JOEL: REVELACION DE LA MANO DE DIOS
por Ray C. Stedman
El breve libro de Joel no tiene más que tres capítulos y todos deberíamos de leerlo. Deberíamos dedicarnos a la lectura de la palabra de Dios, como le escribió el apóstol Pablo a Timoteo para animarle. Si bien la profecía de Oseas revela el corazón de Dios, la profecía de Joel revela la mano de Dios.
Una de las declaraciones más significativas que jamás se han escrito en la Biblia y una de las cosas más aterradoras que jamás han oído los hombres fue algo que se dijo durante el diluvio cuando Dios le dijo a Noé: "No contenderá mi espíritu para siempre con el hombre. (Gén. 6:3) Y siempre que se ha hecho esa declaración ha significado que el juicio de Dios estaba cercano. Porque el Espíritu de Dios contiende con el hombre pacientemente limitando el mal de manera que la vida humana pueda continuar. Dios intenta ganarse a los hombres reteniendo las fuerzas destructivas de los acontecimientos humanos, pero al final la paciencia de Dios se acaba y llega un momento, algo que se ha venido repitiendo a lo largo de la historia humana, en el que Dios le dice a una nación o a una persona: "No contenderá mi espíritu para siempre con el hombre. Y cuando Dios deja de lado a su Espíritu, es decir, la fuerza que controla la vida, todo se colapsa y entonces es cuando tienen lugar las catástrofes y su juicio cae sobre la humanidad, que es precisamente el mensaje esencial del libro de Joel.
El joven Joel era un profeta en el reino de Judá, el reino del sur. Seguramente fue contemporáneo de Isaías, de Oseas y de Amós. No sabemos mucho acerca de Joel, pero fue uno de los hombres que más visión de futuro tuvo de entre todos los que nos han dejado sus escritos, que vio mucho más allá de nuestros tiempos hasta las etapas finales de la intervención de Dios en los acontecimientos humanos y esto es algo que enlaza con los grandes sucesos dramáticos de su propia época.
El libro comienza con el llamamiento que hace al pueblo a considerar algo tremendo que ha sucedido en la tierra. Dice:
"Escuchad esto ancianos; y prestad atención, todos los habitantes de la tierra." (1:2)
"Escuchad esto...
"¿Ha sucedido algo semejante en vuestros días o en los de vuestros padres? Contaréis de esto a vuestros hijos y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación." (1:2-3)
El breve libro de Joel no tiene más que tres capítulos y todos deberíamos de leerlo. Deberíamos dedicarnos a la lectura de la palabra de Dios, como le escribió el apóstol Pablo a Timoteo para animarle. Si bien la profecía de Oseas revela el corazón de Dios, la profecía de Joel revela la mano de Dios.
Una de las declaraciones más significativas que jamás se han escrito en la Biblia y una de las cosas más aterradoras que jamás han oído los hombres fue algo que se dijo durante el diluvio cuando Dios le dijo a Noé: "No contenderá mi espíritu para siempre con el hombre. (Gén. 6:3) Y siempre que se ha hecho esa declaración ha significado que el juicio de Dios estaba cercano. Porque el Espíritu de Dios contiende con el hombre pacientemente limitando el mal de manera que la vida humana pueda continuar. Dios intenta ganarse a los hombres reteniendo las fuerzas destructivas de los acontecimientos humanos, pero al final la paciencia de Dios se acaba y llega un momento, algo que se ha venido repitiendo a lo largo de la historia humana, en el que Dios le dice a una nación o a una persona: "No contenderá mi espíritu para siempre con el hombre. Y cuando Dios deja de lado a su Espíritu, es decir, la fuerza que controla la vida, todo se colapsa y entonces es cuando tienen lugar las catástrofes y su juicio cae sobre la humanidad, que es precisamente el mensaje esencial del libro de Joel.
El joven Joel era un profeta en el reino de Judá, el reino del sur. Seguramente fue contemporáneo de Isaías, de Oseas y de Amós. No sabemos mucho acerca de Joel, pero fue uno de los hombres que más visión de futuro tuvo de entre todos los que nos han dejado sus escritos, que vio mucho más allá de nuestros tiempos hasta las etapas finales de la intervención de Dios en los acontecimientos humanos y esto es algo que enlaza con los grandes sucesos dramáticos de su propia época.
El libro comienza con el llamamiento que hace al pueblo a considerar algo tremendo que ha sucedido en la tierra. Dice:
"Escuchad esto ancianos; y prestad atención, todos los habitantes de la tierra." (1:2)
"Escuchad esto...
"¿Ha sucedido algo semejante en vuestros días o en los de vuestros padres? Contaréis de esto a vuestros hijos y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación." (1:2-3)

