John F. MaCarthur
Una reexaminación de cómo la Biblia conecta los términos “atar” y “desatar” a los papeles únicos de los apóstoles en fundar la iglesia le ayudará a determinar si los creyentes deben o no deben atar a Satanás.
Jesús les dio autoridad a los apóstoles para atar y desatar cosas en la tierra. En Mateo 16:18-19 Jesús dice, “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Yo a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos”.
Después dijo esencialmente la misma cosa a los demás apóstoles (18:18). Efesios 2:20 nos dice que la iglesia es “[edificada] sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”.
El ministerio de los apóstoles fue fundacional – ellos constituyeron la autoridad y formación del ministerio entre la iglesia primaria dirigido por el Espíritu Santo. Hay un ejemplo de eso en Hechos 15, en donde los apóstoles y ancianos de la iglesia trabajaron en tal vez el más significante problema que ellos hasta ese momento habían tenido.