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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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sábado, 15 de febrero de 2014

Hay un tiempo para todo



En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo. (Eclesiastés 3:1 BLA)

La voluntad de Dios es perfecta y agradable, pero realmente a veces nos olvidamos, permitimos que el tiempo se adueñe de nosotros, por los afanes de la vida, los sentimientos y las emociones.

Muchas veces las preocupaciones nos turban, los problemas nos desesperan, la angustia nos entristece, hay tiempos donde no queremos ni levantarnos de nuestra cama porque no sentimos fuerzas; otras veces estamos más fuertes que creemos poder derribar todo lo que venga.

Debemos esperar siempre en Dios, descansar en Él. La desesperación nos lleva a caer muchas veces en cometer errores graves o caemos en el error de creer que es la voluntad de Dios.

Dios a veces te dice ESPERA, otras veces SIGUE, y por última ESPERA UN POCO MÁS, FALTA POCO. Pero la impaciencia que llegamos a tener como seres humanos muchas veces nos hace equivocarnos y no solamente eso, sino también desobedecerle al Padre.

Dios nos dice “Hay un tiempo para TODO”. Si hoy estás pidiendo por una respuesta, recuerda clamar a Él, no hay mejor consejero, no hay mejor guía que el Espíritu de Dios.

Hay cristianos que tergiversan esta verdad de la Biblia “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” (Romanos 8:14) No olvidemos que tenemos al Espíritu Santo que nos fue dado por medio de Dios, por el cual debemos dejarnos guiar. No por emociones, no por sentimientos, no por la desesperación o la impaciencia, porque esto sí que nos lleva a cometer errores que muchas veces manchan nuestra reputación, sobre todo nuestro testimonio delante de Dios.

Muchos dicen, “¡Sí! Dios se encargará de mi reputación, pues soy Su hijo”, Si entiendo, ¿Y tu parte? ¿Dónde está tu parte como hijo? Los hombres nos fallan y queremos ver la justicia, pero Dios no se manifiesta en un corazón lleno de orgullo, de falta de humildad, y menos si no muestra frutos dignos de arrepentimiento. La familia nos puede fallar, en ocasiones pensamos en: “Ya les llegará su tiempo donde tienen que pagar lo que me han hecho”, cuando Dios ha dicho “La venganza es mía”; PERO, “Ama a Dios con todo tu corazón, y a tu prójimo como a ti mismo” a veces lo olvidamos.

Debemos esperar sea lo que sea en Dios, no sé cuál sea tu situación, pero Dios sí conoce tu vida y tu corazón. Que en tu corazón no haya resentimiento, renuncia a eso, que en tu corazón y tu mente no hayan sentimientos de rencor, amargura, renuncia a ellos.

Dios quiere que lo busques, que clames a Él. Dios no se adelanta ni se atrasa. No le echemos la culpa a Dios cuando es nuestra por nuestras decisiones propias. Él nos quiere abrazar en medio del dolor, en medio de la preocupación, la enfermedad.

Tenemos que procurar ser hijos llenos del amor del Padre, que den sin esperar nada a cambio, que ayuden sin ningún interés, que perdonen, que escuchen. El tiempo de Dios es perfecto, no desesperes. Ama, vive, sigue adelante y no te rindas. Piedras en tu camino, siempre habrán, pero no debes de dejar que eso te haga perder el tiempo perfecto de Dios.

Recuerda: Jesús siempre llega a tiempo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Todo en la vida tiene su tiempo



Todo en la vida tiene un momento. Hay tiempo para ir a la maternidad de un hospital a felicitar por el nacimiento de un bebé y también hay tiempo para ir a un funeral. Hay momento para hablar y también para callar1. Quien sabe reconocer el tiempo correcto, sabe disfrutar las bendiciones que el Señor le regala. La niñez es un tiempo hermoso. Incluso es lindo revivirla con nuestros hijos, pero con los años, la superamos para llegar a la juventud. Por eso es desagradable ver a un adolescente comportándose como bebé, con berrinches. La juventud también es hermosa y hay que aprovecharla porque pasa, y viene la edad adulta que también debemos aprender a disfrutar. Aceptar que todo tiene un tiempo nos da paz y buena disposición para disfrutar lo hermoso de cada momento.

viernes, 26 de octubre de 2012

El Regalo para el que lo Tiene Todo


por Charles R. Swindoll  
En nuestro sector de la sociedad, en donde la afluencia mimada es rampante, a menudo nos vemos sin saber qué regalo comprar para nuestros amigos y seres queridos en ocasiones especiales. Para algunos (especialmente aquellos que “lo tienen todo”), el regalo común no sirve. Nada en el centro comercial nos llama la atención.
Tengo una sugerencia. Tal vez no parezca costoso, ni suene muy novedoso, pero, créame, siempre da resultado. Es uno de esos regalos que tiene gran valor, pero de esos a los que no se les puede poner precio. No hay riesgo de que quien lo reciba, lo pierda o lo olvide. Tampoco hay problema con tallas. Sirve para toda figura, toda edad y toda personalidad. El regalo ideal es . . . usted mismo. No se olvide del valor inusual de la bondad.
Tal como lo oye: dé algo de usted mismo:
  • Dé una hora de su tiempo a alguien que necesita de usted.
  • Dé una nota de estímulo a alguien que se siente desanimado.
  • Dé un abrazo de afirmación a algún familiar.
  • Dé algo de tiempo a alguien que se siente solo.
  • Dé una comida a alguien que está enfermo.
  • Dé una palabra de compasión a alguien que ha sufrido una pérdida.
  • Dé una segunda oportunidad al caído.
  • Dé una acción de consideración a alguien a quien a menudo se le deja a un lado.
  • Dé una respuesta bondadosa al frustrado.
En las palabras de Efesios 4:32, sea amable. Mi hermana Luci parafrasea este versículo: “Simplemente, sé bueno.”
Cubriendo todos los mandamientos de los unos a los otros de la Biblia (¡y hay muchos de ellos!) está la sombrilla de la bondad. La amabilidad entreteje la misericordia y la gracia, la humildad y la gentileza. La bondad da gracia, exige humildad, y pide que pensemos en otros antes que en nosotros mismos

Fuente: Visión para vivir.