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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Puedes guardar un secreto?

“… EL DE ESPÍRITU FIEL LO GUARDA ÍNTEGRO” (Proverbios 11:13b)

 

¿Has oído hablar alguna vez del juramento hipocrático? Se ha mantenido durante siglos. Dice lo siguiente: “Sin importar lo que pueda ver u oír en el desempeño de mi profesión, nunca lo divulgaré, y guardaré todo ello como secreto sagrado”. Ese juramento es obligatorio para los médicos y otros en cargos de confianza, ¡pero cada uno de nosotros deberíamos cumplirlo! ¿Cómo te sentirías tú si tu médico, tu consejero, tu pastor, o alguien en quien confiaste violara tu confianza en ellos y divulgara tus “secretos sagrados?”.


Salomón escribió duramente sobre ese tema; merece la pena considerar lo que dijo:“En las muchas palabras no falta pecado; el que refrena sus labios es prudente” (Proverbios 10:19). Escucha de nuevo: “…el de espíritu fiel lo guarda íntegro” (Proverbios 11:13b). ¿Pensaste alguna vez en la integridad en esos términos? Y  finalmente:“El que guarda su boca guarda su vida, pero el que mucho abre sus labios acaba en desastre” (Proverbios 13:3).

Cuanto más vives, más te das cuenta de que hay muy poca gente en la que puedas confiar para contar algo sin que sea divulgado después, ¡y tanto más valores a esos pocos que saben guardar un secreto! Si te pidieran que definieras a una persona íntegra, ¿no pondrías la capacidad de guardar una confidencia al principio de tu lista? Sabes que sería así. Así pues, aquí tienes algunas reglas básicas para vivir en el día de hoy:

(1) Cualquier cosa que te cuenten en secreto, no la divulgues.
(2) Cuando eres tentado a contarlo, resiste la tentación.
(3) No importa de quién estés hablando, no chismees.
(4) Incluso cuando no estés de acuerdo con alguien, no difames.¿Puedes guardar un secreto? 
¡Demuéstralo!

sábado, 15 de diciembre de 2012

La carga del pecado secreto



 Escrito por David Wilkerson 

La carga de pecado secreto
 que el Rey David llevó durante un año entero costó caro. 
Quebrantó su salud, afligió su mente e hirió su espíritu. Hizo estragos en su casa, desilusionó al pueblo de Dios, fue la burla de los impíos. Finalmente, él clamó, "Pero yo estoy a punto de caer, y mi dolor está delante de mí continuamente " (Salmo 38:17). La palabra hebrea para
& "caer" aquí toma énfasis. Él estaba diciendo: "Yo estoy a punto de caer por
&esta pesada carga de dolor"
&Algunos cristianos podrían mirar a David en su época de confusión y pensar,
& "Qué tragedia fue capaz de traer Satanás sobre David. ¿Cómo pudo el una vez
& sensible salmista llegar al borde de una caída? Dios debe haber estado muy
& enfadado con él." 

 ¡No! No fue el diablo quien hizo que el pecado de David fuera tan pesado, fue
&Dios. En su gran misericordia, Dios le permitió a este hombre hundirse hasta
& el fondo, porque quería que él viera la magnitud de su pecado. Dios hizo que
&el pecado no confesado de David fuera tan pesado, que ya no podía soportarlo y
&así fue conducido al arrepentimiento.
&  La verdad es que, sólo un hombre justo como David podía ser tan fuertemente
& afectado por su pecado. Como ves, su conciencia aún permanecía sensible y él
& sentía los agudos dolores de cada flecha de convicción que Dios clavaba en su
& corazón. Es por esto que David podía decir; "...mi dolor está delante de mí
&; continuamente" (mismo verso).
& Y ése es el secreto de toda esta historia: David tenía un dolor piadoso, un
& profundo y precioso temor de Dios. Él pudo admitir: "Veo la mano
& disciplinadora del Señor en esto, presionándome a arrodillarme y reconocer,

 que mi pecado merece Su ira".
 El escritor de Lamentaciones dice: "Yo soy el hombre que ha visto aflicción
& bajo el látigo de su enojo. Me guió y me llevó en tinieblas, y no en

 luz…quebrantó mis huesos; Edificó baluartes contra mí…Me dejó en
& oscuridad, como los ya muertos de mucho tiempo. Me cercó por todos lados, y no
& puedo salir; ha hecho más pesadas mis cadenas…Cercó mis caminos con piedra

labrada, torció mis senderos" (Lamentaciones 3:1-9).
& El punto del escritor está claro: Cuando vivimos con pecado oculto, Dios mismo
& hace nuestras cadenas tan pesadas, caóticas y aterradoras, que somos dirigidos
& a franca confesión y arrepentimiento profundo.