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Si estos pensamientos y estas palabras son oportunas, reflexione sobre ellas y, con la ayuda del Espíritu Santo, actúe con conciencia. Creo de todo corazón que son el mapa de carreteras digno de confianza para llegar a su vida y su familia.
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sábado, 27 de abril de 2013

Esteban y Pablo


por C. H. Spurgeon

El sermón de Esteban es el texto en el que Pablo se basó para predicar toda su vida.
Esteban y Pablo Agustín comenta en una frase que se cita siempre en cada comentario sobre el libro de los Hechos que he leído: «Si Esteban no hubiese orado, Pablo no hubiera predicado nunca». Pero la oración de Esteban: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado» fue una súplica tan amplia por sus asesinos, que muy bien alcanzo a concebir que fijó su mirada llorosa en ese joven llamado Saulo, y que en sus pensamientos lo incluyó en esa petición, suplicando al Señor que no le tomara en cuenta eso; y el Señor no le tomó en cuenta, «porque» –suplicó- «lo hice por ignorancia, en incredulidad».

Creo que fue bueno que Saulo observara el suceso. […] Siempre que ustedes, que aman al Señor, vean u oigan a alguien practicando algo que sea malo, asegúrense de orar por esa persona, pues así es como hemos de ser «la sal de la tierra». La sal ha de ponerse siempre allí, donde la putridez comienza. […] Hay que hacer uso de las lámparas cuando llega la oscuridad; no las necesitamos sino hasta que el sol se ha ido, y llega la oscuridad. Así que, cuando perciban la oscuridad, enciendan sus velas; cuando perciban la putrefacción, esparzan la sal llevando al pecador delante de Dios en oración.

Pero existe también algo más que esto [lo observado por Agustín]. Si Saulo no hubiera estado allí, se habría perdido el beneficio del discurso de Esteban. El sermón de Esteban es el texto en el que Pablo se basó para predicar toda su vida.

Si lo examinan cuidadosamente, descubrirán que la disertación de Esteban es la raíz de la cual, por medio de la bendición del Espíritu de Dios, se desarrolla la teología de Pablo. Esteban le deja la pista de todo el argumento acerca de Sara y Agar incluido en la Epístola a los Romanos; y, también, toda la discusión acerca de que el padre Abraham fue justificado por la fe es parte del discurso de Esteban.

Y la Epístola a los Hebreos es otra planta que crece de la semilla que Esteban sembró en la mente de Saulo; se encuentran varias frases idénticas. En mi opinión, la razón por la que el discurso de Esteban se registró de manera tan íntegra, es porque Pablo viajó acompañado por Lucas, autor de los Hechos de los Apóstoles, y porque Pablo le contó a Lucas lo que Esteban había predicado, pues parece que llegó directo a su alma, y se quedó instalado allí. Debe de haber sucedido así, pues moldeó todas sus epístolas, y se puede trazar la influencia de Esteban en cada rollo sobre el que Pablo apoyó su pluma.



lunes, 15 de abril de 2013

Las adversidades nos llevan a Dios

“En su angustia madrugarán a mí”
Oseas 5:15
Las pérdidas y las adversidades son a menudo los medios que usa el gran Pastor para conducir al redil a su oveja perdida. Esas adversidades, como perros rabiosos, acosan a los extraviados, tornándolos al aprisco. No se puede domar a los leones si están muy bien alimentados; su fuerza tiene que ser abatida y la ración de sus estómagos rebajada, y entonces se someterán a la mano del domador. Muchas veces hemos visto que algunos cristianos se hicieron obedientes a la voluntad del Señor por medio de la escasez de pan y de duros trabajos. Cuando están ricos y llenos de bienes, muchos creyentes llevan sus cabezas demasiado erguidas y hablan con mucha jactancia. Como David, se vanaglorian diciendo: “Mi montaña está firme; nunca seré conmovido”. Cuando el cristiano se enriquece, tiene buena reputación, tiene buena salud y una familia feliz, por lo regular, admite también al Sr. Seguridad Carnal para que deleite su mesa y, entonces, si realmente es hijo de Dios, hay una vara preparada para él. Aguarda un momento y quizás veas sus bienes desvanecidos como un sueño. Ahí va una parte de su posesión: ¡cuán pronto los bienes cambian de mano! Esa deuda, aquel pagaré no levantado. ¡Cuán rápidamente sus pérdidas se suceden! ¿Dónde terminarán? Es un bendito signo de vida divina si, cuando estas dificultades se le presentan, empieza a afligirse por su apostasía y acude a su Dios. ¡Benditas son las olas que purifican al marinero sobre la roca de la salvación! Las pérdidas en los negocios son a menudo santificadas para el enriquecimiento de nuestras almas. Si el alma elegida no viene al Señor con las manos llenas, vendrá vacía. Si Dios en su gracia no halla otros medios para que lo honremos entre los hombres, nos echará en el abismo. Y si no lo honramos en el pináculo de las riquezas, nos llevará al valle de la pobreza. Sin embargo, no desmayes, heredero del dolor, cuando eres así reprendido; reconoce más bien la mano amorosa que te castiga y di: “Me levantaré e iré a mi Padre”.
Fuente: LECTURAS VESPERTINAS de Charles Haddon Spurgeon. Visto en el blog Pan de Vida