perciben las maniobras del diablo en la conformación de la súper iglesia mundial del Anticristo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Mecanismos de manipulación en las iglesias


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La manipulación en las iglesia es una realidad que muchos hemos observado pero poco se ha analizado. Por eso me permito resumir algunos aspectos del problema, sin pretender agotar el tema.


 En su sentido que nos interesa, se define como «acto de intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros en la política, en el mercado, en la información, etcétera, con distorsión de la verdad o la justicia y al servicio de intereses particulares». Esencial al concepto es el irrespeto a la persona, al derecho y la autodeterminación de su víctima. Manipular es jugar con el pensamiento, sentimiento y conducta de otras personas.

Cultura de manipulación

Un buen punto de partida puede ser un análisis psicológico del fenómeno de la sugestión. Aquí el sentido de «sugestionar» que nos interesa es el proceso psicológico mediante el cual una persona busca dominar la voluntad de alguien, llevándolo a pensar o actuar de determinada manera (Real Academia; Wikipedia). Según La guía de psicología, «la sugestión es un estado psíquico provocado, en el cual el individuo experimenta las sensaciones e ideas que le son sugeridas y deja de experimentar las que se le indica que no sienta».

Las formas extremas de la sugestión son el hipnotismo y el lavado de cerebro. Pero una forma mucho más común, que permea toda nuestra sociedad moderna, es la propaganda, tanto comercial como política, a veces subliminal (inconsciente; «por debajo del umbral de la conciencia»). La foto de un guapo señor bebiendo Imperial, rodeado de bellas mujeres y otros símbolos de éxito, insinúa la ridícula idea de que beber tal cerveza producirá lo mismos resultados en los televidentes. La propaganda nos evoca, con tremenda sutileza, las ganas de comprar cosas que no necesitamos para nada. La propaganda política gasta millones de dólares para llevarnos a pensar, sin más razones que sus mentiras, que tal candidato o tal proyecto social es lo mejor o lo peor, según el caso. En los ochentas, muchas caricaturas de Daniel Ortega lo representaban con un cigarro grandote, para identificarlo implícitamente con Fidel Castro (aunque Ortega no era fumador y los dos son muy diferentes). Adolfo Hitler, junto a su ministro de propaganda, Paul Joseph Goebels, perfeccionó la ciencia de la propaganda para conducir al mundo a la guerra. El mandamiento de Jesús: «Mirad, pues, cómo oís» (Lc 8.18; Mr 4.24)1, nos impone el deber de permanecer alertas y no dejarnos engañar por ninguna propaganda.

Pastores manipuladores
Cuando uno se despierta a estas realidades, comienza a ver que en las iglesias también se practica sugestión, métodos de propaganda y técnicas hipnotizantes. A veces una prolongada repetición rítmica de determinada frase, a gritos o con variaciones de tono, produce su deseado resultado de una histeria colectiva. Creo que cualquier persona psicóloga, competente en estos temas, lo podría reconocer y analizar.

Por otra parte, las maratónicas de TV Enlace son un constante ejemplo de sugestión. ¿Cómo es posible que en cada maratónica, los locutores y predicadores puedan anunciar invariablemente que «hay una tremenda unción aquí, se siente poderosamente la presencia de Dios aquí»? Cabe la sospecha legítima de que es más bien sugestión, con miras a crear la impresión de algo misterioso y maravilloso para que la gente envíe sus ofrendas. Queda sumamente vago en qué consiste esa «unción», ¿cómo saben que está presente?, y ¿cómo puede ser tan predecible e invariable? Jesús afirmó que el Espíritu sopla donde quiere; verdad que Lutero parafraseó: «el Espíritu Santo actúa cuando, donde y como él quiere» y no cada vez que nosotros lo decidamos, para que después produzcamos por sugestión las sensaciones correspondientes.

Otra forma de manipulación, el chantaje, consiste en emplear promesas o amenazas para someter a las personas. En el sentido más amplio, «el evangelio de las ofertas» y «la teología de la prosperidad», cuando se emplean para provecho personal (que ocurre no infrecuentemente), califican como chantaje o extorsión. Casi siempre estas promesas y amenazas apelan al egoísmo, como cuando se «profetiza» un gran futuro de fama y éxito para personas inseguras («serás el Billy Graham del siglo XXI»). Muy comúnmente estas promesas producen confusión en sus víctimas y les provocan mucho daño.

Intimidar a la gente
Muy relacionada con estos chantajes es la intimidación, cuya expresión más grave son las frecuentes maldiciones que se lanzan contra las personas. Estas maldiciones son el colmo, el acabóse, del chantaje: «o te sometes, o te maldigo». Por falsas que sean, estas maldiciones ejercen una tremenda fuerza para infundir terror y arruinar la vida de las personas. De esas maldiciones he hablado en otros artículos: «Apóstoles y profetas que juegan con maldiciones» y «Una iglesia abusiva»2. A veces estos «profetas» convalidan hechizos venidos del espiritismo en la vida anterior de los acusados.

Muy generalizada en nuestros días es la teología de la sumisión incondicional, una teología de la autoridad absoluta (del apóstol, profeta o pastor) que condena y prohíbe toda crítica. Es un autoritarismo a ultranza más cercano a la curia romana que al Nuevo Testamento. Produce pastores que son dictadores, que pretenden controlar toda la vida de los creyentes. Para enamorarse, casarse, comenzar un plan de estudios (o dejarlo), aceptar un empleo (o rechazarlo o renunciar a él), para todo se necesita el visto bueno del soberano pastor (apóstol, profeta).

El texto áureo para este movimiento autoritario, que ahora aparece por todos lados, es Mateo 7.1: «no juzguéis, para que no seáis juzgados». Otras maneras sagradas son «no toquéis al ungido del Señor» o la murmuración de Miriam y la lepra con que Dios la castigó (vea el artículo «No toques al ungido de Dios», en DesarrolloCristiano.com).

Cuidar el testimonio
Se olvida que Mateo 7.1 condena la criticonería de los fariseos, que pretendían juzgar a los demás sin ser juzgados ellos, que juzgaban la paja en el ojo ajeno sin reconocer la viga en su propio ojo (7.3–5; cf. Ro 2.1). Lejos de prohibir la crítica sana y responsable, en seguida el pasaje nos llama a guardarnos de los falsos profetas, lobos vestidos de ovejas (7.15) y a conocer a todos por sus frutos (7.16–20), no por su palabrería espiritual (7.21–23). Según Juan 7.24 Jesús nos manda «juzgar con justo juicio» (cf. Lc 7.43; cf. 12.57); a los corintios, San Pablo les exhortó a «juzgad vosotros mismos» (10.15; 11.13) y les avisa que «el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie» (ni de «apóstoles» ni de «profetas»; 1Co 2.15; cf. 1Jn 2.27).Con la supresión antibíblica de la sana crítica, estos líderes se aseguran un espacio casi ilimitado para manipular a sus feligreses. Dato curioso es que estos líderes (profetas, «apóstoles»), al igual que los fariseos, se atribuyen la más amplia libertad para criticar a otros, sin permitir que otros los critiquen a ellos.

Nuestra sociedad actual, en su tránsito de la modernidad a la postmodernidad, vive una profunda crisis de la autoridad. Se reconoce cada vez menos la autoridad extrínseca, por el puesto o el título que uno ostenta. En el futuro, los líderes tendrán que ganar cada vez más una autoridad intrínseca, por lo que realmente son, su pensamiento y sus acciones.

El camino más difícil
Pensar con cabeza propia es a veces arriesgado e incómodo, por lo que, en la confusión de los cambios rápidos de nuestra época, muchas personas buscan la seguridad en autoridades que piensen por ellos. Pero eso no es sano y no es la voluntad del Señor.

Fuente: Desarrollo Cristiano.com